martes, 31 de mayo de 2011

III CARRERA LAS NAVAS DEL MARQUES



Un trueno rompió el silencio a las seis de la mañana. Queda dramático ¿verdad?. El cielo se abrió y descargó sobre la ciudad un intenso aguacero de no más de tres minutos. ¿Qué estará pasando en Las Navas del Marqués?, pensé por un instante. Luego, volví a quedarme dormido.
Son las diez y media y en la salida no estamos muchos más de cien corredores. Que dos carreras se celebren el mismo día en la provincia de Ávila no parece la mejor de las ideas. Las Tres Leguas castellanas de Gotarrendura han restado asistencia a esta otra.
Un retraso de un cuarto de hora y … cuenta atrás. Luce el sol, aunque hay nubes. La carrera comienza a un ritmo lento. Nadie tira. Los dos africanos que se la van a disputar vigilan al resto de corredores, intentando averiguar lo antes posible si habrá algún otro gallo más en la pelea. A la entrada del pinar comprueban que no, que serán ellos los que compitan por el triunfo. Un ligero tirón y nos ponemos todos en fila india. Debo andar por el puesto veinte. Quiero ir tranquilo y sin forzar, pero en competición siempre me cuesta saber qué significa exactamente eso.

En el kilómetro dos sufro el primer incidente: me tuerzo el tobillo derecho. Me cruje el pie con un sonido desagradable y un dolor intenso. Sigo corriendo y el dolor se va pasando, pero pierdo confianza al apoyar el pie. Me quedo detrás de un “navero”. Adelantamos unos cuantos corredores hasta formar un grupo de cuatro.

La carrera por el pinar es agradable y no muy exigente. Volvemos hacia el pueblo en mitad de carrera. La subida al entorno del castillo de Magalia se hace dura, es un tramo parecido a las Murallas de Ávila, a la que se suma un tramo de monte empinado y duro. La bajada nos lleva al robledal.

Un sendero que pronto desaparece, dejando como únicas señales del recorrido los plásticos colgados por los organizadores. El terreno se hace irregular y comienzan a aparecer zonas con agua. En un par de ellas hundo todo el pie, con la desagradable sensación de correr chapoteando. En el kilómetro 8 sufro un enorme bajón. Voy sin fuerza , un tanto sorprendido de poder mantener el ritmo de mis compañeros, porque me encuentro fatal. Afortunadamente llegamos a un sendero que mejora las condiciones de la carrera y parece que voy remontando.

A punto de salir de la dehesa, vuelvo a sufrir otra torcedura, esta vez en el pie izquierdo y más fuerte que la primera. He hundido el pie en un pequeño trampal y se ha doblado hacia delante. Solo queda un kilometro y ya es por las calles del pueblo. Aprieto con fuerza, aunque no puedo seguir el ritmo de mis dos compañeros (el tercero quedó atrás). Termino en el 12º lugar con 45’ 48’’.
Un rato después salen las clasificaciones de la carrera: he sido 5º en la categoría de veteranos de 41-50 años, pero dos de los corredores que me preceden subirán al pódium como locales, de manera que me corresponde recoger el tercer premio de la categoría de veteranos A.

Espero el momento de la entrega en la más que agradable compañía de Manolo Galán(primero en la categoría de mayores de 50), Benito, Teresa (también primera en la categoría de veteranas B) y Milagros.
Los pies me van doliendo cada vez más y a pesar de pasar la tarde con ellos envueltos en hielo, no se puede decir que mi estampa sea muy digna. No sé cojear de los dos pies a la vez.
Afortunadamente el dolor va pasando y, hoy martes, puedo empezar a pensar en la carrera del domingo…

sábado, 28 de mayo de 2011

LAS NAVAS DEL MARQUES: ACORRER POR SUS MONTES

Pasé unos cuantos días de deshojando la margarita: Las Tres leguas castellanas o la carrera de las Navas del Marqués. 17 kilómetros la primera, 11 la segunda. Ondulada una o algo más quebrada la otra. Al final me decanté por la segunda. No corrí la Media Marathón de Ávila porque se me hacen muy largos 21 kilómetros para mi entrenamiento actual, así que 17 (y pico) considero que no son muchos menos. No me atrevo con distancias tan largas. Hace años no hubiera tenido dudas al respecto, pero ahora prefiero limitarme a carreras más cortas.
Por otra parte la experiencia sobre el circuito de Las Navas el pasado año me permite saber donde me meto. Así que tengo clara la táctica en la carrera. Voy a salir muy, muy tranquilo y no voy a forzar. Solo si me encuentro bien, apretaré un poco en los kilómetros finales, que son los más llanos aunque también los de firme más irregular, por el interior de la dehesa boyal del pueblo, un maltrecho sendero entre los robles con unas cuantas trampas en forma de charcos ocultos entre lo que seguro será una vegetación exuberante, dada la primavera tan lluviosa que estamos teniendo.
Por otra parte un par de días de bici de montaña me han dejado las piernas “gordas” así que correré por sensaciones sin forzar excesivamente. No quiero que la carrera me machaque mucho para las pocas competiciones que me quedan antes de tomarme unas vacaciones “atléticas”. Quiero correr alguna carrera en pista y después voy a dejar descansar a la rodilla una temporadita.

sábado, 21 de mayo de 2011

CIRCUITO ECOSPORT. UNOS COMENTARIOS FINALES

Foto de la web del club de atletismo Ecosport




Unos cuantos días desconectado de la actualidad y alejado del blog … y se me acumula el trabajo.
Para terminar con lo que dejé empezado, vamos a rematar los comentarios sobre el circuito de carreras Ecosport. Fue un éxito. El nivel organizativo, las carreras, la competición, el ambiente, hasta el tiempo acompañó. Siempre hay alguien que se queja, pero en este caso la evidencia es abrumadora: no creo que haya habido motivo alguno para que nadie pueda criticar la organización, salvo los inevitables de siempre que desconocen todo el trabajo que hay detrás.



A lo largo de los meses he oído rumores sobre la continuidad del circuito o no, Todos los años se han escuchado comentarios al respecto. Fundados o no, resulta lógico que una organización formada por voluntarios tenga dudas al respecto. Ellos decidirán y los demás deberemos respetar la decisión tomada, porque no se puede criticar a quien promueve algo de forma altruista para beneficio del resto. Por lo que a mí respecta solo puedo decir una cosa: renuncio a toda sofisticación organizativa a cambio de que el circuito permanezca. Por dejarlo claro, esto significa que seguiría pagando la inscripción al circuito (los mismos 12 o 15 euros de este año) a cambio de una línea de salida y llegada pintada en el suelo con tiza, el circuito cerrado al tráfico, un seguro de accidentes (obligatorio, por otra parte) y una clasificación de la carrera. Y nada más. Ni la botellita me hace falta. Me la traigo de casa. No sé cuantos opinamos igual, pero seguro que no seríamos muchos menos en la línea de salida respecto a años anteriores. Por lo menos los mismos que hace tres o cuatro años, seguro. La mecha está prendida y se nota la afición por las carreras en la ciudad. Cada día se ve correr a más gente por las calles.



Otra propuesta más. Este circuito de carreras lo organiza Ecosport y ya nos dijo su presidenta en la entrega de premios que el club ya tiene 150 atletas. Una cifra más que notable. En esta situación y visto la cantidad de gente de fuera que acude a las carreras, yo pienso que la clasificación de los atletas del club debería de aumentar sus premios hasta los 10 primeros por lo menos. Una recompensa más justa para los miembros del mismo.



Por cierto, hablando de la entrega de premios… hacía mucho tiempo que no me divertía tanto en algo así. El año que viene ya sé con quién nos tenemos que sentar.

martes, 10 de mayo de 2011

IX CIRCUITO DE CARRERAS ECOSPORT: LA BOTELLITA



Foto de la web del club de atletismo Ecosport




Agarré la botellita de powerade con cierta necesidad, consecuencia de la fatiga y miré a la mujer que estaba detrás del mostrador, la esposa de algún corredor, de esas esposas que comparten la afición del marido sin necesidad de dar una zancada, de un marido que tal vez ni siquiera había corrido y que estaba de peto fosforito unos metros más allá organizando la llegada o ayudando a los corredores.
Agarré la botellita, la miré y la dije “muchas gracias” y ella me contestó con una sonrisa y un “de nada”.


¿De nada?


Las gracias no eran por la botellita. No eran solo por la botellita.


Las gracias pretendían incluir a ésta, al mostrador que las sostenía, las sillas que estaban unos metros más allá y en las que me senté con mi amigo Ricardo a comentar la carrera, la sombrilla que nos apartaba del sol, el arco de meta por el que acababa de pasar, la caseta en la que otros voluntarios controlaban tiempos con el lector del chip por cada dorsal, las vallas que separaban la meta y delimitaban el área de los corredores...
Y también pretendían incluir el día que alguien fue a encargar los dorsales, que alguien imprimió el tríptico del circuito, que alguien fue al Ayuntamiento a contar que hola, que aquí estoy otra vez y que queremos organizar el circuito un año más, que alguien fue a las tiendas a pedir cosas para regalar, que alguien suscribió un seguro por si algún corredor sufría un accidente, que alguien fue a la Junta, a ver si nos podéis dar un poquito de dinero para premios, que alguien imprimió unas pancartas, que alguien fue a encargar los trofeos, que alguien compró las camisetas, que alguien las diseñó, que alguien las metió en una bolsa, que alguien se acordó de los imperdibles, porque a los corredores siempre se nos pierden, que alguien se encargó de hacer las clasificaciones, de colgarlas en la web …
Y también pretendían incluir las horas que unas personas de una directiva dejaron un rato de hacer los deberes con sus hijos, dejaron de entrenar ese día, vaya hoy tampoco entreno, por aquella reunión que se alargó demasiado, que dejaron de ver la tele o de dar un paseo con la mujer por darle otra vuelta más a ver si estaba todo bien organizado.


De aquellas llamadas de telefono, que te acuerdes de que abran el pabellón para el que quiera irse a duchar, que te acuerdes de las flores de las chicas, que te acuerdes de las placas de los colaboradores, que llames a Soto, que llames, que llames, que llames ... y llegó la factura del teléfono.


Y también pretendían incluir el madrugón del día de la carrera porque hay que montar las vallas y las cintas y hablar con la policía municipal y con los voluntarios y con ...
Y pretendían incluir tantas y tantas cosas …



¿De nada?



Qué poquito fue decir muchas gracias.


lunes, 9 de mayo de 2011

CUARTA CARRERA DEL CIRCUITO: SUBIDA A SONSOLES

El ganador del circuito de este año, Agustín Ruiz, en la edición del pasado año. ¡Cómo corre el jabato!



El día no comenzó bien. Cuatro ceporros decidieron comenzar la jornada festivalera lanzando cohetes a eso de las siete y veinte de la mañana. Valiente banda de canallas.¡Un domingo a las siete y veinte!. ¡Ale! A divertirse todos. Fiesta. Es domingo… te jorobas y madrugas que no has tenido bastante a lo largo de la semana. Total, como en esta ciudad no hay gente trabajando de noche, pues nos vamos de fiesta todos, hasta los que salen de guardia y les toca dormir de día. No me voy a extender , que se me calienta el teclado.


La cosa comenzó a enderezarse en los alrededores de la pista de atletismo. Un día radiante y con buena temperatura reemplazaba al anterior, cubierto, frio y ventoso. Un gran ambiente en la pista para tomar la salida. La meta volante, situada en el kilómetro 1, hizo que en seguida se formase un grupo a ritmo fortísimo y los demás, siguiendo con la mente puesta en esa cuesta que nos aguardaba a mitad de la carrera. Salgo tranquilo y sin embargo en el kilómetro dos marcho en persecución de un grupo con mis compañeros de equipo Saul, Jorge y Ricardo, con otros tantos del Ecosport. Un poco más adelante alcanzo a ver a Chusmari, Diego y Jime. Demasiado cerca. No más de treinta metros. Esto no es buena señal. Debo ir más deprisa de la cuenta.


Nos aproximamos a la cuesta y las primeras rampas me hacen moderar el paso. Ya en lo más empinado de la misma acorto la zancada y subo a un ritmo muy bajo, tanto que me adelantan varios corredores. Pierdo el grupo que me acompañaba. Sufro en el último tramo pero he alcanzado el objetivo, que no era otro que evitar ese agarrotamiento infinito de piernas y el colapso de los pulmones intentando oxigenar los músculos. Esta vez no. El ritmo suave en la subida me permite acelerar en seguida que enfilamos la bajada. Me adelanta la primera mujer como una bala y espabilo el ritmo para ir alcanzando algunos de los corredores que me han superado en la subida.


En el llano nos juntamos de nuevo Jorge, Saul, Oscar y Encabo, un buen grupo para terminar. Aún adelantamos algún puesto, aunque cerca de la pista me descuelgo, quedándome solo con Oscar que me perdona el sprint. Entro el 34º y 7º de mi categoría, con un tiempo de 26’ 45’’, doce segundo más que el año anterior. Seguro que los doce son de la subida. Incluso me atrevo a decir que alguno más perdí allí, que luego recuperé. Estoy contento a pesar de que tengo el estómago destrozado. Noto una especie de estrujamiento que me acompaña todo el día. Se ve que este año no tengo el páncreas debidamente entrenado. Las cosas del correr.


Me queda mucho que hablar del circuito. Quedan cosas que comentar, cosas que agradecer. Cosas de la entrega de premios en la que me lo pasé fenomenal. Alguna cosa que proponer y algún comentario de la clasificación.


Pero hoy todavía no he entrenado y tengo la bici “recién peiná”, esperándome que la saque.

lunes, 2 de mayo de 2011

CARRERA DEL RESUCITADO 2011


Penélope Cruz, atenta a mis evoluciones en carrera


Tercera carrera del circuito. Se nos está acabando. La carrera de mi barrio. Mis calles, mis recorridos, mis cuestas, mis agujeros en el pavimento. Caliento un rato. Unos progresivos y a la salida. Guardamos un minuto de silencio por un corredor abulense fallecido. El disparo es un cohete. Uno de esos cohetes que tanto aborrezco los domingos por la mañana a las 8:00 convocando a jarana. Salida rápida. En la curva del instituto Vasco de la Zarza una señora aterrorizada ve como una manada de corredores abandona la calzada, invade la acera para recortar la curva y se abalanza sobre ella. Tiene el tiempo justo para esconderse detrás de un cartel de publicidad. Bajada por el empedrado de la calle Ajates, cuesta abajo alguien canta el mil “vamos a 3:10”. No acabo de creerlo del todo. Es verdad que vamos deprisa pero no me veo corriendo en esos tiempos. La subida hacia la UNED nos pone en nuestro sitio. Voy con Jorge y con Alfredo, mis jóvenes acompañantes. Terminamos la subida y giramos … ahí te quedas, pegan un tirón y me abandonan. Cría cuervos. Termina la primera vuelta. Se repite la historia. Voy en un grupo remontando algunas posiciones. En la subida a la UNED alcanzamos a Oscar y otros dos corredores. Nos juntamos siete u ocho y seguimos “de caza”. Últimos 500 metros. Intento cambiar, pero es cuesta arriba y con el viento en contra. No se ha debido notar el cambio. Pues ale, al sprint. Entro el 38º y 7º veterano B en 17’45’’, nueve segundo más que el año pasado. Vale. Según el conocido primer principio de la termodinámica atlética (se compite como se entrena), el resultado es excelente.
Y con todo lo mejor del día no es eso. Lo mejor de verdad es que he saludado, charlado, reído o comentado con sesenta o setenta personas que compartimos la misma afición, Julio, Oscar, Paco, Longi, Rosalina, José, Javier, Carlos, Eduardo, Jose Luis, Juan Carlos, Diego, Alfredo, Jorge, Luis Miguel, Alfonso, Roberto, Claudio (perdona, Claudio, no te vi, me pillaste), Chusmari, Carlos Tomás, Aurora, Miguel Angel, Francisco, Vicente, Cecilio, Mercedes … En fin, no sigo, que me quedan muchos.
No sigo, pero insisto que ese saludo, esas palabras de ánimo, ese qué tal después de la carrera, todo eso es lo que más valor tiene del circuito, desde mi punto de vista. Ese rato de competición en el que todos intentamos dar lo mejor de nuestra capacidad, reflejar las horas de entrenamiento, poner en contraste nuestro esfuerzo frente al de los demás y compartirlo, antes y después de la carrera. Este es el mejor premio. Y el mejor regalo. Eso que no entra en la bolsa del corredor ni que hay que subir al pódium a recogerlo.
Este es el regalo que yo más agradezco a la organización y que más valoro. Lo demás es secundario. Por eso me revienta que alguien proteste por una botella de agua o por si está mejor o peor medido el circuito.
Nos veremos en la subida a Sonsoles para rematar.

sábado, 30 de abril de 2011

REAL MADRID- BARCELONA ... DE ATLETISMO

Foto wordpress


Asistí involuntariamente a la “previa del partido”. El tercer episodio del acontecimiento deportivo más grande del mundo. ¡Qué digo del mundo! ¡De la galaxia! De aquí a poco los periodistas tendrán que buscar cual es la siguiente dimensión astronómica. La galaxia se nos ha quedado pequeña. Eludí a conciencia los espacios deportivos, sabiendo que, machaconamente, se nos trataba de concienciar de la importancia trascendental del choque, del interés suscitado en todo el mundo. (¡Todo el mundo! Me imagino a los aborígenes australianos o a los esquimales pendientes de Messi o Ronaldo).
Aquellos mismos espacios deportivos en los hace años (ya muchos) se podían encontrar noticias sobre otros deportes, ahora estaban dedicados íntegramente a proporcionar todo lujo de detalles (intrascendentes) de un Real Madrid - Barcelona de futbol, semifinal de la “champions league”. ¡Guau! Los micrófonos de los periodistas abiertos a todo aquél que tuviera algo que decir del enfrentamiento. A mayores barbaridades mayor repetición, más divulgación. Si uno dice una estupidez la réplica del otro la supera. Declaraciones sacadas fuera de contexto para “calentar el ambiente”.
¡Qué tostón! Así hasta el inicio del mismo. Me pilló en un hipermercado haciendo la compra. Estaba casi solo. El mundo se había detenido. Todos pendientes del acontecimiento. Del choque. Del partido. Del clásico. ¡Qué desmesurada grandilocuencia!
Aún caí en la trampa y me senté a ver veinte minutos de ¿partido? Lo que vi en realidad fue uno de los acontecimientos menos deportivos que cualquiera pueda imaginarse. Vi a veintidós futbolistas enfrentándose a patadas, codazos, empujones, manotazos y tortazos. “Deporte viril”, lo llaman algunos imbéciles que no han hecho deporte en su vida. Vi veintidós tipos intentando patear al rival cuando el árbitro no miraba, revolviéndose desde el suelo para encajar una bota en el estómago del rival. Me imagino que la violencia física iría acompañada de todo un concierto de expresiones orales para enfatizar la refriega, que no sería lo único que saldría por la boca de estos tipos y que tal vez, si fueran capaces, se rematarían a pedos, circunstancia esta que nos ahorramos, de momento, los espectadores, en tanto la televisión no desarrolle la tecnología olfativa a la medida que lo hecho la visual y la sonora. Vi a veintidós supuestos deportistas fingir dolor para confundir a un árbitro con la única finalidad de perjudicar al rival.
Si eludí la previa, de las consecuencias del partido huí directamente. Aunque abriendo los informativos con el dichoso “clásico”, no pude evitar seguir escuchando estupideces al respecto.
Y ahora me pregunto ¿Se os ocurre un Real Madrid- Barcelona de atletismo en estas condiciones? De hecho pudo haberse dado por cuanto el Barcelona es actualmente uno de los clubes más potentes en atletismo y el Real Madrid tuvo la sección en su día.
Imaginaos a dos atletas en el sprint del “milqui” a zancadilla limpia. En la prueba de 3.000 m obstáculos empujar al rival (cuando los jueces no te vean, claro) en pleno vuelo sobre un obstáculo. O mejor aún, hacerle tropezar antes de saltarlo a ver si se dejan los dientes contra el madero. En la longitud cambiar la señal de su talonamiento, así, descuidadamente, como sin querer. O deslizar una cáscara de plátano en el pasillo de saltos mientras el rival está en plena carrera. O aflojar los tacos de salida en el 100 para “esmorrar” al rival contra el tartan.
Y lo peor de todo es que ese partido centra la información deportiva. Y es el ejemplo en el que se fijan más del 80% de nuestros jóvenes porque debe rondar por ahí la proporción de ellos que practican futbol en relación a otros deportes. Y el periodismo echando leña.
Y todavía queda otro.
¡Puagh!

lunes, 25 de abril de 2011

PREPARANDO LA CARRERA DEL RESUCITADO

UNA IMAGEN DE LA CARRERA DEL AÑO PASADO TOMADA DE LA WEB DEL CLUB ORGANIZADOR: http://www.atletismoecosport.com/web/


Hace dos semanas de la carrera de las Murallas y queda una para la del Resucitado.
En números redondos.
Dos semanas en las que he entrenado muy poco y lo poco que he hecho han sido rodajes suavecitos con su poquito de gimnasia y su poquito de estiramientos. Sensación de cierta desgana.
Las perspectivas para la carrera del sábado no son muy buenas. Esta semana voy a hacer unas series, tal vez unos miles y un poco de fartlek. Y descansar. Con ese equipaje estaré en la salida de la carrera de mi barrio. Me voy a jugar el título de campeón de la urbanización con Julio. Duro rival.
Esta carrera es un poco “perra”. Se sale muy deprisa por una calle de adoquín, de manera que se acaba por correr por la acera, que es algo que yo detesto. Recuerdo en las primera media marathón de Segovia, bajando desde la plaza Mayor por una calle estrecha y empedrada, todos los corredores íbamos por la izquierda “al rape” de los portales. Y a toda caña. Yo no paraba de pensar … “como salga ahora alguien por el portal, nos pegamos un tortazo de espanto”. Por fortuna no ocurrió, pero hasta que no salí de esa calle no me quedé tranquilo.
Aquí, en Ajates pasa un poco igual, aunque es menos distancia la que se recorre. Después se gira en una bajada muy pronunciada y dañina, para inmediatamente comenzar un ascenso hasta la UNED. Luego de vuelta a la calle Valladolid por un terreno más llano para repetir de nuevo.
Hoy voy a hacer un entrenamiento especial: voy a ESTIRAR.
En efecto.
Voy a estirar como cuando en mi época de bailarina del Bolshoi. Puede que no lo creáis y no os reprocho por ello, pero yo, junto con mi cuerpo, éramos capaces de:
a) Tocar con la frente la rodilla, con las piernas estiradas, por supuesto.
b) Hacer el “paso de valla” sin caerme de lado. De esto tengo incluso testigos.







c) Hacer “la rana” casi casi tocando el suelo con las rodillas. Nunca lo logré y ya no es momento. Casi me duele verlo.





Va a ser un entrenamiento zen. Un poquito de música tranquila, un aislante cómodo, una botellita de zumo cerca y … a estirar.

martes, 12 de abril de 2011

IX VUELTAS PEDESTRES A LA MURALLA 2011


Foto de C. Velayos tomada de la página de Ecosport

Hace bastantes siglos un sin par estratega decidió que esta cresta granítica sobre la llanura junto a un río era un sitio ideal para instalar el campamento y defenderse de los ataques enemigos. Su decisión fue refrendada por otros tantos pueblos que por aquí pasaron, mejorando sus defensas hasta acabar construyendo una muralla bien sólida, que ha llegado hasta nuestros días convertida en uno de los monumentos más emblemáticos de la península y uno de los ejemplos más notables de la arquitectura medieval.



Trescientos sesenta corredores comprobamos ayer que, en efecto, subir por estas laderas es una “jartá cansao”. Eso sin casco, armadura, escudo y lanza. Con todo eso no hubiera subido ni el primero de la carrera. No sin antes ser ensartado por las flechas defensoras.


Pues eso. ¡Qué carrera más cansada! Yo creo que todos, desde los primeros hasta los últimos, con alguna excepción, que siempre las hay, acabamos destrozados esa segunda subida de la Ronda Vieja. Por lo menos así lo contaban los espectadores que se alinean en la subida a animar a los sufridos “alpinistas”. Y así lo comentábamos todos los corredores en el “chat” tras la carrera. Una cuesta con tres tramos en zig-zag. El primero, suerte de varas, según se viene de bajar la cuesta de más de un kilómetro a todo trapo, para castigar. El segundo, suerte de banderillas, para retorcer los músculos y llevarlos al límite. El tercero, suerte suprema, si algo queda en las piernas, si no, solo con la voluntad, para llegar a la Puerta de la Santa y, desde allí suavizando la pendiente, Rastro adelante, hasta alcanzar la plaza del Grande. Y todo esto, si además te juegas algo, al sprint. Supuestamente.


Esta carrera es de las que da respeto (incluso miedo) al principio. Y después es de las que gusta haber corrido. Es diferente. Es corta, pero dura. Es rápida pero influye la estrategia lo suficiente para que, si te equivocas de ritmo, lo pagues caro y si aciertas, recuperes posiciones al final. Es cuesta arriba o cuesta abajo. No hay término medio.


Veo ahora las clasificaciones y compruebo que hay mucho nivel. Luismi Sánchez el octavo; vuelve por sus fueros, está como un tiro. Borja el decimoprimero, muy bien. Vicente está fortísimo, después de la media de Segovia sigue fino y el domingo corre el marathón de Madrid (¿Esta gente así no se cansa? ¿No les duelen las piernas?). Diego Jiménez no solo corre mucho, también sabe cuando guardar y cuando tirar, aunque tiene buen maestro. Ricardo, hoy más atrás de lo que puede dar, pero machote, el cuerpo necesita un descanso…Alfredo Cuellar Jr. Y Jorge Hernandez (Torrubias Jr), no se puede luchar contra los jóvenes. Julio, él entrenando con un ala delta y yo haciendo series y le saco veinte segundos… Unos cuantos hermanos Moreno… al ataque por todos lados. Las primeras chicas. Jose Luis Arroyo incombustible. Los hermanos Del Caso, recuperándose. Yuste, Yolanda, Benito… Manolo, Longi, Teresa y aquí llega Mercedes… Subo de nuevo el final de la cuesta con ella, animándola. ¡Qué mérito tiene!


Otra carrera más del circuito. Magnífica la organización. Una vez más. No olvidemos el esfuerzo que cuesta montar toda la carrera, no sea que la fuerza de la costumbre nos haga dar por entendido que para organizar esto vale con mover la nariz como lo hacía Embrujada.


viernes, 1 de abril de 2011

CORTOCIRCUITOS: VALENCIA. EL TURIA


Hay ocasiones que una tragedia se convierte, años después, en una oportunidad.

El 14 de octubre de 1957 Valencia sufrió “La gran riada” que afectó a gran parte de la ciudad provocando enormes daños. Como consecuencia de la misma, se decidió modificar el cauce del rio en lo que se llamó el Plan Sur, mediante el diseño de un nuevo trazado que diera salida, por el sur de la ciudad, a las aguas. Como cosa curiosa, parte de las obras se sufragaron a través de la recaudación de 25 céntimos de peseta sobre todos los envíos postales que salieran desde Valencia. Es decir, el céntimo sanitario (aplicado a otros menesteres) ya se inventó hace décadas.

Pues bien. Son las 8:30 de la mañana , estoy en Valencia y me voy a correr. ¿Dónde? Al Turia. Aquél antiguo cauce al que se privó del baño de las aguas, se da a diario otro baño, esta vez de multitudes, que lo usan para pasear, montar en bici, correr o tomar el sol. Un breve callejeo entre torres de pisos y de pronto se entra en un oasis. Accedo al parque urbano por la zona más cercana al mar, allí donde Calatrava ha dejado aparcadas unas cuantas naves espaciales. Enfilo hacia la cabecera del rio. Chopos, aligustres, bungavillas, pinos y ficus.

Mucha gente en bici con pinta de ir al trabajo o a la Universidad. El diseño de las diferentes zonas del jardín da un papel relevante al agua. Fuentes y acequias contribuyen al frescor. La primavera ha llegado a pesar de ser primeros de marzo. Naranjos, jacarandás, tipuanas y grevilleas adornan con diferentes colores el entorno. Las instalaciones deportivas se suceden, campos de futbol, de beisbol y de rugby. Un carril bici marca cada hectómetro. Almeces, catalpas, ciruelos, fresnos y acacias.

El parque es un jardín botánico. Innumerables especies con algunos ejemplares de porte muy notable a pesar de no sobrepasar los 50 años de edad. Las plantas tienen muchos meses para crecer en este clima suave y húmedo. Llevo media hora corriendo y debería ir dando la vuelta, pero me resisto a no ir un poco más allá. Una pista de atletismo y un campo de hockey hierba, ambos llenos de gente entrenando, me provoca una punzada de envidia. Pinos carrascos y piñoneros, alcornoques y robles, madroños, algarrobos, olivos, sauces, tarays y adelfas.

Puente del nueve de octubre. Treinta y siete minutos. Me doy la vuelta. No sé cuánto me dejo sin explorar. No me importa. Así tendré excusa para la próxima vez que venga. Me toca volver deprisa. Cambio de lado para no dejarme detalle atrás. Me cruzo con dos corredoras africanas haciendo series bajo un pinar. Han elegido bien la ciudad. Encinas, árbol del amor, jaboneros de China, pino laricio, tilos y moreras, mimosas, palmitos y pino canario.

Ciclistas, paseantes, corredores, barrenderos y jardineros. Unos metros por debajo del bullicio, entre árboles, en un vergel en pleno corazón de la ciudad. Cada cual a lo suyo.

Llego al hotel y tras la ducha nos vamos a desayunar.

Las once de la mañana.

Estamos sentados en una terraza al sol.

Un zumo de naranja, una tostada de pan con aceite y jamón.

El paraíso existe y está cerca de nosotros.