sábado, 14 de agosto de 2010

NORAH JONES:"THOSE SWEET WORDS"

A estas alturas Norah Jones es una célebre artista reconocida en todo el mundo. Por si acaso alguien no ha tenido el placer de escuchar su música, traigo aquí una pequeña muestra.

Uno se puede perder por el monte haciendo kilómetros en solitario acompañado de sus canciones. No hace falta ir deprisa, esta música invita al sosiego.

Todos sus discos son escepcionales.

viernes, 13 de agosto de 2010

EL BLOG, MIS HIJOS Y MI RODILLA



Mis hijos dicen que en el blog solo hablo de mi rodilla. Sorprendente afirmación porque me consta que no han leído el blog. Alguno de ellos ni una sola línea. Tomo nota. Hay que reforzar el aprendizaje sobre los juicios que se emiten sin tener datos contrastados y no dejarse llevar de suposiciones. Tendremos una conversación al respecto. Pero, dicho esto, tampoco es justo que me quede con esa fama y no hable de mi rodilla. Cuando me cure de mi lesión (si alguna vez lo consigo), se pasará de moda y nadie volverá a hablar de ella.
La situación actual es la siguiente: estoy al borde de la zona roja.
La rodilla me duele y no doy con la forma de mejorar. He vuelto a la carga para solucionar el problema, cosa que no siempre es fácil, porque hace falta acumular unas cuantas dosis de determinación y no mandarlo todo a paseo. (Algunos días va todo a paseo). Así que tengo varias líneas de actuación:
Primera: fortalecimiento de rodilla. Este pasado mes de julio volví a encontrarme con mi amigo Vicente y también con sus padres. Precisamente el padre de Vicente me recordó que él se recuperó de una rotura de ligamentos a base de fortalecer la musculatura de las piernas. Así que este verano le he declarado “trimestre por un cuadriceps Obelix”. Estoy en ello. Pesas y bicicleta. Vistos desde arriba no veo mucha mejoría. Tampoco se trata de alcanzar la talla de un cuádriceps de velocista olímpico, pero sigo viendo dos palillos.
Segunda: volver de gira de médicos. Tal vez exista la posibilidad de mejorar a partir de la inyección en la articulación de ácido hialurónico, ozono o … lo que sea con tal de mejorar. Daremos una vuelta por las consultas. El problema es que he perdido la confianza en casi todos los médicos y me cuesta encontrar al que está “fuera del casi”.
Tercera: biomecánica. Yo he sido creyente estricto de la ciencia de la biomecánica. Siempre he visto claro el enfoque mecánico del cuerpo humano y, por tanto, las lesiones como la acumulación de tensiones motivadas por el sobreesfuerzo o las variaciones anatómicas del cuerpo. Si tengo una pierna más larga que la otra, eso influye en mi forma de correr y, a su vez, la acumulación de kilómetros provoca un mayor trabajo de unas estructuras anatómicas (músculos, tendones) sobre otras, lo que se traduce en dolores y, después, en lesiones. Modificar la pisada siempre me ha parecido una posible solución y de hecho, yo he mejorado muchísimo en mis dolores de cintilla iliotibial, tendón rotuliano, etc que me han dado tanta guerra.
Sin embargo ahora también me han entrado las dudas al respecto, después de retocar las plantillas por dos veces, no he conseguido nada. Sigo dando vueltas al asunto y queda un cabo por atar: cómo se transmiten las cargas desde al pie hasta la rodilla. El cuerpo se asienta sobre dos pies a los que se les puede “tratar” mediante plantillas para repartir los esfuerzos de la manera más proporcional posible, pero ¿cómo se transmiten esos esfuerzos hacia arriba? ¿Cómo responden las rodillas o la cadera a ese nuevo reparto de las cargas? ¿Cómo se puede estudiar eso? Muchas incógnitas. Muchas teniendo en cuenta que experimentar con plantillas supone dos problemas: uno, la respuesta se percibe con el paso de las semanas o los meses (los kilómetros, en definitiva) y dos, duele; duele la espalda, o la cadera, o los pies y lo que puedes mejorar en un sitio lo puedes estar fastidiando en otro.
Volveré a dar un parte médico en unos meses.
De momento no me rindo.
En realidad no me resigno a no correr.

viernes, 6 de agosto de 2010

CAMPEONATO DE EUROPA DE ATLETISMO: ALLÍ ESTUVIMOS/3

Podium del 4x100 hombres.

Un campeonato de Europa está plagado de estrellas del atletismo. Evidentemente. A los atletas europeos les resulta muy difícil brillar en mundiales u olimpiadas en muchas de las pruebas del calendario (velocidad y fondo fundamentalmente), así que esta competición no deja de ser un gran escaparate para los atletas del viejo continente.
Uno de los más destacados de Barcelona 2010 ha sido el francés Christophe Lemaitre, triple campeón en 100, 200 y 4x100. Un blanco en la prueba reina de la velocidad, patrimonio exclusivo de los atletas negros. Sus marcas, no obstante, le sitúan aún muy por debajo de sus rivales jamaicanos o americanos, aunque su juventud permite esperar de él una mejora que pueda llevarle a la final del Mundial 2011 en Daegu (Corea del Sur) o la de la Olimpiada de Londres 2012. Veremos a ver de los que es capaz.
Si en el 100 su victoria fue aplastante, con 10:11 con cuatro atletas en 10:18, en el 200 tuvo que sufrir hasta el último metro … y un poco más, puesto que la llegada fue tremendamente ajustada y una sola centésima (20:37- 20:38) le separó del segundo clasificado. Tuvo que hacer un esfuerzo enorme por remontar el terreno perdido en la curva, en donde se movía entre el sexto y séptimo puesto, dando la impresión de estar muy lejos de los primeros. Pero un tremendo sprint en los últimos cuarenta metros le permitió ir superando a todos los rivales hasta alcanzar el oro, ante la locura de los miles de seguidores franceses que sumaban así un oro más a sus mejores campeonatos.

jueves, 5 de agosto de 2010

CAMPEONATO DE EUROPA DE ATLETISMO: ALLÍ ESTUVIMOS/2




Manolo Martínez triunfó por el mero hecho de estar presente en los campeonatos. Un tipo que se rompe el tendón de Aquiles y está de vuelta a la competición de máximo nivel en seis meses merece el reconocimiento de la afición. Independientemente del resultado. Esta opinión no la comparten muchos, que han aprovechado para “zurrar” tanto al atleta como a la Federación por llevarle, sabiendo que era casi imposible que estuviera en la final. Yo creo que Manolo se merecía estar allí por su voluntad y como recompensa al esfuerzo realizado por recuperarse. Es verdad que lanzó mal y, por consiguiente, poco. También es cierto que aún lanzando bien hubiera estado en la final por los pelos. Tal vez ni eso. Sin alcanzar los veinte metros es muy difícil luchar contra gigantes que lanzan la bola en torno a los veintiún metros. La calificación se pasó con los 19,51 metros de Borja Vivas. Manolo se quedó en 18,08 metros. Las medallas se ganaron con 21,01, 21,00 y 20,93 metros. Y estoy seguro que el que más lo sintió fue el propio Manolo, porque un competidor que ha alcanzado la gloria en forma de campeón del mundo no se conforma con lanzar en su país sin pelear. Esta vez sus golpes en la cabeza eran más de impotencia que de castigo por fallar en la técnica.
Pero lo que quiero destacar aquí es un aspecto que no se ve en la televisión, una de esas cosas que solo ves si estas presente y califica a las personas. Manolo salía de la pista con el resto de lanzadores conducidos por uno de los jueces de la prueba. Todos los atletas entraban y salían de la pista acompañados y en grupo, en fila india. Sin posibilidad de deambular de aquí para allá. Manolo pasaba de los últimos saludando al público y se detenía una y otra vez a firmar autógrafos y hacerse fotos con la gente según se lo reclamaba. Después, a la carrera recuperaba su sitio en la fila. Hasta que, rezagado, le negó una foto a un par de muchachas. Continuó corriendo unos metros hasta que, tal vez arrepentido, frenó en seco, volvió a la carrera, llamó a las chicas, se hizo las fotos y salió de regreso disparado a la fila de lanzadores. Acababa que quedar el 25 de 27 atletas superando solamente a dos lanzadores con tres nulos y, a pesar de lo que fuera sintiendo por dentro, no dudó en atender a sus seguidores.
Después, al terminar la jornada de mañana le vimos por los pasillos del estadio. Iba acompañado de un gigante portugués que, aburrido, se acodaba en las barandillas a la espera de que Manolo terminase de hacerse fotos con todos los que se lo pedían. Y fueron tantas fotos las que se hizo que hasta nosotros nos atrevimos a ello.
Gracias Manolo.
Eres un campeón.

miércoles, 4 de agosto de 2010

CAMPEONATO DE EUROPA DE ATLETISMO: ALLÍ ESTUVIMOS/1







Fue un gran campeonato.
Nos hemos acostumbrado a hacer balance de las competiciones en función del número de medallas o del número de finalistas que consigue España, olvidando lo esencial, que es precisamente la competición, la lucha entre los atletas por conseguir un centímetro más, un segundo menos, por batir a los rivales. Y ahí se vio un gran espectáculo. La irrupción en las pruebas de velocidad del francés Lamaitre, con tres oros en 100, 200 y 4x100, el doblete inapelable de Mo Farah en 5000 y 10000, el aplastante dominio de los obstaculistas franceses, el 1500 español con 4 medallas de 6 posibles, el marathon. Y muchas cosas más.
Ahora surgen los comentarios sobre la actuación española. 8 medallas partiendo de un juicio excesivamente optimista del presidente de la federación que pronosticó 15. Odriozola acostumbra a hablar de opciones de medalla, lo que luego interpretan los periodistas como medallas seguras. Así, atletas que pueden conseguir el pódium a priori y luego quedan cuartos o quintos, quedan retratados como fracasados. Si, pongamos por caso, Ruth Beitia está ocasionalmente por encima de los dos metros mientras que tres o cuatro de sus rivales superan esa altura asiduamente, lo normal es que en competición estas superen a la española. Si alguna vez varias de estas fallan, Beitia puede optar a la medalla si tiene uno de esos días en los que está “fina”, en caso contrario, termina quinta o sexta, que es un gran resultado. Pero no es medalla. Y para algunos, o muchos, fracaso. Lo mismo ocurre con Pestano en disco, Chilla en jabalina o Eusebio Cáceres en longitud, cuyo salto en la calificación disparó todas las expectativas.
En definitiva, que todos compiten y hay mucho nivel con grandes atletas en todas las especialidades a los que es muy difícil batir.
Otro de los comentarios que han surgido gira en torno a la edad de los medallistas españoles y el relevo generacional. Lo cierto es que los jóvenes no superan a los mayores. Por eso no están en la selección. ¿Cuál es la solución? Desde mi punto de vista solo hay una: la promoción del atletismo de base. ¿Cómo? Ayudando a las escuelas de atletismo desde la Federación. Tal como está organizado el deporte ahora, las escuelas deportivas dependen de los Ayuntamientos y estos pueden apostar por unos deportes u otros. No por todos porque no tienen dinero. Y menos ahora. La Federación Española de Atletismo debe intervenir a través de las Federaciones Regionales y las Delegaciones Provinciales haciendo promoción del atletismo mediante competiciones escolares y después, fomentando las escuelas deportivas, aportando financiación para pagar a los monitores y entrenadores. Solo así se conseguirá una cantera de atletas amplia de la que sacar a los internacionales del futuro.
El momento crítico para seguir o no en el atletismo es a partir de los 16 años. Ahí el papel de los clubes es fundamental y ahí la Federación tampoco está. Los clubes se financian con patrocinadores (escasos y en crisis) subvenciones de Ayuntamientos (otra vez solo de aquellos que apuestan por el atletismo), organizando carreras populares, rifas etc. ¿Quién paga a los entrenadores? ¿Quién aporta material? Toca buscarse la vida. Personas que dedican su tiempo y su dinero al deporte, antiguos atletas que continúan en el mundillo, padres y madres haciendo de todo …
Si tienes suerte y has formado una panda de atletas que además son amigos, se quedarán en la pista practicando deporte. Si empiezan a marcharse por diferentes motivos (estudios, aburrimiento, falta de resultados, falta de ayudas, falta de incentivos…) irán desapareciendo uno detrás de otro. ¿Cuántos grandes atletas se habrán perdido por el camino por este abandono?

martes, 15 de junio de 2010

SE ACABÓ LA TEMPORADA



La rodilla ha dicho basta. El aviso de la semana anterior al 5000 del Campeonato Regional iba en serio. Una semana después de competir, salí a rodar un rato y me tuve que volver a los cinco minutos con mucho dolor. Así que es hora de parar. Tenía previsto seguir corriendo carreras a la vez que entrenaba de otra manera, con menos carrera y más “deporte alternativo”, pero me parece que no va a ser posible. Creo que debo parar del todo un par de semanas y después dedicarme a mantener la forma lo mejor que pueda a base de bicicleta, gimnasia y elíptica y, si puedo, salir a correr algún día.
El problema de mi rodilla se está empezando agravar “por simpatía” de la otra. Al fin y al cabo las dos han corrido lo mismo y empiezo a sentir las mismas molestias en la izquierda que en la derecha, con la que empecé.
No se me olvida el diagnóstico del médico ni el tratamiento. Tengo muy presente la frase que me dijo respecto a la forma de afrontar el atletismo desde el momento en que me exploró. Mientras me explicaba qué hacer y cómo hacerlo me dijo “sé higiénico en tus actividades”, haciendo referencia a que debía hacer aquello que no me produjera dolor y evitar todo lo que me dañara la rodilla. A lo largo de todo este año he sido muy consciente de ello y he cumplido escrupulosamente con el consejo… en el ámbito del deporte. Pero ¿Qué pasa con el resto de las actividades cotidianas? Pues pasa que si me pongo a jugar al balón con mis hijos, me fastidio la rodilla. Y decidir dejar de jugar con ellos es más difícil que decidir dejar de hacer series.
En resumen. Unos días de descanso y a ver qué tal evoluciona la cosa.

miércoles, 9 de junio de 2010

DE VEZ EN CUANDO PASAN ESTAS COSAS MIENTRAS SE ENTRENA


Perdonadme el vicio, pero me ha gustado esto de compartir mi música.

Lo de hoy es especial. Venid conmigo de entrenamiento. Imaginaos una extensa llanura, praderas sin árboles, algunas vacas pastando. Una vía de tren en el horizonte. Voy corriendo bien abrigado, es invierno y hace mucho frio. El cielo está muy cubierto. Empieza a nevar. El silencio es absoluto. Solo. No hay nadie en kilómetros a la redonda. De pronto comienza a sonar esta canción en mis auriculares. Reduzco el paso, casi me paro. Aprieto las manos contra los oídos para no dejar escapar ni una nota.
Tres minutos.
Vuelvo a correr.
Ha cambiado el día.
He olvidado todo lo que ha pasado esta mañana en el trabajo.
Se me acaba de “resetear” la cabeza.
La música es del grupo tradicional irlandés ALTAN, del disco “Island angel” y la canción "An mhaighdean mhara".

¿Alguien había oído hablar de este grupo? ¿Alguien había oído antes esta canción? ¿Cuántas como esta se perderán sin que tengamos oportunidad de escucharlas?

martes, 8 de junio de 2010

FIREDANCE

Ahora que he dado un paso más en el aprendizaje del manejo del blog, os voy a dar a conocer la música que me acompaña mientras corro. Evidentemente no voy a colgar todas las canciones, porque son muchas, pero voy a intentar que salgan algunas de las que más me gustan y más me motivan a la vez. Esta que aparece aquí, en primer lugar, corresponde a un espectáculo del que ya se han realizado varias ediciones llamado "RIVERDANCE". El primer disco que salió, en 1995 fue un exito rotundo. Mercedes y yo estabamos en Londres e intentamos ir a verlo, pero no fue posible. Años después vinieron a España, pero tuviueron que suspender la actuación de Madrid la misma tarde del concierto. Fue aquél fatídico dia en el que se quemó el Palacio de los Deportes. Otra vez nos quedamos sin verles.
Por fin, el año pasado tuvimos ocasión de ver la actuación en directo. La danza irlandesa es espectacular. Este video precisamente no tiene nada de irlandes. Es la excepción del disco. Se trata de la fusión de la música irlandesa y el flamenco.
Ya sabeis: RIVERDANCE, con música de Bill Whelan.

domingo, 6 de junio de 2010

¿QUÉ PASÓ CON EL 5.000?



48 horas “escuchando” los lamentos la rodilla y ha llegado el momento de tomar una decisión. Es sábado por la mañana y ya no puedo demorar más la cuestión. ¿Cuál es la manera de aprobar un examen? Ponerlo fácil, así que, como el examinador soy yo, esta es la prueba que debo superar: veinte minutos de carrera continua, a ritmo suave y cuatro series de 100 metros fuertes. Si me duele la rodilla no voy a Valladolid. Si no me duele, voy. Resultado del examen: me duele pero puedo correr. Estoy aprobado. Iré a correr.
Domingo 11:25. Línea de salida del 5.000. Seis corredores. Pocos para lo que me esperaba. Isaac Viciosa está del otro lado de la valla. Bromeamos un rato con él. Le pedimos que haga de liebre. Dice que hasta que no cumpla 50 años no vuelve a correr. Por fin los jueces nos indican que nos toca. Somos dos vallisoletanos, dos mirandeses un segoviano y yo. Desde el disparo, el más joven de todos se escapa. Intento seguirle pero no le aguanto más allá de una vuelta y media. Va por encima de mis posibilidades. Los demás se han quedado de inmediato, así que me esperan once vueltas en solitario. Hace mucho calor. Noto que aflojo el ritmo. No quiero mirar el cronómetro porque sé que la información que me va a dar no me va a dejar muy contento. No sufro. No estoy poniendo el corazón ni el páncreas, ni tan siquiera las glándulas suprarrenales, que también estaban convocadas para aportar su granito de arena. Nada. Pasan las vueltas. Mercedes y Ángel me animan a pie de pista. Me dicen que tire, pero no tengo con qué tirar, así que mantengo el ritmo. Quedan dos vueltas y doblo a uno de los corredores. Intento forzar en el último 800 paro no lo consigo. Entro en meta en segunda posición y primero de mi categoría.
¿Era esto lo que esperaba 22 años después? Me respondo con otra pregunta mientras me ducho: ¿Qué pasaría si viera ahora mi serie de televisión favorita de cuando era pequeño, “Perdidos en el espacio” o de algo más mayor “Espacio 1999”? Seguramente me llevaría una decepción tremenda. Sería como descubrir que todos los escenarios eran más falsos que un político, que los guiones eran un aburrimiento, los actores malísimos, etc.
Pues no es lo mismo pero algo así pensé al terminar. Este 5000 no era como un 5000 de los de antes. Faltaba mi gente del club y sus gritos en las gradas, mi Serafín de compañero, mi lucha por hacer mejor marca o mínima para un campeonato, mi pelea por dar unos puntos a “La Conce” y ganar al Canguro, al Marathón o al Moratalaz. Faltaban esas cosas y muchas más.
¿Decepcionado? No. En absoluto. El tiempo pasa y me considero un privilegiado por haber podido repetir la experiencia. Sé que otros muchos hubieran deseado hacerlo y no han podido, así que no puedo ni debo ni quiero quejarme.
Otra cuestión es la competición en sí misma. Siguiendo una de mis “máximas”, “se compite como se entrena”. Sé que sin hacer series en pista, sin forzar la máquina, sin hacer velocidad, no se puede competir en pista. Es una osadía. Conclusión: la carrera de hoy. Podía haber estado dando vueltas hasta la noche a la misma velocidad, porque he corrido el 5.000 igual que un 10.000 y, si me apuras casi la media marathón. Lento. Muy lento. Sin chipa, sin cambio.
Aún así gané mi categoría. Posiblemente si hubiera corrido alguien que me apretara un poco, algo más hubiera sufrido. Pero dar once vueltas solo sin que nadie te apriete o sin que nadie te sirva de referencia es un poco complicado.
Una cosa positiva es que para la próxima vez que corra ya tengo algo por lo que pelear: batir mi marca de la “Segunda Era”
Bueno y a todo esto ¿Y la rodilla?, os preguntareis. Pues la rodilla muy bien. No me ha dolido. ¿Por qué? Pues sencillamente porque he corrido más despacio que las series del otro día en las que sí forcé. A esta velocidad mi rodilla y yo somos tan amiguetes.





jueves, 3 de junio de 2010

MALDICION

15 de Mayo de 1988. San Isidro. Fiesta en Madrid. Estadio Vallehermoso. Se celebra la Copa de Madrid de atletismo. He estado cuatro años (¡cuatro años!) sin competir, recuperándome de mi lesión de rodilla, de mi segunda operación, dedicado más a los estudios que al atletismo. Pero he vuelto. Han cambiado muchas cosas durante este tiempo. Mucha gente ha abandonado por diferentes motivos. Mi club “La Conce” ya no es lo que era. Pero estoy de nuevo en la línea de salida de una carrera de 5000 metros en pista. Mi prueba favorita. Tengo las mismas sensaciones que hace cuatro años y se cómo se corren estas carreras: a tope desde el primer metro, aguantando el ritmo hasta el límite de las fuerzas y agonizando en las dos últimas vueltas. Diez minutos después de la carrera estaré de nuevo como una rosa, aunque diez minutos antes pareciera estar a punto del colapso. Así son las pruebas en pista.
Disparo de salida. Busco referencias de ritmo, pero estos rivales no son los habituales. Sufro, lucho y llego a la meta sin reservas. Me he quedado lejos de mi marca, pero he vuelto. No tardaré en estar de nuevo a mi nivel. ¿No tardaré?
¡Qué poco sabía yo entonces si tardaría o no! Han pasado 22 años y no he vuelto a competir en una pista de atletismo. Después de aquel 5000 no hubo otro. Fueron pasando los años y me dediqué a las carreras populares y al marathón, relegando la pista y olvidándola como parte del pasado, de otra época.
Dos años atrás volví a pensar en correr en pista, participar en el campeonato de España de veteranos, aprovechando que se celebraba en la misma localidad donde pasaríamos las vacaciones. Y, como si de una maldición se tratara, una fascitis plantar prolongó el desencuentro.
Hace unos días decidí que era el momento de intentarlo de nuevo. Este domingo, 6 de junio se celebra el Campeonato de Castilla y León de veteranos, así que le pedí al delegado de mi club que me inscribiera en el 5000.
Realmente no he entrenado nada para correr esa prueba, pero me da bastante igual. Quiero competir en pista. Así que voy a hacer cuatro series de mil fuerte y así cojo confianza.
Único entrenamiento de la semana: cuatro series de mil. Primera 3’ 26’’. Bien, me encuentro fuerte. Segunda 3’ 27’’. Bien, voy a forzar un poco más. Tercera 3’ 24’’. Bien, la última a tope. Salgo fuerte, paso el 500 en el mismo tiempo que las anteriores, cincuenta metros más adelante noto un fortísimo pinchazo en la rodilla derecha. ¡Aquí estas de nuevo! Solo doy un paso más. Me quedo cojo. No apoyo apenas la pierna, pero no pienso. Dejo la mente en blanco. No valen lamentaciones. Ya no. Ya sé lo que es esto y lo que significa. He estado siete meses corriendo y compitiendo. He hecho una media marathón, una carrera de montaña. Le he pedido a mi rodilla más de lo que debía y me ha dado carrete hasta hoy. Me he quedado a 450 metros de terminar el entrenamiento que me llevaba a la línea de salida de mi 5000.
No he descartado intentarlo, aunque durante todo el día he estado “conectado” a la rodilla y sé que no debo hacerlo. Pero la decisión la tomaré en el último momento. ¿Será posible que aquél 15 de mayo de 1988 corriera mi último 5000?