sábado, 30 de abril de 2011

REAL MADRID- BARCELONA ... DE ATLETISMO

Foto wordpress


Asistí involuntariamente a la “previa del partido”. El tercer episodio del acontecimiento deportivo más grande del mundo. ¡Qué digo del mundo! ¡De la galaxia! De aquí a poco los periodistas tendrán que buscar cual es la siguiente dimensión astronómica. La galaxia se nos ha quedado pequeña. Eludí a conciencia los espacios deportivos, sabiendo que, machaconamente, se nos trataba de concienciar de la importancia trascendental del choque, del interés suscitado en todo el mundo. (¡Todo el mundo! Me imagino a los aborígenes australianos o a los esquimales pendientes de Messi o Ronaldo).
Aquellos mismos espacios deportivos en los hace años (ya muchos) se podían encontrar noticias sobre otros deportes, ahora estaban dedicados íntegramente a proporcionar todo lujo de detalles (intrascendentes) de un Real Madrid - Barcelona de futbol, semifinal de la “champions league”. ¡Guau! Los micrófonos de los periodistas abiertos a todo aquél que tuviera algo que decir del enfrentamiento. A mayores barbaridades mayor repetición, más divulgación. Si uno dice una estupidez la réplica del otro la supera. Declaraciones sacadas fuera de contexto para “calentar el ambiente”.
¡Qué tostón! Así hasta el inicio del mismo. Me pilló en un hipermercado haciendo la compra. Estaba casi solo. El mundo se había detenido. Todos pendientes del acontecimiento. Del choque. Del partido. Del clásico. ¡Qué desmesurada grandilocuencia!
Aún caí en la trampa y me senté a ver veinte minutos de ¿partido? Lo que vi en realidad fue uno de los acontecimientos menos deportivos que cualquiera pueda imaginarse. Vi a veintidós futbolistas enfrentándose a patadas, codazos, empujones, manotazos y tortazos. “Deporte viril”, lo llaman algunos imbéciles que no han hecho deporte en su vida. Vi veintidós tipos intentando patear al rival cuando el árbitro no miraba, revolviéndose desde el suelo para encajar una bota en el estómago del rival. Me imagino que la violencia física iría acompañada de todo un concierto de expresiones orales para enfatizar la refriega, que no sería lo único que saldría por la boca de estos tipos y que tal vez, si fueran capaces, se rematarían a pedos, circunstancia esta que nos ahorramos, de momento, los espectadores, en tanto la televisión no desarrolle la tecnología olfativa a la medida que lo hecho la visual y la sonora. Vi a veintidós supuestos deportistas fingir dolor para confundir a un árbitro con la única finalidad de perjudicar al rival.
Si eludí la previa, de las consecuencias del partido huí directamente. Aunque abriendo los informativos con el dichoso “clásico”, no pude evitar seguir escuchando estupideces al respecto.
Y ahora me pregunto ¿Se os ocurre un Real Madrid- Barcelona de atletismo en estas condiciones? De hecho pudo haberse dado por cuanto el Barcelona es actualmente uno de los clubes más potentes en atletismo y el Real Madrid tuvo la sección en su día.
Imaginaos a dos atletas en el sprint del “milqui” a zancadilla limpia. En la prueba de 3.000 m obstáculos empujar al rival (cuando los jueces no te vean, claro) en pleno vuelo sobre un obstáculo. O mejor aún, hacerle tropezar antes de saltarlo a ver si se dejan los dientes contra el madero. En la longitud cambiar la señal de su talonamiento, así, descuidadamente, como sin querer. O deslizar una cáscara de plátano en el pasillo de saltos mientras el rival está en plena carrera. O aflojar los tacos de salida en el 100 para “esmorrar” al rival contra el tartan.
Y lo peor de todo es que ese partido centra la información deportiva. Y es el ejemplo en el que se fijan más del 80% de nuestros jóvenes porque debe rondar por ahí la proporción de ellos que practican futbol en relación a otros deportes. Y el periodismo echando leña.
Y todavía queda otro.
¡Puagh!

lunes, 25 de abril de 2011

PREPARANDO LA CARRERA DEL RESUCITADO

UNA IMAGEN DE LA CARRERA DEL AÑO PASADO TOMADA DE LA WEB DEL CLUB ORGANIZADOR: http://www.atletismoecosport.com/web/


Hace dos semanas de la carrera de las Murallas y queda una para la del Resucitado.
En números redondos.
Dos semanas en las que he entrenado muy poco y lo poco que he hecho han sido rodajes suavecitos con su poquito de gimnasia y su poquito de estiramientos. Sensación de cierta desgana.
Las perspectivas para la carrera del sábado no son muy buenas. Esta semana voy a hacer unas series, tal vez unos miles y un poco de fartlek. Y descansar. Con ese equipaje estaré en la salida de la carrera de mi barrio. Me voy a jugar el título de campeón de la urbanización con Julio. Duro rival.
Esta carrera es un poco “perra”. Se sale muy deprisa por una calle de adoquín, de manera que se acaba por correr por la acera, que es algo que yo detesto. Recuerdo en las primera media marathón de Segovia, bajando desde la plaza Mayor por una calle estrecha y empedrada, todos los corredores íbamos por la izquierda “al rape” de los portales. Y a toda caña. Yo no paraba de pensar … “como salga ahora alguien por el portal, nos pegamos un tortazo de espanto”. Por fortuna no ocurrió, pero hasta que no salí de esa calle no me quedé tranquilo.
Aquí, en Ajates pasa un poco igual, aunque es menos distancia la que se recorre. Después se gira en una bajada muy pronunciada y dañina, para inmediatamente comenzar un ascenso hasta la UNED. Luego de vuelta a la calle Valladolid por un terreno más llano para repetir de nuevo.
Hoy voy a hacer un entrenamiento especial: voy a ESTIRAR.
En efecto.
Voy a estirar como cuando en mi época de bailarina del Bolshoi. Puede que no lo creáis y no os reprocho por ello, pero yo, junto con mi cuerpo, éramos capaces de:
a) Tocar con la frente la rodilla, con las piernas estiradas, por supuesto.
b) Hacer el “paso de valla” sin caerme de lado. De esto tengo incluso testigos.







c) Hacer “la rana” casi casi tocando el suelo con las rodillas. Nunca lo logré y ya no es momento. Casi me duele verlo.





Va a ser un entrenamiento zen. Un poquito de música tranquila, un aislante cómodo, una botellita de zumo cerca y … a estirar.

martes, 12 de abril de 2011

IX VUELTAS PEDESTRES A LA MURALLA 2011


Foto de C. Velayos tomada de la página de Ecosport

Hace bastantes siglos un sin par estratega decidió que esta cresta granítica sobre la llanura junto a un río era un sitio ideal para instalar el campamento y defenderse de los ataques enemigos. Su decisión fue refrendada por otros tantos pueblos que por aquí pasaron, mejorando sus defensas hasta acabar construyendo una muralla bien sólida, que ha llegado hasta nuestros días convertida en uno de los monumentos más emblemáticos de la península y uno de los ejemplos más notables de la arquitectura medieval.



Trescientos sesenta corredores comprobamos ayer que, en efecto, subir por estas laderas es una “jartá cansao”. Eso sin casco, armadura, escudo y lanza. Con todo eso no hubiera subido ni el primero de la carrera. No sin antes ser ensartado por las flechas defensoras.


Pues eso. ¡Qué carrera más cansada! Yo creo que todos, desde los primeros hasta los últimos, con alguna excepción, que siempre las hay, acabamos destrozados esa segunda subida de la Ronda Vieja. Por lo menos así lo contaban los espectadores que se alinean en la subida a animar a los sufridos “alpinistas”. Y así lo comentábamos todos los corredores en el “chat” tras la carrera. Una cuesta con tres tramos en zig-zag. El primero, suerte de varas, según se viene de bajar la cuesta de más de un kilómetro a todo trapo, para castigar. El segundo, suerte de banderillas, para retorcer los músculos y llevarlos al límite. El tercero, suerte suprema, si algo queda en las piernas, si no, solo con la voluntad, para llegar a la Puerta de la Santa y, desde allí suavizando la pendiente, Rastro adelante, hasta alcanzar la plaza del Grande. Y todo esto, si además te juegas algo, al sprint. Supuestamente.


Esta carrera es de las que da respeto (incluso miedo) al principio. Y después es de las que gusta haber corrido. Es diferente. Es corta, pero dura. Es rápida pero influye la estrategia lo suficiente para que, si te equivocas de ritmo, lo pagues caro y si aciertas, recuperes posiciones al final. Es cuesta arriba o cuesta abajo. No hay término medio.


Veo ahora las clasificaciones y compruebo que hay mucho nivel. Luismi Sánchez el octavo; vuelve por sus fueros, está como un tiro. Borja el decimoprimero, muy bien. Vicente está fortísimo, después de la media de Segovia sigue fino y el domingo corre el marathón de Madrid (¿Esta gente así no se cansa? ¿No les duelen las piernas?). Diego Jiménez no solo corre mucho, también sabe cuando guardar y cuando tirar, aunque tiene buen maestro. Ricardo, hoy más atrás de lo que puede dar, pero machote, el cuerpo necesita un descanso…Alfredo Cuellar Jr. Y Jorge Hernandez (Torrubias Jr), no se puede luchar contra los jóvenes. Julio, él entrenando con un ala delta y yo haciendo series y le saco veinte segundos… Unos cuantos hermanos Moreno… al ataque por todos lados. Las primeras chicas. Jose Luis Arroyo incombustible. Los hermanos Del Caso, recuperándose. Yuste, Yolanda, Benito… Manolo, Longi, Teresa y aquí llega Mercedes… Subo de nuevo el final de la cuesta con ella, animándola. ¡Qué mérito tiene!


Otra carrera más del circuito. Magnífica la organización. Una vez más. No olvidemos el esfuerzo que cuesta montar toda la carrera, no sea que la fuerza de la costumbre nos haga dar por entendido que para organizar esto vale con mover la nariz como lo hacía Embrujada.


viernes, 1 de abril de 2011

CORTOCIRCUITOS: VALENCIA. EL TURIA


Hay ocasiones que una tragedia se convierte, años después, en una oportunidad.

El 14 de octubre de 1957 Valencia sufrió “La gran riada” que afectó a gran parte de la ciudad provocando enormes daños. Como consecuencia de la misma, se decidió modificar el cauce del rio en lo que se llamó el Plan Sur, mediante el diseño de un nuevo trazado que diera salida, por el sur de la ciudad, a las aguas. Como cosa curiosa, parte de las obras se sufragaron a través de la recaudación de 25 céntimos de peseta sobre todos los envíos postales que salieran desde Valencia. Es decir, el céntimo sanitario (aplicado a otros menesteres) ya se inventó hace décadas.

Pues bien. Son las 8:30 de la mañana , estoy en Valencia y me voy a correr. ¿Dónde? Al Turia. Aquél antiguo cauce al que se privó del baño de las aguas, se da a diario otro baño, esta vez de multitudes, que lo usan para pasear, montar en bici, correr o tomar el sol. Un breve callejeo entre torres de pisos y de pronto se entra en un oasis. Accedo al parque urbano por la zona más cercana al mar, allí donde Calatrava ha dejado aparcadas unas cuantas naves espaciales. Enfilo hacia la cabecera del rio. Chopos, aligustres, bungavillas, pinos y ficus.

Mucha gente en bici con pinta de ir al trabajo o a la Universidad. El diseño de las diferentes zonas del jardín da un papel relevante al agua. Fuentes y acequias contribuyen al frescor. La primavera ha llegado a pesar de ser primeros de marzo. Naranjos, jacarandás, tipuanas y grevilleas adornan con diferentes colores el entorno. Las instalaciones deportivas se suceden, campos de futbol, de beisbol y de rugby. Un carril bici marca cada hectómetro. Almeces, catalpas, ciruelos, fresnos y acacias.

El parque es un jardín botánico. Innumerables especies con algunos ejemplares de porte muy notable a pesar de no sobrepasar los 50 años de edad. Las plantas tienen muchos meses para crecer en este clima suave y húmedo. Llevo media hora corriendo y debería ir dando la vuelta, pero me resisto a no ir un poco más allá. Una pista de atletismo y un campo de hockey hierba, ambos llenos de gente entrenando, me provoca una punzada de envidia. Pinos carrascos y piñoneros, alcornoques y robles, madroños, algarrobos, olivos, sauces, tarays y adelfas.

Puente del nueve de octubre. Treinta y siete minutos. Me doy la vuelta. No sé cuánto me dejo sin explorar. No me importa. Así tendré excusa para la próxima vez que venga. Me toca volver deprisa. Cambio de lado para no dejarme detalle atrás. Me cruzo con dos corredoras africanas haciendo series bajo un pinar. Han elegido bien la ciudad. Encinas, árbol del amor, jaboneros de China, pino laricio, tilos y moreras, mimosas, palmitos y pino canario.

Ciclistas, paseantes, corredores, barrenderos y jardineros. Unos metros por debajo del bullicio, entre árboles, en un vergel en pleno corazón de la ciudad. Cada cual a lo suyo.

Llego al hotel y tras la ducha nos vamos a desayunar.

Las once de la mañana.

Estamos sentados en una terraza al sol.

Un zumo de naranja, una tostada de pan con aceite y jamón.

El paraíso existe y está cerca de nosotros.


domingo, 27 de marzo de 2011

¿ME QUEDÉ DORMIDO? ROD Y UNA HORMIGA.

Toca rodaje suave. Uno de esos rodajes suaves sin mirar el crono, tiempos de paso y otras obsesiones. Me paro cuando quiero y miro el paisaje.

Ha estado lloviendo, pero ha escampado. Los nubarrones se disipan.

Termino de correr en el preciso momento en el que sale el sol y me regala unos rayos. Voy a aprovecharlos.

Saco el aislante del maletero del coche con la intención de estirar. En mis oídos canta Rod Stewart. (Ahora toca darle al play, escuchar y seguir leyendo).



Tal vez uno de los tipos más macarras y más horteras del panorama musical. ¿Se puede ser ambas cosas a la vez? Se puede. Pero desde que se ha dedicado a cantar las viejas canciones americanas, me acompaña en muchos de mis entrenamientos.

Muy bueno.

Por cierto ¡Qué bien pronuncia inglés!


Me tumbo. Tengo que estirar, pero me distraigo con la música y con el calorcillo del sol. Me giro para empezar justo en el momento en que una hormiga cruza por delante de mis narices al filo del aislante. ¿Una hormiga? Es un poco pronto para que salgan pero… ahí está. Me quedo mirándola. Tumbado boca abajo, apoyando la barbilla sobre las manos.

Sube por una brizna de hierba sin aparente esfuerzo. Según alcanza la cima de semejante cumbre, desciende despreocupada.

¿Para qué ha subido?

Alguien gigante mirándome a mí también podría preguntarse para qué he ido y he vuelto corriendo desde el coche al más allá y del más allá al coche.

La hormiga se encarama a otra hierbecilla y después a una tercera.

Rod canta y se me cierran los ojos…


¿Tienen tendinitis las hormigas?

- Doctora hormiga, me duelen las patas central y la trasera izquierdas.

- ¿No querrás escaquearte del trabajo verdad?

- ¡Noooooooo! ¡Por favor, que cosas piensa usted doctora!.

- Que sepas que ahí arriba andan en crisis. Ya no es tan fácil encontrar un borde de pizza o medio pan de hamburguesa. Este año va a tocar trabajar más, así que os necesitaremos a todas las recolectoras.

- Si doctora, pero es que se me sobrecargan los isquiotibiales de las seis patas a la vez y eso no puede ser bueno. Estoy en un grito de dolor. Además las patas central y la trasera izquierdas me crujen por la articulación cuando arrastro comida.

- Pues entonces…


Tirorirori … Tirorirori …De pronto suena mi móvil. No acabo de acertar con el botón. ¿Me he quedado dormido?:

- Papá ¿Te acuerdas que me tiene s que llevar a…?


Regreso instantáneo al mundo real. Calla Rod.

Adiós hormiga (¿La pisé al recoger y salir pitando?)

martes, 22 de marzo de 2011

CIRCUITO ECOSPORT2011: TROFEO NAVAS CENTER



Se celebró la primera carrera del circuito.
La primera carrera de 10 kilómetros que se organiza en Ávila. Y para que no se me olvide más tarde y dejar clara mi opinión en relación a una injusta y más que artificial polémica, la organización estuvo perfecta. PERFECTA. No digo más. Bueno si: que a algunos les gusta criticar más que correr y eso es muy triste. Ecosport: gracias. No hagáis mucho caso a ciertas opiniones: si algunos tuvieran que organizar algo no jugábamos ni a las chapas.
El día, estupendo para correr. El circuito llano. Mucha gente. Gran ambiente. De salida me sitúo entre un grupo de estrellas: Los Piedelobo, Encabo, Alfonso, un corredor del Paris madrileño con el que he hecho multitud de carreras, Diego Jimenez, Toribio… Me pego a ellos con más valentía que sensatez. Pasamos el primer kilómetro en 3’33’’. Este no es mi ritmo. Pero… el mundo es de los valientes.
Por la contrameta hay una gran animación. Soto al micrófono. Sigo a cola del grupo. El segundo kilómetro cae en 3’40’’ y el tercero en 3’ 41’’. Poco después el que cae soy yo (caer de forma figurada, nadie se piense que me voy al suelo). Me retraso unos metros que serán definitivos. Nos quedamos juntos Diego, Toribio y yo. Aún me noto con fuerza así que no me importa tirar. Adelantamos unos cuantos puestos. Julio entre ellos. El kilómetro 4 lo paso en 14’45’’. El 5 en 18’35’’. Diego se me escapa y me quedo solo.
Ocho años “piando” para que alguna de las carreras del circuito tuviera más de 5 o 6 kilómetros y cuando me la ponen me sobra la mitad.
En efecto. Se me funden los fusibles.
Poff.
No voy bien.
Me quedo sin fuerzas y, peor aún, sin ganas de esforzarme. Pierdo algún puesto a la vez que mis kilómetros se hacen más lentos. 22’29’’ en el 6 y 26’22’’ en el 7.
Esta es mi octava participación en esta prueba y para ser sinceros, no recuerdo acabar contento ninguna. No sé por qué. No me pasa lo mismo con las otras carreras del circuito. A pesar de la dureza de las dos vueltas a la Muralla, o de la Subida a Sonsoles, incluso la Carrera del Resucitado, tengo presentes algunas participaciones muy satisfactorias. Pero en este recorrido, presuntamente el más sencillo… no lo he conseguido.
Todavía.
Alcanzo el kilómetro 8 en 30’13’’. Para entonces se me han pegado dos corredores. Vamos juntos los tres hasta que deciden marcharse. Mis piernas no dan mucho más de sí, así que ellas mismas toman la decisión de no intentar la locura de seguirles.
¿Por qué no tengo fuerzas? No lo sé. Entreno menos, de acuerdo, pero no menos que en noviembre y entonces corrí en 37’ algo un 10.000. Por no hablar de la San Silvestre. Va a ser verdad que en Vallecas llego al 120% de rendimiento.
Estoy cansado. Punto. No hay más explicaciones. Hay días mejores que otros. Dejémonos de psicoanálisis. Punto final. En la meta, un sabio corredor me dirá que soy un llorón. Tiene razón. Puedo correr. Puedo correr bastante deprisa. Menos que antes, pero todavía deprisa. Así que todos los lamentos suenan a vieja plañidera.
Por fin llega el 9: 34’ 11’’. ¡Qué pinchazo! Vuelta a la plaza de toros y recta de meta. ¡Venga hombre! ¡Vamos a dar un poco más de sí!
Meta: 37’58’’. Se acabó. Puesto 43º y 9º entre los veteranos B.
Me doy la vuelta por donde he venido en busca de Mercedes. Nos hemos cruzado en tres o cuatro ocasiones. Me ha animado. Va con Rosalina. La encuentro a la altura del kilómetro 8,5. Julio ha hecho lo mismo, así que vamos los cuatro juntos.
Mercedes termina en 53’29’’. Contenta y sin demasiados dolores. Por la tarde se va a jugar un partido de hockey patines, así que se ve que anda más o menos bien. Me alegro mucho.
La organización nos regala un sorteo tras la entrega de premios. No nos toca nada. No pasa nada. La planta que me tocó en el cross del Soto (Memorial José Soriano) está viva. No solo viva. Luce espléndida.
Repito de nuevo: gracias Ecosport. Gracias voluntarios. Os apuntáis otro éxito de organización y de participación. Además, vosotros sois los responsables de que cada día haya más corredores en Ávila.

sábado, 19 de marzo de 2011

CIRCUITO DE CARRERAS ECOSPORT: MAÑANA EMPEZAMOS



Mañana empieza el IX Circuito de Carreras Populares Ecosport. Parece mentira que ya hayan transcurrido nueve años desde aquél primero, pero el tiempo pasa así de deprisa.
Un año más los chicos y chicas del club Ecosport nos dan la oportunidad de correr en casa. Lo voy a dejar escrito otra vez más: el esfuerzo que supone organizar estas carreras supera la recompensa que ellos obtienen. Sigo pensando que hay más premios de la cuenta, que el contenido de la bolsa es desmesurado y que las atenciones antes y después de las carreras están al más alto nivel. Todo ello por menos de 20 euros, 5 euros por carrera. Salvo en el Levante, donde las carreras son gratis por la colaboración de decenas o cientos de patrocinadores, no creo que haya carreras más baratas. En pocas carreras dan más por menos.
Lo digo para agradecer su trabajo y también por cierto egoísmo: un nivel tan alto solo se consigue con mucho trabajo y trabajar gratis, cansa. Es decir, corremos el riesgo de que estos organizadores se nos quemen por intentar llevar un ritmo muy elevado.
Me gustaría que un año se marcharan al correr un marathón por ahí fuera con el dinero de las inscripciones. Así, como en plan “coge el dinero y corre”.
También lo he dicho en este blog y lo voy a repetir: creo que el Ayuntamiento a través del Patronato Municipal de Deportes debería de implicarse más. Mucho más. Hay que ayudar a que la gente haga deporte y hay que hacerlo desde las instituciones. Dejar que un grupo de entusiastas ponga de su tiempo lo que en otras ciudades corresponde a la propia administración local es aprovecharse del trabajo ajeno.
Mañana estaremos en la línea de salida. Un año más vamos a disfrutar de ese ambiente que se crea en torno a las carreras, de los amigos, los compañeros de entrenamiento, los rivales y de la gente que anima desde las aceras, reconociendo a ese vecino que, mira por donde, parece que corre más de lo que parecía.
Y hará buen tiempo.
Hasta mañana.
Se me olvidaba hacer la quiniela: Tiempo estimado de vuelo: 37:45''.
No digo más.

jueves, 17 de marzo de 2011

OPERACIÓN GALGO: ¿QUÉ PASA?


Hace unos meses nos levantamos un día con la sospecha de que una serie de atletas de la élite española se encontraban inmersos en una trama de dopaje. La Operación Galgo. Poco a poco fueron filtrándose noticias a la prensa y conocimos las sospechas que recaían sobre Marta Domínguez, Bezabeh, Reyes Estévez o Nuria Fernández. Declaraciones, comparecencias ante la justicia, programas de televisión, de radio, páginas de periódicos, opiniones de los tertulianos habituales-pozo insondable de conocimiento- etc.
Mientras, la unión del atletismo español se resquebraja. La sanción por dopaje de Jose Luis Blanco, el regreso de Paquillo Fernández a la competición después de cumplida su sanción, las dudas sobre la limpieza en los métodos de unos, una Federación debilitada e incapaz de tomar las riendas de su deporte. Muchas dudas. Mucha incertidumbre.
Y pasa el tiempo.
La justicia española no se caracteriza precisamente por su velocidad en resolver asuntos. Más bien todo lo contrario.
Hoy mismo acabamos de conocer que la fiscalía propone una pena para el Doctor Eufemiano Fuentes, implicado en la Operación Galgo, pero, en este caso por su participación en la Operación Puerto, que se remonta al año 2006, es decir, hace casi cinco años.
Si la justicia hubiera resuelto aquella operación - la Puerto- con prontitud y con la debida contundencia tal vez no se hubiera dado esta - la Galgo-.
¿Tendremos que esperar cinco años para saber qué propone el fiscal para los imputados de este caso? Si es así algunos atletas implicados se habrán retirado por su edad sin que la pena impuesta les pueda afectar en su carrera atlética. Otros deportistas, inocentes, limpios, sí se verán dañados por la demora en la resolución: verán como alguno le cierra las puertas de los campeonatos mundiales, europeos o incluso de los Juegos Olímpicos o les relegarán a posiciones secundarias en campeonatos de España.
Y mientras, unos sospechosos pero limpios, otros sospechosos y manchados por prácticas de dopaje, otros limpios y combatientes activos contra los tramposos y otros limpios pero callados, desgantandose en peleas fuera de las pistas, fuera del hábitat de la competición atlética.
Por favor, que resuelvan pronto y las aguas vuelvan a su cauce.

viernes, 11 de marzo de 2011

DUELO EN OK CORRAL



Hace 1.000 kilómetros me quité las plantillas.
Un día, de buenas a primeras, harto de mis dolores de rodilla e influenciado por la lectura del libro “Born to run”, decidí volver a los inicios y me quité mi “prótesis plantar”.
De inmediato, a los pocos días, noté un cierto alivio en la parte interna de mi rodilla, aquella que me obligó a replantearme toda mi vida atlética, ese pequeño trozo de mi anatomía que decidió unilateralmente que dejaba la práctica activa del atletismo.
Esa ligera mejora se fue consolidando. Sin volver a entrenar lo que entrenaba (adiós rodajes largos, adiós series cortas, adiós hacer el cabra por el monte…) pude mantener un cierto nivel competitivo. Suficiente. Mejor aún, tan contento.
1.000 kilómetros después, mi cartílago (esa porción rebelde de rodilla) está estable.
Ahora bien. Si un día me puse las plantillas fue por algo. Y ese algo era un terrible dolor de la cintilla iliotibial. Entonces las plantillas me permitieron mantenerme en activo. Y … ¿Qué pasa ahora sin plantillas?
Pues lo que tenía que pasar. Que la cintilla se queja.
Mi rodilla se ha convertido en un duelo en el OK corral.
O me duele la parte de dentro con plantillas o me duele la parte de fuera sin ellas.
Digo dolor cuando debería decir molestias. Ya sabéis cual es la diferencia: si duele te paras, si molesta te aguantas.
¿Estoy en un dilema? No.
Al reducir el volumen de entrenamiento puedo soportar perfectamente las molestias de ambas partes sin tener que parar. Mantengo un día de descanso después de tres de carrera y hago fortalecimiento todas las semanas. Con eso es suficiente para dar equilibrio a una ecuación compleja: seguir corriendo, minimizar el dolor y competir con cierta dignidad.
¿Cuánto tiempo voy a aguantar así? No lo sé. Lo que sí sé es lo que ya dejé escrito por alguna esquina de este blog: cada día que corro es un premio.
Así que, sin aparecer en la lista Forbes, resulta que soy una de las fortunas más grandes del planeta.
Otro tipo de fortuna, eso sí.

miércoles, 2 de marzo de 2011

PUEDEN PASAR DOS COSAS...


Terminé el cross de Salamanca un poco desilusionado. ¿Por qué? Sencillamente no me salió como me esperaba.
Análisis de la cuestión.
1. En general.
Una vez acabada una carrera pueden pasar dos cosas. Que estés contento o que no lo estés.
Si estas contento, sales a entrenar con ganas, pensando en el próximo objetivo. Durante unos días repasas la carrera, lo bien que te encontraste, si ganaste a fulanito o menganito, a los que hacía tiempo que no ganabas, si hiciste tal o cual tiempo, lo proyectas al futuro, a las próximas competiciones… En definitiva, la carrera pasada te sirve de motivación para la siguiente.
Si no estás contento pueden pasar dos cosas. Que el resultado te provoque un cierto estado de frustración que te haga entrenar con desgana o que, por el contrario, te incite a entrenar con más ímpetu para remontar el bache.
Si ocurre esto, es decir, que te pongas a entrenar más, pueden ocurrir dos cosas. Que te pases y lo pagues, o bien, que el incremento del volumen de entrenamiento te suponga una mejora en el rendimiento de futuras competiciones.
Y así, con el que si pueden pasar dos cosas, me podría pasar un buen rato.
No lo voy a hacer. A pesar de que estoy tan calentito aquí, al pie del radiador, no voy a seguir porque tengo otros asuntos pendientes, entre ellos, entrenar.
2. En particular.
Ya os he contado en alguna entrada de este blog las ventajas y los inconvenientes de apuntar toda tu vida atlética en una agenda. Pues bien. Tiro de ellas. Año 2010, mismo circuito, día ideal para correr, buenas sensaciones, tiempo: 28’50’’. Año 2011, fatal, que mal he corrido, bla, bla, bla. Tiempo: 28’ 58’’. Ocho segundos de diferencia.
¿Qué paso este año respecto al pasado? Que salí derrotado por el viento. No me gusta el viento para correr. En más: odio el viento. No lo soporto. Me supera. Me destroza. Pero más que el viento fue el hecho de que, en carrera, yo creyera que el viento era el que me provocaba esa impotencia, esa falta de fuerza. Yo pensé que era así y eso fue suficiente. Ocho segundos de diferencia.
Salí demasiado deprisa. Fogoso. Audaz. Temerario. Equivoqué el ritmo y lo pagué. En este tipo de competiciones se corre mucho mejor remontando posiciones que perdiéndolas. Creo que adelanté a un par de corredores. En cambio fui superado por diez o más. Y eso acaba doliendo.
Se compite según se entrena. Hace tiempo abandoné la disciplina en los entrenamientos. Entreno menos, luego compito más despacio. Es una ecuación de primer grado. Sencilla y aplastante.
Epílogo.
Pueden pasar dos cosas: que salga a entrenar o que no salga…
Me voy a entrenar. A pesar de que hace un frio que pela (la previsión de hoy era 11ºC. Se les ha caído la coma. En el termómetro de casa marca 1,1ºC). El próximo objetivo son los 10 km del Trofeo Navas Center, la primera prueba del circuito Ecosport de Carreras Populares, el próximo día 20 de marzo. Tres semanas. No hay tiempo que perder. Y ya sabeis, pueden pasar dos cosas...