domingo, 19 de mayo de 2019

TENGO QUE CONFESAROS QUE NUNCA HE CORRIDO UN MARATÓN



“Tengo que confesaros que nunca he corrido un maratón”. 
O algo así.

Desde que le dijeron que en la cena del club de ese año le rendirían un merecidísimo homenaje por sus primeros 50 maratones, había estado dando vueltas a su discurso. Nadie en el club había alcanzado esa cifra y, aunque varios “discípulos” suyos estaban camino de ello, todos esperaban de él una defensa numantina de aquél oficioso título.

Pero ¿cómo decirlo?

Lo que comenzó como una broma hacía ya más de veinticinco años, había alcanzado unas dimensiones desproporcionadas. Incluso el diario de la ciudad se había interesado por su historia y le habían pedido una entrevista para que les contara con todo detalle sus experiencias y anécdotas por lo maratones del mundo.

Entre sus hazañas destacaban veinte participaciones en Madrid, pero no había quedado ahí la cosa. Primero Valencia, Sevilla o San Sebastián, más tarde Londres, Roma o París y al final Nueva York, Tokio, La Habana…

El principio fue una apuesta. Después, un intento de hacerlo bien, más tarde un darse cuenta de lo que suponía entrenar para correr 42 kilómetros, una renuncia secreta, un reconocimiento de incapacidad… y una falta absoluta de humildad para admitir la realidad.

Unos meses después allí estaba él, en la salida de su primer maratón, con sus amigos y con otros cuantos miles de corredores. En las cabezas de aquellos había ritmos y tiempos de paso. En la suya, un plano del recorrido y otro del metro de Madrid perfectamente estudiados. La primera vez funcionó a la perfección. En tres horas y cincuenta minutos entraba con el grueso del pelotón, recibiendo su medalla y una foto a su paso por meta.

Si funcionó la primera ¿Por qué no la segunda? ¿Y la tercera?

Y así comenzó el reto de terminar maratones sin correrlos.

El esfuerzo del entrenamiento consistía exclusivamente en una rigurosa planificación de entradas y salidas en aquellos puntos estratégicos del recorrido que, con la aparición del chip, complicaron las cosas más de lo que ocurría en los inicios.

Y ¿entrenar? Todo calculado.Cubrir las apariencias.
Los días de diario contaba lo duro que se le hacía salir a las 6 de la mañana, solo y con frío. Los domingos con todo el grupo a la hora convenida, pero siempre unos minutos tarde y al paso por el cruce. “Vengo desde casa corriendo. Ya llevo 10 kilómetros, que he salido a rodar largo”. Un rato con los compas del club y luego “Voy a ir más tranquilo que llevo mucha tralla esta semana”.

El salto internacional fue la guinda. Cuando descubrió que todo estaba en la red. Todo el material necesario para trucar, engañar y continuar con la farsa. Primero algunos menores en Europa, luego los más grandes y al final por cualquier lugar del mundo.

Dorsales, fotos, medallas, diplomas, clasificaciones. Todo.
Unas cuantas descargas de facebook y un poco de Photoshop le situaban cruzando el Tower Bridge, la Puerta de Brandenburgo o el Puente de Carlos V. Su nombre en el diploma y en la clasificación. Allí estaba todo y en todos los formatos. Así que desde casa fue coleccionado maratones que, más tarde, contaba a sus admiradores con fingida humildad. Con una  completa y exhaustiva recopilación de pruebas de todas y cada una de sus hazañas.

Y de pronto, el homenaje.

 “Tengo que confesaros que nunca he corrido un maratón”. Eso y la vergüenza, la humillación y el desprecio de sus compañeros, de su gente, de los vecinos, de todos los que le reconocían su condición de admirable maratoniano.

Eso o … “Vamos a por otros cincuenta, chicos”. Y continuar disfrutando del reconocimiento, el elogio … y sufriendo porque algún día se reconociera la mentira.

Y ¿Dejarlo cuando el mes que viene es Boston?

jueves, 18 de abril de 2019

MARÍA LA PIONERA




Las acelgas hervidas a falta de rehogarlas y el pescado a medio rebozar.

María se lavó las manos embadurnadas de harina, se apartó un mechón de pelo de la cara y se quitó el delantal.

Acababa de escuchar en la radio otra vez lo del primer maratón de Madrid para el próximo mes de mayo y si la primera vez la idea le rondó en la cabeza como uno de esos sueños imposibles, esta vez la sola mención de la carrera la alcanzó como un rayo en mitad de su cerebro. Un latigazo. Una decisión. 
El 21 de mayo de 1978. Quedaban cinco meses.

Se asomó al comedor para comprobar algo que ya sabía de sobra: su marido y sus tres hijos estaban repartidos entre el sofá y el suelo viendo en la tele cómo Curro Jiménez y sus muchachos ayudaban a algún infeliz a salir de los apuros de la vida haciéndose un Robin Hood en versión Serranía de Ronda.

Todo en el orden esperado.

Entró a la habitación de su hijo mayor y se puso su chándal más viejo, de los que ya apenas usaba y las zapatillas de jugar al tenis. Calzaban más o menos el mismo número… o eso creía. ¡Caramba, que pequeñas eran! Otra ojeada al salón para comprobar de nuevo que los bandoleros estaban entreteniendo a su familia lo suficiente como para que no advirtieran su ausencia y un veloz “ahora vengo” que no fue siquiera contestado.

Ya en la puerta se calzó un gorro de lana en la cabeza escondiendo bien el pelo para pasar todo lo desapercibida posible y bajó las escaleras del bloque con la esperanza de no encontrar a nadie.

Abrió la puerta del portal, miró a ambos lados. Horizonte despejado.

Y allí mismo María comenzó a correr camino del parque. De noche y sola. Corriendo, de noche y sola. No alcanzaba a distinguir cuantos latidos de su corazón se debían a la emoción de hacer lo que estaba haciendo y cuantos otros al esfuerzo de correr. Porque María había corrido de joven en el colegio y muy bien. Era una gran deportista. Todo lo que intentaba le salía. Por eso jugó durante todos los cursos del bachillerato en el equipo de baloncesto del colegio de las monjas. Pero después todo acabó y de eso hacía ya más de veinte años.

Su cuerpo había cambiado. Su vida en casa, los tres embarazos, el trabajo de criar los hijos, lavar, planchar, cocinar… nada tenía que ver con el deporte. Nada. Sintió una punzada de tristeza.

Giró la esquina y se dio de bruces con Don Eulogio, el aparejador del tercero, que se sobresaltó al ver a alguien corriendo. No la reconoció. ¿O sí? Pronto lo sabría. Al día siguiente. En cuanto bajara a la calle, los comentarios en el bloque girarían en torno a ella o a Curro Jiménez.

Llegó al parque. La emoción, la fatiga y ahora el miedo. Solitario y oscuro, ese parque sería su lugar de entrenamiento así que o entraba y se demostraba a sí misma la determinación de llevar su idea hasta el final o se volvía a casa, a sus acelgas y a su rutina.

Se detuvo. Miró hacia dentro alerta. ¿Qué esperaba? ¿Fieras? ¿Monstruos? ¿Dragones? ¿Los yonquis del barrio? Atenta a cualquier movimiento dio unos pasos hasta alcanzar el paseo central y desde allí volvió a escrutar a la tenue luz de las farolas los bancos, las entradas laterales. Nadie. No había nadie.

Comenzó a correr. La primera vuelta con los cinco sentidos dedicados a advertir cualquier movimiento o ruido que pudiera suponer un peligro. La segunda más relajada, atenta a la reacción de su cuerpo al esfuerzo y la tercera, eufórica de su hazaña.

Volvió a casa. No sabía cuanto tiempo había estado fuera. Abrió la puerta, asomó la cabeza al comedor con un “ya estoy aquí” sin respuesta, se cambió rápidamente de ropa y terminó de rebozar el pescado.

Ya está la cena”. Curro Jiménez se alejaba al galope a lomos de su montura en compañía del Estudiante y el Algarrobo.

"Mamá, ¿qué te pasa? ¿Estás bien? ¿Por qué sonríes?"

"¿Y por qué llevas un gorro en la cabeza?"


miércoles, 20 de febrero de 2019

CARTA A MI TRIPA




Solo me faltabas tú.

No tengo bastante con  lo que tengo y aprovechas el peor momento para hacerte visible. Poco a poco empiezas a desarrollarte. Primero eras una inapreciable curva, incluso graciosa, pero después fuiste tomando cuerpo (nunca mejor dicho). Como quien no quiere la cosa. Lo más duro es saber que estás hecha de la peor materia que uno podría echarse a la boca. Estas hecha de los caprichos y antojos con los que uno trata de sobrevivir en momentos de debilidad y flojera. Hecha de chocolate y galletas cookies, de nata y crema. Bombones y hojaldres.

Miro al espejo y te veo asomar. De cóncavo a convexo. Me pongo unos pantalones y el cinturón me exige una explicación. La báscula se burla de mí. Eh tú, chulito… tantos años presumiendo … ¿y ahora qué? Te duele ¿eh? Pues ahora te aguantas y sufres.

Asquerosa.

No vas a poder conmigo. Desde el primer momento que me ponga a correr eres objetivo prioritario. Voy a acabar contigo. Nos has cogido con la guardia baja. A mí y a todos mis órganos y vísceras, a mis músculos, tendones y  huesos. Pero no te relajes porque les estoy reclutando para ir contra ti. Tienes rehenes, ya lo sé. El intestino, mi querido páncreas al que tantas veces he exigido en las carreras que aportara un poquito al esfuerzo colectivo, el hígado… incluso al píloro. ¡Pobre píloro! ¡Qué daño te habrá hecho a ti el píloro! No te relajes. Les voy a liberar uno a uno y cuando menos te lo esperes habrás desaparecido.

Acabarás siendo víctima implacable del ciclo de Krebs de mis células que te consumirán en pocas semanas. A lo sumo unos meses.

Te veo ahí, rebosando por la cinturilla de mis mallas y me parece mentira. Traicionera. Con lo que te hemos cuidado y ahora te rebelas contra todos. ¿Crees que a las rodillas les hace gracia verte asomar y soportarte? ¿Y a los pies? ¿No tienen bastante con lo que tienen? ¿A qué viene someterles a ese sobre esfuerzo? Lo vas a pagar caro.

Traidora. Tripa traidora.

No te pateo porque no llego.
No te recorto porque no soportaría ver tanta sangre a chorro.
No te liposucciono porque no eres para tanto.
Pero te voy a quemar. No con fuego porque tampoco soportaría el dolor de las quemaduras. Te voy a quemar a kilómetros.  Corriendo, en la bici o en la elíptica. Te voy a quemar viva.

Despídete del mundo, tripa asquerosa.


viernes, 25 de enero de 2019

EN MEMORIA DE ANTONIO ROMAN


Hay ocasiones en las que me gustaría tener el don de la palabra escrita. Incluso sin ser pretencioso, ser capaz, simplemente, de hacer llegar mis sentimientos a un papel tal cual habitan dentro de mí. Porque solo con juntar palabras, a veces no es suficiente y temo que esta es una de ellas.


Conocí a Antonio desde el momento de mi ingreso en la Escuela de Montes. Ambos pertenecíamos al equipo de atletismo de la Escuela. A ese legendario equipo del que ya he contado historias aquí. Desde ese momento supe que él era una persona diferente. Mi ignorancia y mi bisoñez no me permitían distinguir en qué era diferente y solo con los años pude ir descubriéndolo.

La sensibilidad.

Esa cualidad de la que muchas personas carecemos y nos hace perder una buena parte de las cosas que jalonan nuestra vida: interpretar los sonidos, apreciar los matices, encontrar la belleza en los objetos.

Sentir.

 Cosas que pasan desapercibidas y que solo los artistas encuentran con la facilidad con la que un vidente reconoce en un mundo de ciegos.

Saber sentir.

Antonio era un artista con una enorme sensibilidad. Su amor por la música le condujo a explorar hasta lo más profundo uno de los instrumentos con más capacidad de expresar los sentimientos humanos: el violonchelo. Y de ahí a trabajar en varios programas de música  en Radio Clásica, con una fiel audiencia que sabía dejarse guiar por su amplio conocimiento, por su sencillez y por su vital característica, la sensibilidad.

Una de las aficiones que compartimos en su momento fue la de los minerales. Y uno de los recuerdos más gratos que tengo de aquella época fue el día que me regaló un cristal de pirita incrustado en su matriz. En aquel momento me enseñó que la belleza del cristal no radicaba en él, sino en el conjunto. Me hizo ver cómo el cristal dorado brotaba de la roca y su perfección contrastaba con la tosquedad de esa piedra parduzca y deforme de la que manaba.

Lo bello no era el cristal. Lo bello era el vínculo de ambos.

Con los años comprendí que aquello que me enseñó sobre los minerales, también valía para cualquier otro elemento de la naturaleza y, principalmente, para las personas. Las cualidades más hermosas brotan de una matriz imperfecta y tosca, pero somos el conjunto. Brillantes y coloridos cristales insertados en un cuerpo con aristas, con errores, con imperfecciones.

Apreciar ese vínculo entre lo sublime y lo vulgar es la máxima expresión de la tolerancia.

Antonio salió a la montaña a sentir bajo sus pies la tierra, dejando que el viento frio golpeara su rostro y descubriendo nuevos matices en las rocas, en las plantas, en el cielo, en el aire. Y allí murió.

Esta vez no le dio tiempo a compartirlo.

Compartir. Sentir.

Las personas dedicamos mucho tiempo a las tareas cotidianas, rutinarias, importantes o no, pero dejando de lado transmitir sentimientos. Hoy siento la necesidad de abrir de nuevo el blog para compartirlo, con vosotros, y sobre todo con mi hermana y con mis sobrinos, sus compañeros de viaje.

Compartir su tristeza y su ausencia, pero también alentarles para seguir su camino. A encontrar en la tierra, en el aire, en la luz, en la montaña, la sensibilidad que les dio vida.

A sentir la vida.

Para Inma, Laura y Pablo.

jueves, 31 de mayo de 2018

EL JIME



¡Hombre Jime! ¿Qué tal estas? ¿Cómo te va?
Pues ya sabes... Disfrutando.

Disfrutando.

De cien veces que se inician una conversación con un corredor, sea del nivel que sea, la mayor parte comienza con un … bueno, ando regular, me duele aquí, o allá, o con un  estoy parado o con un catálogo de quebrantos de lo mal que lleva el entrenamiento para tal o cual prueba.

Excepcionalmente la conversación comienza con un sonriente “disfrutando”. Esas excepciones solo provienen de gente diferente.

El otro día volvía de viaje y se retrasó el avión y como consecuencia perdí el tren. Eso supone interminables horas de espera en lugares donde poco se puede hacer salvo leer o trastear en internet, porque ni siquiera se puede echar un sueñecito, que bastante claro lo tienen los que diseñan el mobiliario de los aeropuertos y las estaciones para que no te quepan la nuca y la rabadilla entre la parte superior del respaldo y el extremo del asiento.

Total que no sé muy bien cómo acabé curioseando en el ranking de la RFEA. Y me puse a mirar y mirar... y me encontré al Jime por las clasificaciones de la temporada 17/18.

Y le empecé a dar forma y contenido  a ese escueto  “disfrutando”. Y no por los resultados. O no solo por los resultados.

Este es su palmarés de la temporada (confío que no me lo tenga a mal el sacarlo a la luz).

El Jime está en 7 pruebas, y eso sin haber empezado la temporada al aire libre. Está en todo lo que se puede estar entre los 800 metros y el marathón.

El 11 de noviembre del 17 corrió el marathón de Valencia en 2:50’05’’ lo que le coloca en el 4º lugar del ranking nacional de su categoría master>50 y el 100º entre todos los veteranos (de 35 años para arriba) en la temporada.

El 3 de marzo corrió en 2’20’’ los 800 metros en Salamanca (ranking 28º en master>50)  y el 1500 y tres semanas después, el 23 de marzo,  los 1.500 metros en el Campeonato de Europa master de Madrid en 4’40’’87 (ranking 25º).

Después se cogió el coche con su clan (el clan Jime) y se fueron a Valencia a correr el día siguiente el Campeonato del Mundo de Media Marathon.  El día siguiente. 
Allí sumó tres nuevas marcas para en ranking: 19’11’’ al paso por los 5000 metros (13ª); 38’11’’ al paso por el 10.000 metros,mejorando el primer parcial, por cierto (ranking 37ª) para terminar la Media en 1h 19’ 59’’ (ranking 13º).

Y todo esto, pensaba yo según pasaban las horas en la terminal,  que le resultaría de lo más gratificante “al Jime” porque está muy bien entrenar, pero mejor aún obtener los resultados que uno espera del entrenamiento.

Pero aún, como en todos los buenos guisos, le faltaba la salsa. Y ese condimento no es otro que el “disfrutando”.


Sigue Jime. Empieza la temporada al aire libre.

Nota. Jime se llama así. Solo Jime. Posiblemente no tenga siquiera DNI. Solo con "Jime" está identificado.

sábado, 19 de mayo de 2018

CARTA A ILIAS FIFA



Vayan por delante un par de cosas.

La primera que me alegra mucho que se haya descubierto y se haya resuelto un nuevo caso de dopaje.

La segunda que, a título particular, me importa un rábano rojo que te dopes con TB-500 de uso veterinario (que hay que tener cuajo), EPO o con cualquier otra mierda de esas. El caso es que te han pillado haciendo trampas. Y si fueras un deportista que participas a título particular en competiciones en las que no representas a nadie más que a ti mismo y  no le quitas el puesto a otro, es decir, algo así como cruzar el atlántico en una tabla de surf, escalar el Aconcagua, tirarte de cabeza en paracaídas desde la estratosfera o cosas semejantes, la cosa tendría menos importancia. Pero no. No es así.

Tú has representado al atletismo español. En general, al deporte español. Y no andamos escasos de casos de dopaje descubiertos en la última década como para que gente como tú siga poniéndonos en las páginas de los periódicos deportivos de media Europa.

No te imaginas el daño que haces. Primero al deporte español en general. Nuestro deporte ha conquistado grandes éxitos. Atrás quedó la época en la que solo sobresalía un atleta, un nadador, un golfista…Ahora nuestro país está en la élite del deporte mundial. Y no porque exista un gran programa nacional de descubrimiento de talentos y ayudas. Es porque somos así. Ultracompetitivos. Es de raza. Así que cada vez que sale un nuevo caso de dopaje en un deportista de élite nos sacan los colores a todos. 

A todos.

Y esto es paradójico. No sé en cuantos países se controlará a los deportistas más que en el nuestro, pero seguro que no son muchos. Unos, los más, porque no tienen medios y otros porque no tienen interés en hacerlo. El caso es que cuanto más se controla, más posibilidades hay de descubrir casos. Y ahí radica la paradoja: más sospechas se generan sobre los métodos deportivos del país.

Si el daño es grande al conjunto del deporte nacional, más aún lo es al Atletismo. No eres el primero al que cazan. Desgraciadamente te preceden muchos casos. Y eres campeón de Europa, que no es poco. Que lo fueras dopado o no ya no tiene importancia, porque todos creerán que lo fuiste haciendo trampas.

Y además y lo que es aún peor, le has quitado la posibilidad de ir a un campeonato de Europa,  un Mundial o unos Juegos Olímpicos a otro atleta de esos que basa todo su esfuerzo en el entrenamiento, sin ayudas prohibidas. Y me supongo que no debe ser poca la rabia que debe dar, primero imaginarse que la plaza te la quita alguien que no está limpio y segundo que se confirme la sospecha cuando ya no hay remedio. Porque las oportunidades en la vida se dan una, dos o tres veces, pero no siempre.


A falta de recurso e historias judiciales, parece que  te van a caer cuatro años de sanción. Y quiero decirte una última cosa: me importa el mismo rábano rojo que ahora te entre el arrepentimiento y te alimentes exclusivamente de brócoli, trigo sarraceno, porotos y zumo de pomelo, que vuelvas más limpio que un recién nacido. No volveré a aplaudirte como hice en la última carrera en la que vi. Puede que te parezca rencoroso y tal vez lo sea, pero tuviste la oportunidad de ser un ídolo y preferiste montarte una farmacia en tu casa. 

Y al final, los aficionados somos los dueños de nuestros aplausos.

lunes, 14 de mayo de 2018

SE ME CAE LA CARA DE VERGÜENZA


Estoy sentado frente al televisor, como dice la canción, aunque también podría estar de espaldas porque estoy hasta la mismísima cúspide de mis fontanelas de Cataluña, de Trump, del Cholo Simeone y de Amaia y Alfred (el orden es aleatorio).
En esas, escucho en la sección de deportes la noticia sobre una pelea en un partido de fútbol en Ávila.

Y en ese momento se me cae la cara de vergüenza.

Miles de personas haciendo deporte a diario. Deportistas que han logrado éxitos que nadie reconoce y que no trasciende porque todo lo que no sea futbol es folclore, como decía la legendaria Rosa Mota. Un gran número de personas dedicadas a enseñar las bases del deporte y sus valores a diario en las escuelas deportivas. Clubes que van surgiendo año a año ampliando el elenco de deportes que se practican en nuestra ciudad y provincia. Una amplísima oferta de competiciones deportivas organizadas para el disfrute y desarrollo de las habilidades de todos los deportistas.

Y otra vez una pelea en un partido de futbol base.

Llueve sobre mojado. No es la primera. Ni la segunda ni la tercera.

Qué triste forma de salir en los medios de comunicación. Qué triste forma de perder las formas. Qué manera más ridícula de perder el respeto a los árbitros, a los jugadores, a los espectadores. Qué manera más lamentable de tirar por tierra las horas que se dedican a educar a los chavales en los valores del deporte.


Y sobre todo … que triste imagen para los niños ver a sus padres a tortazo limpio. 

Que vayan a ver la peli Campeones, a ver si les queda alguna neurona decente que les haga entender algo de la vida y del deporte.

miércoles, 7 de marzo de 2018

CARRERA SOLIDARIA "AHORA + QUE NUNCA" 2018




El colegio Stmo. Rosario en colaboración con el Excmo. Ayuntamiento de Ávila, organiza la VI Carrera Solidaria 2018 a beneficio del Proyecto” Ahora + que nunca”, de Cruz Roja Española de Ávila.

Se celebrará el día 11 de Marzo, el próximo domingo.

Podrán participar todos los atletas a partir de 2 años, divididos en las siguientes categorías:
·      Chupetín: Nacidos/as en el año 2013-2014-2015-2016
·      Pre benjamín: Nacidos/as en el año 2010-2011-2012.
·      Benjamín: Nacidos /as en el año 2008-2009.
·      Alevín: Nacidos/as en el año 2006-2007.
·      Infantil: Nacidos/as en el año 2004-2005.
·      Cadete: Nacidos/as en el año 2002-2003.
·      Sénior: Nacidos/as entre 1983 y 2001 (ambos inclusive).
·      Veterano 1 Nacidos/as entre 1972 y 1982(ambos inclusive).
·      Veteranos 2: Nacidos/as antes de 1972.
·      Familia: Se podrán inscribir un mínimo de tres atletas que quieran de una misma familia. Para competir en la categoría familia todos los miembros tienen que hacer una inscripción por cada miembro por un importe de 4 euros excepto aquel atleta que también quiera correr en su categoría individual que pagara la inscripción de 8 euros para la absoluta y 5 euros para los chupetines, prebemjamines y benjamines y competirá en las dos categorías siempre y cuando el horario no coincida. Todas aquellas personas que no puedan correr por causas muy diversas, podrán participar en la carrera a través del “DORSAL 0”, al número de cuenta de Banco Santander: 0049-0104-20-2990321811

HORARIOS Y DISTANCIA A RECORRER 

La hora y el lugar de salida en las diferentes categorías será el siguiente:
• Chupetín: Todos/as se pondrán a las órdenes del Juez de salida a las 10:30 en el arco de la meta y desde allí irán al lugar de salida. Salida a las 10:35 en la C/ Brieva. La distancia a recorrer será de 80 m.
• Pre benjamín: Todos/as se pondrán a las órdenes del Juez de salida a las 10:35 en el arco de la meta y desde allí irán al lugar de salida. Salida a las 10:40 desde el inicio de la C/ Brieva. La distancia a recorrer será de 200m. 4
• Benjamín: Todos/as se pondrán a las órdenes del Juez de salida a las 10:45 en el arco de la meta y desde allí irán al lugar de salida. Salida a las 10:50, desde el Arco San Vicente. La distancia a recorrer será de 500 m.
• Alevín -Infantil - Cadete- Familia: Salida a todos/as los/as atletas a las 11:15, desde la puerta del Parador Raimundo de Borgoña. La distancia a recorrer será de 1.500 m (1 vuelta al recorrido “B”).
• Sénior-Veteranos: Salida a todos/as los/as atletas a las 12:00, desde la C/ Brieva (puerta principal del colegio) La distancia a recorrer será de 6.600m (2 vueltas al recorrido A).

INSCRIPCIONES
• La cuota de inscripción tiene los siguientes importes:
✓Individual : Chupetín, Prebenjamín, Benjamín, Alevín, Infantil, Cadete:5€
✓ Senior, Veteranos: 8€
✓ Familia: por cada atleta que se inscriba: 4 € (tres integrantes mínimo)
✓ Dorsal 000: inscripción el , domingo día 11mismo día de la carrera: 6 euros. “Dorsal 0”: Aportación voluntaria. 

Las inscripciones podrán realizarse en:
• Deportes Tiritoru, Deportes Moreno, Deportes Sánchez, Deportes Alfonso, Deportes Twinner, MásQRunning, 321Run, MyDietsport, hasta el viernes 9 de marzo a las 19:30
• En la sede de la Cruz Roja de Ávila, hasta el viernes 9 de marzo a las 14:00h
• Online a través de la página de RACE TIME: www.racetime.es hasta el día 10 de Marzo a las 14:00h
• En la secretaria del Colegio Stmo. Rosario. hasta el día 10 de Marzo a las 14:00h
• INSCRIPCIONES EL DOMINGO DIA 11 DE MARZO EN EL COLEGIO STMO. ROSARIO lo podrá realizar cualquier corredor hasta media hora antes del inicio de su carrera, en la mesa de nuevas inscripciones con las siguientes condiciones:
·      SE LE ASIGNARA DORSAL 000.
·      Importe de la inscripción para la categoría absoluta 6 euros
·      NO TENDRÁN OPCIÓN A  PREMIOS, CAMISETA, CRONOMETRAJE CON CHIP
·      TENDRÁN OPCIÓN A : -BEBIDA Y FRUTA
Todo el dinero recaudado será íntegramente destinado en beneficio de la Cruz Roja española de Ávila, al proyecto “ahora + que nunca” (ayudar a las familias más necesitadas de Ávila y provincia). 

RECOGIDA DE DORSALES.
Se podrá realizar en las siguientes fechas:
• Sábado 10 de marzo: de 16:00 a 20:00 h en el HOTEL PALACIO LOS VELADA , en la plaza de la catedral de Avila..

• Domingo 11 de marzo dentro del colegio Stmo Rosario 

miércoles, 24 de enero de 2018

HISTORIAS DEL X CROSS DE ÁVILA. MEMORIAL JOSÉ SORIANO.




A las doce en punto se dio la salida. Con ciento sesenta y ocho horas de retraso sobre el horario previsto. Es lo que tienen las inclemencias del tiempo. Es que se pone a caer nieve y le da por helar y no hay manera.

Igual que hubo corredores a los que no les encajaba la carrera siete días después de lo previsto, por su planificación de la temporada, porque coincidía con otras carreras o por circunstancias familiares o profesionales, la organización también sufrió las consecuencias del retraso. Y sin embargo no se notó.

Yo creo que la carrera resultó un éxito. Aun no siendo imparcial, que no lo soy, creo que no habrá mucha gente que discrepe de este juicio. Es verdad que siempre, o casi siempre, pasa algo que puede desagradar a alguien, cosas puntuales que tal vez sean evitables, pero la mayor parte de las veces son fortuitas.
Encontré cosas muy destacables: primero el buen ambiente que existe en la organización, entre los voluntarios; segundo el hecho de que a medida que pasan los años todo el montaje sea más automático, más rodado, más fluido y tercero que cada vez se incorpore más gente a echar una mano, en particular de los recién llegados al club. 

A las doce en punto se dio el disparo de salida de la carrera absoluta, pero antes volvieron a correr los pequeños, incorporando a esta fiesta atlética a los chavalillos que se inician. 

Vi la carrera a través del objetivo de mi cámara. Y eso cambia un poco la perspectiva. Pero a pesar de la lente que mediaba entre los corredores y yo, a través vuestro volví a sentir lo que solo se siente corriendo.

Os ví disfrutar, sonreír y sufrir. Sentí vuestras ganas, vuestro esfuerzo, la ilusión, la superación.

Ganó Sergio Sánchez. Bien. Solo ganó porque  fue el que más deprisa corrió. Que me perdone, o no, pero entre los más de cuatrocientos cincuenta corredores que llegaron a meta detrás de él hay muchos cuya historia merece más aplausos que los que recibió él como ganador. Él se llevó el premio. Otros tienen mi reconocimiento. Sé que entre 250 € y mi reconocimiento es mejor lo primero. Aún así. Lo tenéis.

Yo solo conozco algunas, pocas, de esas historias … y bien que lo siento, porque seguro muchas merecen ser contadas.
Por eso tal vez este blog empiece a resultar aburrido. Pero a medida que pasa el tiempo,  a medida que voy escribiendo y según voy publicando, son las historias de superación de la gente más sencilla las que me resultan más meritorias, más motivadoras, más elogiables. En definitiva son nuestras historias. De corredores y de no corredores. También de la gente que nos acompaña. Personas que remontan enfermedades graves, accidentes, lesiones duras y prolongadas, recaídas, reveses personales … los golpes de la vida.

Y por eso me emocionó ver a Luis entre el público. Llevaba tiempo sin verle. Pregunté por él hasta que le encontré cerca de la salida. Casi como siempre. En su sitio habitual, solo que esta vez sin chaleco de la organización, más delgado (se le está poniendo tipín de atleta) y bien abrigado. Pero con su sonrisa de siempre y con buen aspecto. Quizá sea una de las primeras personas que yo conociera de las carreras desde que vine a vivir a esta ciudad. Luis ha colocado vallas, cintas, arcos de salida y repartido avituallamiento en todas las carreras que se han celebrado en Ávila y algunos pueblos de alrededor. Y además lo ha hecho independientemente del club que organizara la prueba, lo cual le da un valor importante, sobre todo en esta época en la que parece que cada vez hay más tontería entre gente de distintos equipos o de diferentes grupos de entrenamiento. Algún día me gustaría saber por qué. Luís está corriendo otra carrera más dura y más difícil. Pero le vi fuerte, con ganas y remontando.

Y también me llevé una enorme alegría de ver a Gaspar con un dorsal en la carrera. Gaspar estuvo en el filo. Su corazón aguantó lo justo, pero después de la reparación vuelve a funcionar. Un ejemplo de constancia.

Vi a gente que el año pasado no pudo correr por diferentes problemas (¿Por qué nos lesionamos tanto? … otro día habrá que dedicarle unas líneas) pero que este año estaba de vuelta. Y viceversa. Muchos estábamos al otro lado de la cinta. Muchos. Pero todos con la ilusión de volver a estar dentro de un circuito cuanto antes.

Enorme esfuerzo de Luismi por renovar su triunfo del pasado año. No puedo ser en un año difícil para él y su familia. Enorme la carrera de Borja, de Adrián Bascuñana, de Angel, aunque esté un poco feo que lo diga yo, pero tengo mi derecho a dejar un poco de baba sobre el teclado y de José, rindiendo un año más en el homenaje a su añorado padre. También de Juan, otro chaval del Puente que viene muy deprisa hacia la élite del atletismo abulense a pesar de su juventud.

Mi más absoluta admiración a Jesús “Zipi” por su estilo, por su clase y porque nunca tiene un solo gesto de fatiga en su cara. Podría cruzar Europa corriendo, en lugar de en la moto y no tendría un solo momento que desvelase debilidad.

Para Jime solo tengo elogios. Ganó clavando piquetas y poniendo cinta por tercer año consecutivo. Ganó la apuesta en la que nos retamos en un ejercicio de memoria (nos ganó a los seis que le desafiamos) aún así él pagó  la apuesta y después terminó haciendo un carrerón. No subió al pódium por 22 segundos. Los que se deja uno levantándose cinco horas antes de la carrera para montar el circuito. Y tal vez,por comerse un churro.

Aunque Pepe sí subió y estaba cinco horas y media antes …
Sería por lo del churro.

David, Dani, Rilo, Encabo, Oscar, Teresa, Julio, Alfonso, Pepe, Jorge, Rubén, Maite, Cesar, Alberto, José María, Carlos, Cristina… (en estos puntos suspensivos estáis todos) ¡es que no daba abasto! Seguid así. Seguid corriendo. Luchando cada metro y cada segundo. Esto es lo que nos gusta.


Ya van diez ediciones. Que nadie piense que es fácil alcanzar esa cifra. Supone un esfuerzo para mucha gente, mucho trabajo, mucha coordinación. Por eso creo que, al menos una vez, el mayor aplauso de la carrera se lo merecen los que están detrás de todo este tinglado. Podría dejar aquí sus nombres, pero seguro que me dejaría alguno y sería injusto, así que el aplauso  es para el Club Ecosport y para todas esas otras personas que no son del club pero ayudan como si lo fueran.

domingo, 21 de enero de 2018

CROSS DE ÁVILA. MEMORIAL JOSÉ SORIANO 2018


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Fue una mañana esplendida, de las que uno vive atletismo por todos lados, alegría, compañerismo, trabajo en equipo y una gran carrera de Cross. Yo me lo pasé en grande, tengo que reconocerlo, aunque me hubiera gustado correr por encima de todo, pero cuando no se puede, solo queda tener paciencia. Por cierto que me encontré con muchos corredores en mi misma situación: vivimos una plaga de lesiones.
Tengo mucho que escribir sobre este Cross y poco tiempo para hacerlo. Espero sacar un rato para contar la carrera y que quede constancia de ella. De momento os dejo un enlace con las fotos. 
Como siempre intenté haceros al menos una a cada uno ... no sé si lo he logrado. Pido disculpas a los que no os encontréis.