jueves, 30 de junio de 2011

LA CARRERA DE NAVALACRUZ

Foto de la salida. Tomada de la web de la Asociación Cantobolero de Navalacruz, organizadores de la prueba.



Hay carreras que tienen una personalidad exclusiva. Son diferentes por su propia naturaleza. Tienen carácter. La carrera de Navalacruz es una de ellas. Tiene un sabor especial. ¿Por qué?
El recorrido, los momentos previos, la propia carrera, la animación de la gente del pueblo, las terrazas de los bares llenas, los niños disputando sus carreras, los corredores. Muchos venimos desde Ávila. Hay una especie de relajación que no se vive en las carreras del circuito Ecosport o en el Memorial José Soriano u otras competiciones en la ciudad. Mucho menos en Madrid. Aquí parece que no es tan importante el tiempo ni el puesto. Es importante disfrutar. Hay buen ambiente.
A pesar de haberlo intentado en otras ocasiones, este es mi primer año. No voy a ciegas. Tengo dos padrinos de lujo con los que he hecho el viaje desde Ávila: Chusmari Piedelobo y Vicente. Ellos me enseñan el recorrido y me avisan de las cuestas por venir, de las arriba y de las abajo. Aparece Julio a la carrera: regresa al mundo terrícola después de pasar más horas de vuelo que Luke Skywalker. Termino de calentar con él por las calles del pueblo. En realidad termino solo porque a él le conoce todo el mundo y no puede dar más de dos pasos sin saludar o parar a hablar con sus vecinos. Está en su casa. Quedamos en correr juntos lo que podamos.
La salida es cuesta arriba. Voy tranquilo. Intento encontrar a Julio que ha salido más atrás, pero no consigo verle, así que tiro un poco más para unirme a dos corredores. Comienza la bajada. Es larga, muy larga y divertida, muy revirada por las calles del pueblo. La segunda vuelta nos lleva de nuevo a la cuesta, aunque esta vez parece más empinada. Una larga fila de corredores me precede. En la bajada me vuelvo a lanzar aún a riesgo de mi maltrecho pie. Doy alcance a algunos corredores, pero ahí me quedo. Llego a la meta. Refrescos, sandía, bocadillos, cerveza y mucha, mucha animación en la plaza. Nos vamos congregando todos a cambiar impresiones. Vicente ha tenido un pequeño incidente en la meta: en la disputa por el tercer puesto un hombre ha invadido la calle y se le ha llevado por delante impidiéndole quedar tercero. Vicente no le da mayor importancia demostrando su deportividad y su buen carácter. El hombre no para de pedirle disculpas, lamentando lo ocurrido. Julio se despide apresuradamente: los aires le esperan. Me duele el pie.
Me ha gustado mucho esta carrera.
Queda marcada con cinco estrellas.


Foto camino del pueblo. Tomada de la web de la Asociación Cantobolero de Navalacruz, organizadores de la prueba.




jueves, 16 de junio de 2011

BENJAMIN GONZALEZ


Foto Atletismo Español

La triste muerte de Benjamín González me ha trasladado a mis inicios en el atletismo.” Benja” fue uno de los atletas hicieron grande al atletismo español en los 80. Aquella fue una época en la que se consolidaron los escasos pero muy destacados éxitos de otras anteriores. Fue la generación que sustituyó a Carmen Valero, Mariano Haro o Fernando Cerrada en las páginas de atletismo de los diarios. Un conjunto de atletas que fortalecieron este deporte y sentaron las bases de la época moderna. Cabe destacar el curioso hecho de que en muchas de las pruebas coexistieran dos figuras destacadas, Jose Luis González y Jose Manuel Abascal en 1.500, Domingo Ramón y Sánchez Vargas en 3000 metros obstáculos, Colomán Trabado y Antonio Páez en 800, Javier Moracho y Carlos Sala en 110 metros vallas, el propio Benjamín Gonzalez y Angel Heras en 400, los marchadores Llopart y Marín, además de Antonio Corgos en longitud, Antonio Prieto en fondo, Alberto Ruiz en pértiga, Roberto Cabrejas en altura, Ramón Cid en triple y otros muchos que se escapan a mi memoria.
El atletismo femenino todavía no había despertado. Aún tardarían en llegar algunos años los primeros éxitos de Maite Zúñiga, Montse Pujol, Cristina Pérez o Sandra Myers.
Aquellas tardes de sábado y domingo de campeonato de Europa de pista cubierta eran retransmitidas íntegramente por el mítico UHF de la televisión. ¡Dos canales y uno de ellos dedicado por completo al atletismo! Ahora con treinta, cuarenta o cincuenta no siempre es posible ver la competición.
Quedan para el recuerdo las medallas de todos ellos que, a los aprendices de atleta de entonces, nos alentaban en nuestros entrenamientos. Benjamín González fue uno de esos pioneros, uno de los que puso su granito de arena para que el atletismo español creciera.

lunes, 6 de junio de 2011

EL 5000 DEL 2011




Aprobado.
Aprobado raspado.
Un 5,0.
Podría dedicar la entrada del blog a una batería de excusas, pero, una vez más todo se resuelve aplicando el “primer principio de la práctica atlética”: se compite como se entrena. Y punto pelota. Si las dos semanas anteriores a la competición son un desastre de entrenamiento, la competición no puede ser una maravilla, así, de forma espontánea. Por mucho que uno pueda poner todas las vísceras al servicio de la causa, las cosas son como son.
Durante el calentamiento el tobillo me dio mucha guerra. Me dolía, me molestaba el vendaje y me provocaba una inseguridad muy grande el dudar si podría terminar la carrera.
Disparo de salida y … ¡salida nula! ¡Una salida nula en un 5000 de veteranos cojos! ¿Quién se ha escapado? Nadie. Por lo visto no ha funcionado la antena. Muy sofisticado se ha vuelto el atletismo en pista.
Segunda salida y ahora todo marcha en condiciones. Voy detrás de mi compañero de club Ricardo. Confío en que su pierna le deje correr y pueda seguirle la mayor parte de la carrera. Es una liebre de lujo. Vamos a buen ritmo, pegadito a sus talones cuando de pronto me hace un gesto con la mano y … ¡se para! 700 metros después de la salida y me deja solo. El "cachoperro". Se lo tendré que perdonar porque se que no lo hace por gusto.
Solo no se hace marca. Solo, se corre a lo que a uno le da el cuerpo, por más que quieras forzar un poco. Solo, con un calor de justicia. Si el primer mil lo he hecho en 3’27’’, el dos mil se me va a 7’07’’ y el tres mil a 10’54’’. Una carrera en pista sin referencias de gente que vaya por delante de ti es fiar todo el resultado a lo que la cabeza le pueda exigir al cuerpo y, en estas, el cuerpo da hasta donde le apetece y no mucho más. El cuarto mil es aún peor y solo una última vuelta algo más decente me hace mejorar en el quinto hasta parar el crono en … 18’ 26’’.

Dos segundos menos que el año pasado.

Según mi propio baremo un aprobado muy justito.
El tobillo se ha portado extraordinariamente. No me ha dolido. Me ha dejado correr.
El error, además de no entrenar en condiciones estos últimos días es no haber competido en pista antes. La pista es diferente al resto de las carreras. En pista se compite contra rivales (si los tienes) pero sobre todo se compite contra el crono. Y eso significa correr al límite. Forzar al máximo. Hacer la carrera desde el primer metro a tope. Y todo eso se entrena.

Hay en entrenamiento específico para correr en pista, que no es igual al que se hace para correr carreras populares en asfalto o crosses o carreras de montaña.

Se entrena el cuerpo y se entrena la cabeza. Se busca el límite que uno puede alcanzar. Se entrena hasta vislumbrar dónde está ese límite y cuanto cuesta llegar a él. El corazón al máximo de pulsaciones. Los músculos saturados de lactato. Los pulmones trabajando como una bomba.

Y el día de la competición se llega a esa lína roja. Hasta aquí puedo dar. Esa es mi marca.
En fin. Otra vez será.

Como “efecto secundario” me queda el haber revalidado mi título de campeón de Castilla y León de 5000 de veteranos C. Muchos me hubieran ganado, pero no estaban en la línea de salida, así que me quedo con el título.

jueves, 2 de junio de 2011

INCERTIDUMBRES




Una cosa es hacer planes y otra, muy distinta, es llevarlos a la práctica. Imponderables de por medio.
Mi temporada debería terminar con unas competiciones en pista. Me perdí el “milquinientos” que estaba programado el pasado 21 de mayo por una gastroenteritis que me dejó tieso. Me tiré una semana con más fugas que la central de Fukushima. Una vez recuperado fijé toda mi atención en el “cincomil” de este domingo. Un entrenamiento bien programado con sus series, sus rodajes y sus descansos. Las meteduras de pata (torcedura de tobillo a pares) de la carrera de las Navas del Marqués me dejaron otra vez averiado y ahora me tienen en la incertidumbre. El entrenamiento de esta semana se reduce a un rodaje de 8 kilómetros y una serie de mil. La segunda no la pude terminar.
A estas alturas sé que iré a correr, pero las dudas me asaltan y ya no tengo esa confianza de poder salir a tope a correr con todo mi corazón y todo mi páncreas. Me falta un tobillo para completar el mecano. Si de aquí al domingo se me arregla, puede que aún haga una carrera digna. Si no mejora, puede que no termine.
En cualquier caso yo ya me he fijado mis retos personales y, en estas carreras de pista, personales significa exactamente eso: corro contra mi mismo. No me importan los rivales ni los puestos. Solo me importa mi marca.
Suspender es hacer peor marca de la realizada el año pasado en este mismo campeonato, 18’28’’.
Aprobar es hacer mejor marca. Evidente.
Un notable es bajar de 18 minutos, algo que podría estar al alcance de mis posibilidades si el cerebro, el corazón, los pulmones y el páncreas se ponen de acuerdo con el mismísimo cuerpo en toda su anatomía y lo intentamos como remeros condenados a galeras.
Y luego está el sobresaliente. Esa marca que todos tenemos en la cabeza antes de una competición, que no se la decimos a nadie porque, por lo general, es una marca casi casi inalcanzable y que yo no tengo reparos en compartir: 17’30’’. No hay secretos en el blog.
El domingo me arrepentiré de haberlo hecho. Pero queda escrito.

martes, 31 de mayo de 2011

III CARRERA LAS NAVAS DEL MARQUES



Un trueno rompió el silencio a las seis de la mañana. Queda dramático ¿verdad?. El cielo se abrió y descargó sobre la ciudad un intenso aguacero de no más de tres minutos. ¿Qué estará pasando en Las Navas del Marqués?, pensé por un instante. Luego, volví a quedarme dormido.
Son las diez y media y en la salida no estamos muchos más de cien corredores. Que dos carreras se celebren el mismo día en la provincia de Ávila no parece la mejor de las ideas. Las Tres Leguas castellanas de Gotarrendura han restado asistencia a esta otra.
Un retraso de un cuarto de hora y … cuenta atrás. Luce el sol, aunque hay nubes. La carrera comienza a un ritmo lento. Nadie tira. Los dos africanos que se la van a disputar vigilan al resto de corredores, intentando averiguar lo antes posible si habrá algún otro gallo más en la pelea. A la entrada del pinar comprueban que no, que serán ellos los que compitan por el triunfo. Un ligero tirón y nos ponemos todos en fila india. Debo andar por el puesto veinte. Quiero ir tranquilo y sin forzar, pero en competición siempre me cuesta saber qué significa exactamente eso.

En el kilómetro dos sufro el primer incidente: me tuerzo el tobillo derecho. Me cruje el pie con un sonido desagradable y un dolor intenso. Sigo corriendo y el dolor se va pasando, pero pierdo confianza al apoyar el pie. Me quedo detrás de un “navero”. Adelantamos unos cuantos corredores hasta formar un grupo de cuatro.

La carrera por el pinar es agradable y no muy exigente. Volvemos hacia el pueblo en mitad de carrera. La subida al entorno del castillo de Magalia se hace dura, es un tramo parecido a las Murallas de Ávila, a la que se suma un tramo de monte empinado y duro. La bajada nos lleva al robledal.

Un sendero que pronto desaparece, dejando como únicas señales del recorrido los plásticos colgados por los organizadores. El terreno se hace irregular y comienzan a aparecer zonas con agua. En un par de ellas hundo todo el pie, con la desagradable sensación de correr chapoteando. En el kilómetro 8 sufro un enorme bajón. Voy sin fuerza , un tanto sorprendido de poder mantener el ritmo de mis compañeros, porque me encuentro fatal. Afortunadamente llegamos a un sendero que mejora las condiciones de la carrera y parece que voy remontando.

A punto de salir de la dehesa, vuelvo a sufrir otra torcedura, esta vez en el pie izquierdo y más fuerte que la primera. He hundido el pie en un pequeño trampal y se ha doblado hacia delante. Solo queda un kilometro y ya es por las calles del pueblo. Aprieto con fuerza, aunque no puedo seguir el ritmo de mis dos compañeros (el tercero quedó atrás). Termino en el 12º lugar con 45’ 48’’.
Un rato después salen las clasificaciones de la carrera: he sido 5º en la categoría de veteranos de 41-50 años, pero dos de los corredores que me preceden subirán al pódium como locales, de manera que me corresponde recoger el tercer premio de la categoría de veteranos A.

Espero el momento de la entrega en la más que agradable compañía de Manolo Galán(primero en la categoría de mayores de 50), Benito, Teresa (también primera en la categoría de veteranas B) y Milagros.
Los pies me van doliendo cada vez más y a pesar de pasar la tarde con ellos envueltos en hielo, no se puede decir que mi estampa sea muy digna. No sé cojear de los dos pies a la vez.
Afortunadamente el dolor va pasando y, hoy martes, puedo empezar a pensar en la carrera del domingo…

sábado, 28 de mayo de 2011

LAS NAVAS DEL MARQUES: ACORRER POR SUS MONTES

Pasé unos cuantos días de deshojando la margarita: Las Tres leguas castellanas o la carrera de las Navas del Marqués. 17 kilómetros la primera, 11 la segunda. Ondulada una o algo más quebrada la otra. Al final me decanté por la segunda. No corrí la Media Marathón de Ávila porque se me hacen muy largos 21 kilómetros para mi entrenamiento actual, así que 17 (y pico) considero que no son muchos menos. No me atrevo con distancias tan largas. Hace años no hubiera tenido dudas al respecto, pero ahora prefiero limitarme a carreras más cortas.
Por otra parte la experiencia sobre el circuito de Las Navas el pasado año me permite saber donde me meto. Así que tengo clara la táctica en la carrera. Voy a salir muy, muy tranquilo y no voy a forzar. Solo si me encuentro bien, apretaré un poco en los kilómetros finales, que son los más llanos aunque también los de firme más irregular, por el interior de la dehesa boyal del pueblo, un maltrecho sendero entre los robles con unas cuantas trampas en forma de charcos ocultos entre lo que seguro será una vegetación exuberante, dada la primavera tan lluviosa que estamos teniendo.
Por otra parte un par de días de bici de montaña me han dejado las piernas “gordas” así que correré por sensaciones sin forzar excesivamente. No quiero que la carrera me machaque mucho para las pocas competiciones que me quedan antes de tomarme unas vacaciones “atléticas”. Quiero correr alguna carrera en pista y después voy a dejar descansar a la rodilla una temporadita.

sábado, 21 de mayo de 2011

CIRCUITO ECOSPORT. UNOS COMENTARIOS FINALES

Foto de la web del club de atletismo Ecosport




Unos cuantos días desconectado de la actualidad y alejado del blog … y se me acumula el trabajo.
Para terminar con lo que dejé empezado, vamos a rematar los comentarios sobre el circuito de carreras Ecosport. Fue un éxito. El nivel organizativo, las carreras, la competición, el ambiente, hasta el tiempo acompañó. Siempre hay alguien que se queja, pero en este caso la evidencia es abrumadora: no creo que haya habido motivo alguno para que nadie pueda criticar la organización, salvo los inevitables de siempre que desconocen todo el trabajo que hay detrás.



A lo largo de los meses he oído rumores sobre la continuidad del circuito o no, Todos los años se han escuchado comentarios al respecto. Fundados o no, resulta lógico que una organización formada por voluntarios tenga dudas al respecto. Ellos decidirán y los demás deberemos respetar la decisión tomada, porque no se puede criticar a quien promueve algo de forma altruista para beneficio del resto. Por lo que a mí respecta solo puedo decir una cosa: renuncio a toda sofisticación organizativa a cambio de que el circuito permanezca. Por dejarlo claro, esto significa que seguiría pagando la inscripción al circuito (los mismos 12 o 15 euros de este año) a cambio de una línea de salida y llegada pintada en el suelo con tiza, el circuito cerrado al tráfico, un seguro de accidentes (obligatorio, por otra parte) y una clasificación de la carrera. Y nada más. Ni la botellita me hace falta. Me la traigo de casa. No sé cuantos opinamos igual, pero seguro que no seríamos muchos menos en la línea de salida respecto a años anteriores. Por lo menos los mismos que hace tres o cuatro años, seguro. La mecha está prendida y se nota la afición por las carreras en la ciudad. Cada día se ve correr a más gente por las calles.



Otra propuesta más. Este circuito de carreras lo organiza Ecosport y ya nos dijo su presidenta en la entrega de premios que el club ya tiene 150 atletas. Una cifra más que notable. En esta situación y visto la cantidad de gente de fuera que acude a las carreras, yo pienso que la clasificación de los atletas del club debería de aumentar sus premios hasta los 10 primeros por lo menos. Una recompensa más justa para los miembros del mismo.



Por cierto, hablando de la entrega de premios… hacía mucho tiempo que no me divertía tanto en algo así. El año que viene ya sé con quién nos tenemos que sentar.

martes, 10 de mayo de 2011

IX CIRCUITO DE CARRERAS ECOSPORT: LA BOTELLITA



Foto de la web del club de atletismo Ecosport




Agarré la botellita de powerade con cierta necesidad, consecuencia de la fatiga y miré a la mujer que estaba detrás del mostrador, la esposa de algún corredor, de esas esposas que comparten la afición del marido sin necesidad de dar una zancada, de un marido que tal vez ni siquiera había corrido y que estaba de peto fosforito unos metros más allá organizando la llegada o ayudando a los corredores.
Agarré la botellita, la miré y la dije “muchas gracias” y ella me contestó con una sonrisa y un “de nada”.


¿De nada?


Las gracias no eran por la botellita. No eran solo por la botellita.


Las gracias pretendían incluir a ésta, al mostrador que las sostenía, las sillas que estaban unos metros más allá y en las que me senté con mi amigo Ricardo a comentar la carrera, la sombrilla que nos apartaba del sol, el arco de meta por el que acababa de pasar, la caseta en la que otros voluntarios controlaban tiempos con el lector del chip por cada dorsal, las vallas que separaban la meta y delimitaban el área de los corredores...
Y también pretendían incluir el día que alguien fue a encargar los dorsales, que alguien imprimió el tríptico del circuito, que alguien fue al Ayuntamiento a contar que hola, que aquí estoy otra vez y que queremos organizar el circuito un año más, que alguien fue a las tiendas a pedir cosas para regalar, que alguien suscribió un seguro por si algún corredor sufría un accidente, que alguien fue a la Junta, a ver si nos podéis dar un poquito de dinero para premios, que alguien imprimió unas pancartas, que alguien fue a encargar los trofeos, que alguien compró las camisetas, que alguien las diseñó, que alguien las metió en una bolsa, que alguien se acordó de los imperdibles, porque a los corredores siempre se nos pierden, que alguien se encargó de hacer las clasificaciones, de colgarlas en la web …
Y también pretendían incluir las horas que unas personas de una directiva dejaron un rato de hacer los deberes con sus hijos, dejaron de entrenar ese día, vaya hoy tampoco entreno, por aquella reunión que se alargó demasiado, que dejaron de ver la tele o de dar un paseo con la mujer por darle otra vuelta más a ver si estaba todo bien organizado.


De aquellas llamadas de telefono, que te acuerdes de que abran el pabellón para el que quiera irse a duchar, que te acuerdes de las flores de las chicas, que te acuerdes de las placas de los colaboradores, que llames a Soto, que llames, que llames, que llames ... y llegó la factura del teléfono.


Y también pretendían incluir el madrugón del día de la carrera porque hay que montar las vallas y las cintas y hablar con la policía municipal y con los voluntarios y con ...
Y pretendían incluir tantas y tantas cosas …



¿De nada?



Qué poquito fue decir muchas gracias.


lunes, 9 de mayo de 2011

CUARTA CARRERA DEL CIRCUITO: SUBIDA A SONSOLES

El ganador del circuito de este año, Agustín Ruiz, en la edición del pasado año. ¡Cómo corre el jabato!



El día no comenzó bien. Cuatro ceporros decidieron comenzar la jornada festivalera lanzando cohetes a eso de las siete y veinte de la mañana. Valiente banda de canallas.¡Un domingo a las siete y veinte!. ¡Ale! A divertirse todos. Fiesta. Es domingo… te jorobas y madrugas que no has tenido bastante a lo largo de la semana. Total, como en esta ciudad no hay gente trabajando de noche, pues nos vamos de fiesta todos, hasta los que salen de guardia y les toca dormir de día. No me voy a extender , que se me calienta el teclado.


La cosa comenzó a enderezarse en los alrededores de la pista de atletismo. Un día radiante y con buena temperatura reemplazaba al anterior, cubierto, frio y ventoso. Un gran ambiente en la pista para tomar la salida. La meta volante, situada en el kilómetro 1, hizo que en seguida se formase un grupo a ritmo fortísimo y los demás, siguiendo con la mente puesta en esa cuesta que nos aguardaba a mitad de la carrera. Salgo tranquilo y sin embargo en el kilómetro dos marcho en persecución de un grupo con mis compañeros de equipo Saul, Jorge y Ricardo, con otros tantos del Ecosport. Un poco más adelante alcanzo a ver a Chusmari, Diego y Jime. Demasiado cerca. No más de treinta metros. Esto no es buena señal. Debo ir más deprisa de la cuenta.


Nos aproximamos a la cuesta y las primeras rampas me hacen moderar el paso. Ya en lo más empinado de la misma acorto la zancada y subo a un ritmo muy bajo, tanto que me adelantan varios corredores. Pierdo el grupo que me acompañaba. Sufro en el último tramo pero he alcanzado el objetivo, que no era otro que evitar ese agarrotamiento infinito de piernas y el colapso de los pulmones intentando oxigenar los músculos. Esta vez no. El ritmo suave en la subida me permite acelerar en seguida que enfilamos la bajada. Me adelanta la primera mujer como una bala y espabilo el ritmo para ir alcanzando algunos de los corredores que me han superado en la subida.


En el llano nos juntamos de nuevo Jorge, Saul, Oscar y Encabo, un buen grupo para terminar. Aún adelantamos algún puesto, aunque cerca de la pista me descuelgo, quedándome solo con Oscar que me perdona el sprint. Entro el 34º y 7º de mi categoría, con un tiempo de 26’ 45’’, doce segundo más que el año anterior. Seguro que los doce son de la subida. Incluso me atrevo a decir que alguno más perdí allí, que luego recuperé. Estoy contento a pesar de que tengo el estómago destrozado. Noto una especie de estrujamiento que me acompaña todo el día. Se ve que este año no tengo el páncreas debidamente entrenado. Las cosas del correr.


Me queda mucho que hablar del circuito. Quedan cosas que comentar, cosas que agradecer. Cosas de la entrega de premios en la que me lo pasé fenomenal. Alguna cosa que proponer y algún comentario de la clasificación.


Pero hoy todavía no he entrenado y tengo la bici “recién peiná”, esperándome que la saque.

lunes, 2 de mayo de 2011

CARRERA DEL RESUCITADO 2011


Penélope Cruz, atenta a mis evoluciones en carrera


Tercera carrera del circuito. Se nos está acabando. La carrera de mi barrio. Mis calles, mis recorridos, mis cuestas, mis agujeros en el pavimento. Caliento un rato. Unos progresivos y a la salida. Guardamos un minuto de silencio por un corredor abulense fallecido. El disparo es un cohete. Uno de esos cohetes que tanto aborrezco los domingos por la mañana a las 8:00 convocando a jarana. Salida rápida. En la curva del instituto Vasco de la Zarza una señora aterrorizada ve como una manada de corredores abandona la calzada, invade la acera para recortar la curva y se abalanza sobre ella. Tiene el tiempo justo para esconderse detrás de un cartel de publicidad. Bajada por el empedrado de la calle Ajates, cuesta abajo alguien canta el mil “vamos a 3:10”. No acabo de creerlo del todo. Es verdad que vamos deprisa pero no me veo corriendo en esos tiempos. La subida hacia la UNED nos pone en nuestro sitio. Voy con Jorge y con Alfredo, mis jóvenes acompañantes. Terminamos la subida y giramos … ahí te quedas, pegan un tirón y me abandonan. Cría cuervos. Termina la primera vuelta. Se repite la historia. Voy en un grupo remontando algunas posiciones. En la subida a la UNED alcanzamos a Oscar y otros dos corredores. Nos juntamos siete u ocho y seguimos “de caza”. Últimos 500 metros. Intento cambiar, pero es cuesta arriba y con el viento en contra. No se ha debido notar el cambio. Pues ale, al sprint. Entro el 38º y 7º veterano B en 17’45’’, nueve segundo más que el año pasado. Vale. Según el conocido primer principio de la termodinámica atlética (se compite como se entrena), el resultado es excelente.
Y con todo lo mejor del día no es eso. Lo mejor de verdad es que he saludado, charlado, reído o comentado con sesenta o setenta personas que compartimos la misma afición, Julio, Oscar, Paco, Longi, Rosalina, José, Javier, Carlos, Eduardo, Jose Luis, Juan Carlos, Diego, Alfredo, Jorge, Luis Miguel, Alfonso, Roberto, Claudio (perdona, Claudio, no te vi, me pillaste), Chusmari, Carlos Tomás, Aurora, Miguel Angel, Francisco, Vicente, Cecilio, Mercedes … En fin, no sigo, que me quedan muchos.
No sigo, pero insisto que ese saludo, esas palabras de ánimo, ese qué tal después de la carrera, todo eso es lo que más valor tiene del circuito, desde mi punto de vista. Ese rato de competición en el que todos intentamos dar lo mejor de nuestra capacidad, reflejar las horas de entrenamiento, poner en contraste nuestro esfuerzo frente al de los demás y compartirlo, antes y después de la carrera. Este es el mejor premio. Y el mejor regalo. Eso que no entra en la bolsa del corredor ni que hay que subir al pódium a recogerlo.
Este es el regalo que yo más agradezco a la organización y que más valoro. Lo demás es secundario. Por eso me revienta que alguien proteste por una botella de agua o por si está mejor o peor medido el circuito.
Nos veremos en la subida a Sonsoles para rematar.