martes, 26 de octubre de 2010

UNA TRIBU DE SUPERATLETAS: LOS TARAHUMARA

Hay personas que ya deberían haber salido en este blog y todavía no lo han hecho. Son personas a las que quiero y admiro y, tal vez por eso, me cuesta escribir acerca de ellos.
Antes o después saldrán. Ya sabéis que este blog es una foto de mi alma y unas veces enseño más y otras menos.
Una de estas personas es mi amigo Vicente. Un amigo a muchos miles de kilómetros de distancia, que, de visita a España este verano, encontró un hueco en la maleta para traerme un libro que habla de correr y de corredores. Estoy leyéndolo, con cierta dificultad (porque se me está olvidando el inglés), pero con mucha ilusión e interés. Tanto que no podía creer algunas de las cosas que en él aparecen. Tal es así que tuve que abrir la ventana al mundo y asomarme a través de internet para corroborar algunas de las cosas que cuenta. Y ¡vaya si son ciertas!
Narra la existencia de una tribu de superatletas en las montañas de Sierra Madre, en México. Gente capaz de correr cientos de kilómetros seguidos. Gente cuya vida constituye un continuo movimiento de acá para allá a través de los profundos cañones que configuran esta Sierra. Gente que vive para correr. Los Tarahumara.
Ved este video para ir abriendo boca.


domingo, 24 de octubre de 2010

HERE COMES THE SUN



La mejor hora para entrenar en el verano es el amanecer. Es un poco duro el despertar, pero compensa. La primera hora del día es la más fresca. Por mucho que esperes a la caída de la tarde el calor se mantiene.
Muchos días de verano a lo largo de estos últimos años me he levantado entre las tinieblas de la noche y con mucho cuidadito de no despertar a nadie, como un furtivo, he salido de casa a correr. Uno de mis recorridos habituales era salir en dirección hacia la carretera de El Espinar, entre las calles iluminadas de las Hervencias, todavía de noche, de manera que al llegar al camino que va hacia Bernuy (el carril bici) me recibía la primera claridad del día. Todavía quedaba un rato para que el Sol pudiera levantarse por encima del horizonte que establecen las montañas de la Sierra de Ojos Albos, así que muchas mañanas le echaba una carrera a ver quién llegaba antes al vértice geodésico. Otros días el primer rayo ya me daba en la espalda, de regreso a casa, proporcionándome la compañía habitual de mi sombra, más alargada que nunca, estirándose varios metros por delante de mis pasos. En alguna ocasión, pocas, me cruzaba con otro corredor (qué gente más rara).
De vuelta al mundeo civilizado, la ciudad ya está en movimiento. Me cruzo con la gente que entra a trabajar a las ocho. Me queda poco tiempo para llegar, ducharme, desayunar y salir pitando a la oficina, pero ya he entrenado. El día empieza de otra manera.

lunes, 18 de octubre de 2010

LA MILLA DE ORO

Días atrás se ha celebrado la Milla de Ávila. Una más de entre las decenas que se disputan por toda la geografía española y que sirven para completar los ingresos de los mediofondistas (y de algún “arrimao”), afortunados atletas que has visto cómo su especialidad se acerca al público mediante este tipo de pruebas. Y me pregunto yo, ¿Por qué una milla y no otro tipo de competición? ¿Es que dentro del atletismo solo el medio fondo resulta atractivo al público? Yo creo que no. En una jornada de aproximación del atletismo al gran público, celebrando la competición en la calle o en la plaza, cabrían muchas más especialidades. De acuerdo, el martillo no. Pero ¿el peso? Vale, la longitud tampoco. No se trata de hacer un foso en mitad de la Calle Mayor, pero ¿La altura? ¿La pértiga? Cuando se ve a un saltador desde el mismo suelo que pisa elevarse por encima de un listón a más de dos metros (¡no hace falta llegar a 2,40!) te das cuenta de la magnitud del logro. Cuando ves desde el suelo a un pertiguista superar los 5 metros, te da un escalofrío ver la caída. ¿Qué decir de la velocidad? ¿Ver correr 100 metros en 10’’50 por delante de tus narices? Un espectáculo. ¿Y si le añadimos unas vallas? Lo mismo.
Y sin embargo el atletismo que se enseña al público en su localidad es… la milla. No el 1.500. La milla. ¿Es que no se puede hacer algo diferente?
La organización de una milla precisa del contacto con los agentes de los atletas. Tanto dinero, tantos atletas. O mejor dicho, tantos atletas de élite. Traer a un campeón de Europa como Arturo Casado no es barato. Traer a dos medallistas de bronce del europeo, Olmedo y Blanco, tampoco. Suma y sigue.
Y me vuelvo a preguntar… Tanto dinero en organizar una prueba ¿Compensa? Si pregunto a quien organiza seguro que me contesta que es una forma de acercar a los atletas de élite al público, que los chavales se encuentren con sus ídolos, que les firmen un autógrafo, que se hagan una foto con ellos … (con ellos … y con los políticos, añado yo). El montante de la operación no es pequeño. Pongamos entre 20.000 y 40.000 euros, según la cantidad y calidad de los atletas. Esa suma de dinero, según mi forma de entender el deporte, deberían ser el sobrante del destinado a cubrir las necesidades deportivas de la población del lugar y de sus clubes. Y no me estoy refiriendo solo al atletismo. Yo entiendo que el primer dinero debe dedicarse a la promoción, a sacar deportistas, a fomentar el deporte entre la gente joven, a darles alternativas a pasarse las tardes pegados a una valla hasta que alguien acerca unas litronas y después unos canutos.
Y después a pagar a entrenadores que les enseñen y les cuiden y les eduquen en valores deportivos.
Y si aún queda algo, a mantener, a mejorar y a construir nuevas instalaciones, que falta hace.
Y si sobran pasta, a organizar competiciones deportivas para toda la gente del lugar. Y no me refiero solo a carreras. Me refiero a campeonatos de lo que sea para que al personal se le pase la vergüenza de ponerse en pantalón corto y tirar a canasta, dar raquetazos o jugar al polo (si tiene caballo).
Y por último, si ya están cubiertas y recubiertas estas necesidades básicas de la población (porque el deporte debería ser entendido como una necesidad básica, igual que la educación o la atención sanitaria), entonces adornamos un fin de fiesta trayendo a los mejores a correr (o a jugar al squash) a nuestra ciudad. Y nos hacemos todos, todas las fotos que haga falta y podemos decir bien alto que nuestra ciudad apuesta por el deporte.
Pero en este país solemos saltarnos todo el trabajo de en medio y nos vamos directamente al final.

miércoles, 13 de octubre de 2010

COMIENZA UNA NUEVA TEMPORADA


Hace unos meses comentaba en este blog el inicio de una nueva ronda de médicos. Necesitaba saber qué pasaba con mi rodilla. Necesitaba confirmar que podía comenzar una nueva temporada. Ya he terminado esa ronda y pintan bastos. Tras las pruebas realizadas, donde el año pasado no se veía nada ahora aparece una imagen que sugiere la existencia de una lesión en el cartílago. Nada que no supiera ya, por mucho que la radiología no lo pusiera de manifiesto. Para eso está el dolor, para indicarle al usuario que algo falla. Así que, después de mi visita al traumatólogo y al podólogo ha resultado que tal vez la rodilla esté igual que hace una semana, pero mi cabeza no lo está. Debería de ir a un psicólogo. He perdido confianza y he incrementado mis temores de cara al futuro. La pregunta clave es ¿Sigo corriendo? Si sigo, probablemente estaré dañándome más la rodilla, lo cual, a su vez, implica un deterioro de aquí a unos años que no sé en qué puede resultar (¿Ir con bastón dentro de quince años?). Si no sigo… ¿Soy capaz de dejar de correr después de treinta y cuatro años haciéndolo? ¿Ha llegado la hora de abandonar? ¿Qué hay de tras de mis zapatillas, mis camisetas, mi chándal y mis sudaderas?. ¿Soy capaz de dejar de correr poco a poco? Estoy como el fumador al que el médico le aconseja que deje de fumar.
Pospongo la decisión.
Me voy a fumar … quiero decir. A correr.

viernes, 1 de octubre de 2010

15 KM VILLENEUVE SUR LOT

El rio Lot. Un pedazo de rio, visto desde este lado del Adaja.

El grupo al completo.

Un año más el Club Puente Romanillos se desplazó a la localidad francesa de Villeneuve sur Lot para participar en una jornada de atletismo en ruta. 18 componentes del club, diez de ellos de la Escuela de Atletismo nos zampamos los más de 800 km de carretera el viernes 24, alrededor de 11 horas de autocar que, para qué negarlo, acaban haciéndose algo pesadas. Allí nos alojamos en una residencia de estudiantes, donde también nos dieron de cenar. Esa noche para estirar las piernas nos dimos un paseo hasta el pueblo, algo que, según alguno, no llevaba más allá de 10 minutos, pero que en realidad, nos supuso una hora de ida y otra de vuelta. De regreso a la residencia los pequeños todavía encontraron energías para estar de juerga hasta las tantas … y mucho.
A la mañana siguiente fuimos homenajeados con una recepción en el Ayuntamiento de Villeneuve por el señor alcalde y el presidente de la hermandad que une Ávila con esta población, así como por el presidente del club de atletismo, que nos invitó a comer. De vuelta a la residencia pasamos la tarde entre alguna suave carrera y un algo más intenso partido de baloncesto.
El domingo era el día de las carreras, así que el hombre del tiempo preparó una jornada esplendida para la ocasión. A las 9:30 de la mañana salieron los infantiles y cadetes, entre los que corría Ángel. De salida los atletas franceses impusieron un ritmo muy fuerte que estiró el grupo. Angel comenzó muy atrás, pero con buen ritmo, seguido de Rodrigo. Algo más retrasados quedaba Lucía y casi cerrando el grupo Iván y Laura. Pero nuestros chavales comenzaron a ganar posiciones en la segunda vuelta. Ángel adelantaba hasta ponerse quinto, con Rodrigo justo detrás de él. Lucía también mantenía su ritmo y remontaba progresivamente. A falta de 400 metros para la meta Ángel se sitúa tercero de la carrera y Rodrigo quinto, entrando en la meta así. Más tarde, debido a la clasificación por categorías dan a Ángel segundo cadete, con un tiempo de 10:52 y, tras una serie de errores de la organización, Rodrigo es tercero infantil. Además Lucía termina primera infantil.
Angel en la carrera.

Angel en el podium.

A las 10:00 se da la salida de los 15 Km. Seis corredores de Ávila, Ana Isabel, Borja y Pablo en juniors, Hector, Tito “El Presi” y yo.
Mi primera carrera de la temporada. Estoy de estreno. Nunca he corrido una carrera en el extranjero que no sea un marathón. Nunca he empezado una temporada corriendo una distancia tan larga. Nunca he entrenado tan poco antes de la primera competición. Este año quería echarle una apuesta a mi blog. El juego consiste en decir el tiempo que voy a hacer en la carrera… antes de correrla. No soy sospechoso de “amañar partidos”. Yo siempre salgo a ganar… aunque no gane nunca. Esta era la porra de antes de la prueba: 59:55 (por aquello de bajar de la hora). No estoy para más (es decir, para menos).
Cuenta atrás y disparo.
418 corredores. Salgo bien y veo a Borja, Pablo y Ana desaparecer por delante. Voy reteniéndome. Queda mucho y no confío en mi estado. Veo la señal de kilómetro 2 7’42’’. Voy más fuerte de lo que debiera. Me pongo a rebufo de un grupo de unos ocho corredores que me acompañan. El trazado de la carrera discurre por una estrecha carretera que recorre una amplia zona de casas bajas con jardín. Parece un lugar magnifico para vivir. Kilómetro 5, 19’47’’. El grupo se ha reducido. Quedamos cinco corredores. Voy delante con otro veterano. Nos acercamos de nuevo al centro de la población. Justo cuando paso por el arco de salida oigo por megafonía algo así como “AnyelIyliesiasFountan”, al pasar por delante del pódium veo a Angel. Está recogiendo su premio de la carrera. Además ya han corrido los más pequeños 1,5 km. Otra victoria para Sonsoles en alevín y tercer puesto para Gonzalo. Sigo a ritmo, pero sin poder dar mucho más. Paso el kilómetro 10 en 39’45’’, es decir, el segundo parcial de 5 km lo he hecho en 19’58’’. Pasada la única cuesta del recorrido, mi grupo de deshace. Uno se marcha por delante, el veterano (¡luego me enteraré que tiene 60 años el colega!) y dos se quedan para atrás, así que chupo rueda de mi único acompañante. A falta de un kilómetro noto que la rodilla me va doliendo y que no me queda mucha gasolina. Me escapo del vecino en un intento inútil de bajar de una hora. Al final entro el 36 con 1h 00’ 14’’ (en la clasificación de la organización me dan más tiempo, pero hay un error). El tercer parcial de 5 km en unos algo lamentables 20’29’’. 8º veterano de 40 a 50 años.
No he bajado de la hora. Blog 1 Yo 0.
Borja es primer junior y Pablo tercero. Ana Isabel es primera absoluta de la carrera. Es la tercera vez que gana esta prueba y ya es de sobra conocida por sus rivales y por la afición.
Regresamos a la residencia a ducharnos, recoger y comer y salimos pitando de vuelta a Ávila. Otras 11 horas de autocar para completar el fin de semana.
No me resulta fácil explicar la sensación que me da el volver a compartir un viaje a una carrera, como hace treinta años cuando yo era uno de los jóvenes del grupo. Así que no lo voy a intentar. Pero, a pesar de la paliza, del dolor de rodilla y de volver a darme cuenta que ya no voy a alcanzar mi nivel… me alegro de haber estado allí.

jueves, 23 de septiembre de 2010

DE QUÉ HABLO CUANDO HABLO DE CORRER


Hace un tiempo terminé de leer el libro “De qué hablo cuando hablo de correr” del escritor japonés Haruki Murakami (Kioto,1949).
Desde el mismo título el libro es fiel a su contenido. Murakami habla de correr y de todas las reflexiones que se pueden hacer al respecto.
Con una sencillez extrema relata sus entrenamientos, sus pensamientos mientras corre, sus ilusiones y sus retos, sus lesiones y sus lamentos, el vínculo entre su profesión y la práctica deportiva… en definitiva, de todo lo que envuelve la vida de un corredor. Su condición de escritor le permite expresar con palabras aquello que los demás solo sabemos que existe, pero que no sabemos explicar y, mucho menos, poner sobre el papel.
La lectura es tan fluida como sus rodajes. Como buen “popular” huye de la exageración, lo cual no quiere decir que no tenga sus “momentos”, de los que nos hace partícipes a través de sus páginas.
Mientras leía el libro, anoté algunos párrafos, quizá los que más me llamaron la atención en ese momento. He aquí una muestra de ellos.

“Si hay algo que merece la pena hacer, entonces se merece que demos lo mejor de nosotros, incluso aún más allá de lo mejor”.

“Aunque no haya comunicación entre corredores, hay cosas que se sobreentienden y que se comparten”.

“Correr cada día es una forma de vida para mí, por eso no voy a abandonar tan solo por estar ocupado. Si usara esto como excusa para no salir a correr entonces lo dejaría de hacer para siempre”.

“No me importan las marcas en las que pueda correr. Puedo intentarlo tanto cuanto quiera pero dudo que vuelva a ser capaz de correr con solía hacerlo. Estoy preparado para aceptar esto. No es una de las realidades más felices, pero es lo que pasa cuando te haces mayor. Así como yo tengo mi propio papel que desempeñar, el paso del tiempo también lo tiene. (…) Uno de los privilegios otorgados a las personas que han evitado morir jóvenes es el bendito derecho a hacerse viejos. El honor a la decadencia física está esperando y tu debes acostumbrarte a esa realidad”.

Si decidís leerlo podréis disfrutar del relato de un marathón en soledad desde Marathón a Atenas y morirte de sed con él. O de cómo superar el terror en un triatlón y medio ahogarte en el agua.

jueves, 16 de septiembre de 2010

EL MEJOR DEL MUNDO











Con la victoria de Rafa Nadal en el abierto de Estados Unidos de Tenis, los periodistas han lanzado el debate sobre si éste es el mejor deportista español de todos los tiempos. ¿Se puede concluir de sus éxitos que lo es? ¿Se pueden mezclar deportes tan variados como el tenis, el motociclismo, el atletismo o el futbol? ¿Se puede afirmar rotundamente que uno es el mejor de la historia en algún deporte sin haberse enfrentado nunca a los anteriores campeones? Todas estas preguntas no tienen una única respuesta, son, precisamente por eso, el caldo de cultivo de un debate que puede resultar polémico, entretenido, apasionado o simplemente una forma de rellenar el tiempo entre partido y partido o una o dos páginas de los periódicos.
¿Y si trasladamos la cuestión al ámbito del atletismo? ¿Quién es el mejor atleta de la historia? Otra vez chocamos con variedad de disciplinas ¿Mezclamos la velocidad con el fondo, los saltos con los lanzamientos? ¿A quién le damos ese título honorífico? ¿A quién más medallas ha ganado? Un maratoniano excepcional -Gebreselassie- puede ganar una medalla en unos Juegos Olímpicos, un velocista -Bolt- puede ganar tres, si además de velocista es un buen saltador -Lewis, Owens- pueden ganar cuatro. ¿Quién es mejor? ¿Y las marcas? También cuentan, hay medallistas que nunca han conseguido alcanzar un record del mundo y hay plusmarquistas mundiales que nunca han ganado un campeonato.
¿Hay un “mejor absoluto”?
Comparemos a Bolt con Owens. Dos campeones olímpicos y recordman mundiales en 100 metros lisos. Owens batió el record del mundo con 10,2 (manual) en junio de 1936 en Chicago. Bolt hizo 9,58 en agosto de 2009 en Berlín. Hay mucha diferencia entre ambas marcas, 0,62 centésimas. Un mundo en la prueba de 100 metros. También hay 73 años de distancia en el tiempo. Una vida.
Pero … hagamos correr a Bolt en una pista de tierra. De tierra dura e irregular, no la alfombra de un tartán recién colocado con mínimas rugosidades que favorecen el agarre de los clavos.
Por cierto, cambiémosle las zapatillas. Vamos a quitarle esas de diseño ultramoderno con clavos y pequeños tacos de plástico minuciosamente colocados según un estudio de la pisada, la impulsión, los materiales etc. Que corra con unas de cuero con los clavos literalmente clavados por el interior.
No le vamos a dejar salir de tacos. Le vamos a dar una paleta de la construcción y que haga dos agujerillos en la pista de tierra para colocar las punteras de sus pies.
También le vamos a cambiar de ropa. En lugar de ese fino y ajustado “body” de una pieza superaerodinámico le ponemos esos pantalones de algodón algo más holgados que se muevan con el viento.
Demos un retoque también a el entrenamiento, los complementos dietéticos, la alimentación, la ayuda de fisioterapeutas y médicos, managers etc…
Ahora les ponemos juntos en la línea de salida y que corran. Después comparemos las marcas. Tal vez Bolt siga siendo mejor que Owens… o ¿Tal vez no?

jueves, 9 de septiembre de 2010

RAMON, EL PORTERO.

Cross de Sonseca en el año... 82 o cosa así. Las camistas del ARConcepción controlando la carrera...

A estas alturas del año se iniciaba la temporada de entrenamientos en el AR Concepción. Todos estábamos de vuelta de las vacaciones, empezaba el curso académico y la Escuela de Atletismo. Era como volver a la rutina, después de dos o tres meses de verano en los que, quien más quien menos, había salido por ahí de viaje o había dejado de entrenar unas semanas para dar descanso al cuerpo. Ahora nos volvíamos a encontrar.
Durante este mes de septiembre y la primera quincena de octubre se renovaban las fichas federativas y los pases para entrar al polideportivo. Había que pagar las cuotas correspondientes al equipo para tener la licencia y el carnet del club. Y ahí empezaban los problemas.
Por diversas razonas las cosas se demoraban algo más de la cuenta y los porteros de la taquilla del polideportivo comenzaban a advertirnos de la necesidad de tener el carnet para entrar. “Os dejo hasta el lunes de la semana que viene”. El lunes no estaba el carnet. “Mañana no pasáis”. Mañana tampoco estaba el carnet. Hasta que llegaba el día en que no te dejaban pasar. Alguno hacía la vista gorda, prefiriendo no tener lío. Otros te daban un poco más de margen si les razonabas las causas del retraso (que no siempre eran ciertas). Y luego estaba Ramón. Ramón era un individuo de 1,50 metros de estatura y otros tantos de anchura, de unos 50 años aproximadamente muy mal llevados, con la nariz completamente roja fruto de un consumo excesivo de bebidas espirituosas y un eterno apestoso puro en la comisura de los labios. Ramón hubiera sido un perfecto acompañante de Torrente en sus aventuras. Todo grasa y caspa. El tipo disfrutaba con su trabajo … si el trabajo consistía en no dejarte pasar. Empleaba todo el repertorio nacional de tacos para advertirte que no eras bienvenido al polideportivo y toda su anatomía para ocupar el espacio de la puerta, a sabiendas que la velocidad era un arma en su contra. Por muy escurridizo que fueras, la hoja de la puerta que dejaba abierta escasamente permitía empotrar su cuerpo.
Con Ramón había que emplear táctica y estrategia.
Había que observarle unos días y conocer sus hábitos.
Había que atacar por sorpresa y en grupo.
Ramón no podía permanecer más de cinco minutos al pie de la puerta. Eso era mucho más de lo que su cuerpo le permitía.
Ramón… entraba a la caseta de la taquilla a sentarse de vez en cuando … y ese era el momento.
El entrenamiento comenzaba ahí. Un sprint seco, un latigazo fulminante y … a veces ni se enteraba. Una vez dentro si acaso podías ser el blanco de sus iras, pero no pasaban de una docena o docena y media de insultos. “Mañana nos volveremos a ver”, te retaba.
Y así un día y otro día hasta el punto de convertir la entrada en el poli en un calvario, o una competición.
Hasta que de pronto, un día, la ira se Ramón se transformó en cólera…
Una tarde más se vivió el ritual tal como os he relatado. Entré (me colé), estiré y me puse a calentar al trote por la calle exterior de la pista. A la segunda o tercera vuelta y a la altura de la escalera que daba acceso a aquella desde la taquilla, se abalanza sobre mí una nariz roja con un cuerpo … ¡corriendo!. No me costó mucho esfuerzo eludir la embestida de Ramón, pero mi sorpresa fue mayúscula cuando a los treinta o cuarenta metros veo que viene corriendo detrás de mí como un búfalo. El jolgorio que se montó en la pista fue de aúpa, como podéis imaginaros, unos jaleando a Ramón y otros animándome a que cambiase de ritmo para no ser superado por tan inesperado rival.
Yo a esas alturas solo pensaba en que Ramón estaba viviendo sus último minutos y que en cualquier momento o bien estallaba su corazón o bien estallaba él entero. Pero la furia le daba fuerzas y, sin soltar el puro que esta vez, prudentemente, llevaba entre los dedos, estuvo a punto de completar una vuelta (¡400 metros!) tras de mí. Al llegar a la altura de la escalera un rayo de lucidez le iluminó y se detuvo, resollando, bufando y resoplando, intentando llenar de aire unos pulmones acostumbrados a estar llenos de humo y buscando entre jadeos los tacos que adornaran su furia contra mí.

No sé lo que pasó los días sucesivos a este episodio. No lo recuerdo. Probablemente no bajé al “poli” y me fui a correr directamente desde casa. De lo que estoy seguro es de que conseguí el carnet para entrar esa temporada a entrenar antes que nadie. No quería que sobre mi conciencia pesara la explosión de Ramón en plena pista de atletismo.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

LAST TRAIN HOME

Esta fantástica pieza ("Last train home") corresponde al disco "Still Life" de Pat Metheny y su grupo y es de 1987. Cuando lo descubrí estuve mucho tiempo sin escuchar otra cosa y me gustó tanto que compré varios LP's más de Pat Metheny. Afortunadamente acerté con casi todos porque el melenas es secillamente un genio. Tambien es verdad que, como a todos ellos, a veces se le debe ir la pinza y hace experimentos que se salen de este tipo de música. Seguro que a sus más fieles seguidores les entusiasma. Se conoce que los que somos algo más duros de oido (y de oreja)no le acabamos de pillar el arte. (Dicho en otras palabras, es inaguantable).
Esta canción la llevo en mi MP3. Alguna vez me ha coincidido haciendo series y el ritmillo del tren se acaba pegando.
El videoclip es bastante cursilito y no se oye del todo bien para los matices de una versión en CD, pero para haceros una idea sirve.



miércoles, 25 de agosto de 2010

REFLEXIONES, RESPUESTAS Y CONSEJOS





CAPÍTULO 1.
Hace unas semanas me encontré con un amigo. De alguna manera había dado con el blog en la red y estuvimos charlando de varios asuntos y también del blog. Entre otras cosas me sugirió que debía utilizar este medio para dar consejos.” ¿Consejos?” -le repliqué yo.”Una de las personas que más veces se ha equivocado en la práctica del atletismo … ¿se va a poner a dar consejos? - le argumenté con desdén-. “Precisamente por eso. Aconseja a la gente que empieza a no caer en los mismos errores” - me contestó. “Me recuerdas al maestro del pequeño saltamontes. Todo sabiduría”, me burlé de él. “Qué consejos voy a dar… no hagas esto, no hagas lo otro, prueba lo de más allá… cada persona es diferente y yo no soy entrenador, ni médico, ni fisioterapeuta ni cura, así que no creo que nadie pueda sacar partido de mis consejos.
Ahí quedó la cosa… pero una mosca anidó tras mi oreja…

CAPÍTULO 2.
Año 1982 (año arriba, año abajo). Se celebra una carrera homenaje a un corredor veterano que ha sufrido un accidente con el fin de recaudar fondos. Unos meses atrás un tipo, en un piso cualquiera de una calle cualquiera de Madrid, decide que está harto de vivir y va a tirarse por la ventana. El destino, la fatalidad, la mala suerte, la conjunción de los astros… hace que justo en el momento en el que el individuo se lanza, nuestro compañero corredor, un veterano de los buenos de Madrid de aquella época (tendría por entonces mi edad de ahora) pasa por debajo, recibiendo el brutal impacto, consecuencia de lo cual queda paralítico. En un segundo su vida ha cambiado. Esa tendinitis o esa sobrecarga han dejado de ser un problema. No volverá a correr nunca más. La carrera homenaje tiene como finalidad conseguir el dinero suficiente para comprar un piso bajo y poder salir a la calle en silla de ruedas.
Desde aquella carrera me he acordado muchas veces de este hombre. Incluso en el marathón del Milenium, a su paso por la calle Arturo Soria me pareció reconocerle. No sé si sería él. Tengo su imagen grabada en mi memoria.

CAPÍTULO 3.
Me pasa en repetidas ocasiones, tal vez nos pasa a todos, pero muchas veces a un comentario o una pregunta doy una respuesta e instantes después, se me ocurre otra o varias más que quizá pudieran ser mejores.
Entrenamiento en bici. Un recorrido fácil, por la tarde, con buena temperatura. Acabo de comenzar, llevo tres kilómetros. A lo lejos veo un corredor que no acaba de arrancar. Va y viene. Llego casi a su altura, le reconozco. Cuando se gira me saluda. Ladea la cabeza y me dice “No tengo ganas de correr. Estoy muy perezoso”. Le contesto “Venga hombre, ya no hace calor. Anímate un poco. Te queda poco para el marathón”. “Ya lo sé, pero no tengo ganas de correr”. Me alejo dando pedales. Instantes después se me aparece un rostro. Un corredor veterano madrileño en una silla de ruedas con lágrimas en los ojos saludando a los corredores en su carrera homenaje.
En estas se me ocurre una respuesta más …
“Corre por los que han tenido que dejar de hacerlo”.
¿Es acaso esto un consejo?
Al poco una mosca sale de detrás de mi oreja.