viernes, 30 de noviembre de 2012

QUIERO EMPEZAR A CORRER … PERO NO SÉ CÓMO




A lo largo de estas últimas semanas he oído esta frase en varias ocasiones. Empezar a correr. ¿Qué impide a una persona salir a correr un rato a la calle? La vergüenza, el miedo al qué dirán, el dolor de piernas, el no ser capaz de soportar más allá de unos minutos o unos centenares de metros, el pensar y volver a pensar que para qué voy a salir si total … Excusas. Somos artistas en buscar excusas.

Empezar a correr. En tantas ocasiones como surgió el tema me vi dando explicaciones, así que pensé … tal vez el blog debería servir de algo más aparte de contar mi vida, mis dolores y mis pasiones.

Empezar a correr … pero no sé cómo.
Una forma sencilla de empezar a correr es no pensar nada más que en el día en el que vas a empezar. Pongamos … hoy. No pienses en nada más. No pienses en si te va a doler algo o no.  No pienses en quién te vas a encontrar si sales. Si vas a tener que salir mañana o no.  No. Solamente piensa en hoy. Nada más que hoy. Repite conmigo: Hoy voy a salir a correr.

Ha llegado el momento. Tal vez no sea el mejor día (hace frio, se va a hacer de noche … ). No, no, no. No busques excusas. Has decidido que hoy es el día, así que no te eches atrás. Se valiente y sé consecuente. Hoy es un día diferente a los anteriores en los que te volviste al salón y encendiste la tele entre remordimientos. No. Hoy vas a salir. Abre el armario y busca la ropa de deporte que tengas. Entre todo lo que encuentres ponte lo que más te guste, la ropa con la que te sientas más a gusto. Vas a correr, tal vez no vayas a un desfile de Adidas, pero tampoco tienes que ir hecho un adefesio. Elegante. Gústate.

Ya estás en la calle. Primer Momento Clave. No hace falta que arranques a correr como si te persiguiera un batallón de orcos. Puedes caminar un rato. Ve a un parque o a una zona donde haya otros corredores. Una vez allí comienza a trotar un poco. Despacio. DESPACIO. Segundo Momento Clave. Comprende que tu cuerpo está haciendo algo que no ha hecho hace mucho tiempo (todos hemos corrido de pequeños, de manera que  no me vengas con que no lo has hecho nunca) así que corre despacito … diez, doce … quince  minutos. ¿Estás al borde del colapso? Probablemente no. Si has corrido DESPACITO diez o quince minutos sigues en el reino de los vivos. Tal vez un poco fatigado pero VIVO. Vale por hoy. Párate y regresa caminando a casa. Si tienes ganas puedes estirar un poco. SOLO UN POCO.

Y ahora mírate al espejo. Has corrido. Nadie se ha metido contigo. Nadie se ha reído. No te ha pasado nada grave. No te has caído de bruces contra el suelo. Te has demostrado que no eres tan pato como pretendías y con lo que te excusabas para no intentarlo… Ya has traspasado ese muro que te parecía insuperable. Enhorabuena. Has dado el primer paso para convertirte en un corredor. El paso más difícil y el más importante. Y ahora te duchas y sigues con tu vida cotidiana. Date el gusto de recordar de vez en cuando que hoy es el primer día que has salido a correr. En el futuro lo recordarás … durante muchos años.

Y ahora … ¿qué? Tercer Momento Clave. Habrá que repetirlo ¿no?…. ¿Cuándo? Pues … cuando quieras. Correr no debe convertirse en una obligación. Correr se convertirá en una necesidad, pero mientras tanto deberás superar una serie de adversidades. Mañana es posible que te duelan las piernas. O simplemente que no te apetezca. No te obligues a salir todos y cada uno de los días a correr. No tengas el temor de que … si no salgo mañana perderé la motivación… Si mañana quieres salir … simplemente sal y repite. Y si no es mañana y es pasado mañana … no pasa nada. Estás empezando, así que ¿Por qué empezar a torturarse con obligaciones y planes?

Próximo capitulo: EL SEGUNDO DÍA.

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