Imagenes propiedad de Iborsud
En el mundo de la medicina no siempre un mismo tratamiento resuelve el mismo problema en personas diferentes. Evidentemente no somos iguales y por tanto, ni las lesiones o enfermedades nos afectan de la misma forma ni sus soluciones, los tratamientos o las terapias tienen la misma respuesta en casos semejantes. Por lo que respecta en particular a mi lesión, estoy seguro de que esto es así. No obstante, por si alguien puede encontrar un camino a seguir, voy a contar brevemente cual fue el largo proceso de mi curación. Vamos, lo que es el último capítulo de esta novela que he estado viviendo en persona y escribiendo estos meses atrás en el blog.
Hace ahora un año tuve que dejar de correr porque no soportaba más el dolor en las plantas de ambos pies. Bien es cierto que el izquierdo siempre fue mucho peor que el derecho. Hace tiempo ya había sufrido una fascitis y sabía que la única solución posible pasaba por estarme bien quietecito y comenzar a buscar un tratamiento. Así que paré y me dediqué a cuidar mis pies.
Lo primero fueron el hielo y los masajes.
A continuación vinieron las sesiones con onda corta, láser, microonda pulsátil y ultrasonido. Poco me faltó para atarme una radio al pie por si hacían efecto las ondas radiofónicas..
Tres o cuatro meses después seguía inactivo y con los mismos dolores, o casi, de manera que intenté nuevos tratamientos. El vendaje funcional me resultó muy eficaz para reducir el dolor a lo largo del día, aunque era un tostón bastante incómodo. Además volví a cambiar de plantillas buscando un mejor apoyo del pie.
A lo largo de todo este tiempo añadí a mi dieta un complemento de vitaminas B6 y B12 que me recomendaron por su efecto sobre este tipo de lesiones.
Ocho meses después seguía casi igual. Bien es cierto que el dolor era menor, pero creo que más como consecuencia de la inactividad que por el conjunto de tratamientos recibidos. A estas alturas correr seguía siendo impensable.
Un nuevo intento de recuperación me llevó a la aplicación de un tratamiento de corticoides mediante iontoforesis. Tal vez el dolor se viera un poco aplacado, pero, desafortunadamente, tampoco fue la solución definitiva.
A estas alturas el pie derecho no me molestaba nada prácticamente, mientras que en el izquierdo notaba como si el dolor, convertido en Asterix y sus irreductibles galos, se hubiera refugiado en una cierta parte de mi pie y jamás fuera a salir de allí.
Y en estas estaba, cuando me hablaron de una técnica que estaba dando buenos resultados en lesiones como la mía. Me fui a Madrid a la clínica Iborsud ay allí me encontré con el Dr.Álvaro Iborra especialista en medicina osteopática y fisioterapia deportiva. Lo primero que hizo fue explicarme que mi lesión no era una inflamación, es decir, una fascitis, sino una degeneración del tejido, por tanto una fasciosis. De manera que pasaba de tener una lesión dolorosa a otra, no solo dolorosa sino de nombre malsonante. Bien. Lo segundo fue explicarme detalladamente en qué consistía el tratamiento: Electrolisis Percutánea Intratisular (EPI): "La regeneración tendinosa consiste en la introducción de una aguja parecida a la de acupuntura en la parte del tendón que está degenerada y hacer pasar una corriente eléctrica especifica con intención de provocar un cambio en el Ph intracelular y su destrucción con la consecuente reactivación tisular (regeneración del tendón), lo que promueve una aceleración en los procesos cicatriciales y de reestructuración del tejido dañado”. No es que me acuerde de lo que me contó, es que lo he copiado de la web www.avanfi.com
Lo tercero fue advertirme de dos cuestiones importantes, una que dolía y otra que no siempre daba resultado.
Y lo cuarto fue comenzar el tratamiento. Efectivamente dolió. Y … no dio resultado.
Así que, gracias a la seguridad de Álvaro y a su convencimiento de que de su clínica salía curado, pasamos a una fase siguiente en la que se incorporó el Dr. Manuel Villanueva, no solo médico especialista en traumatología y cirugía ortopédica sino… maratoniano, es decir, conocedor de la enfermiza psicología del corredor de fondo.
Una nueva terapia mediante la administración de plasma rico en factores de crecimiento (PRFC) en la zona necrosada del tendón. (Una excelente explicación de la técnica en http://www.protesiscaderarodilla.com/TERAPIAS%20REGENERATIVAS-REPARATIVAS.htm)
Otras tres sesiones más, alguna de ellas combinando EPI y PRFC y añadiendo en todas ellas una necesaria dosis de confianza. Tras la tercera sesión el dolor de mi pie izquierdo había desaparecido. Entonces no me atreví a decir que por completo, porque después de casi 11 meses uno acaba conviviendo con sus dolores como algo cotidiano. Pero la prueba de fuego sería volver a correr, probar y comprobar si el dolor persistía o había desaparecido.
El final ya lo sabéis. Estoy corriendo y he olvidado el dolor.
Por si alguno tiene la desgracia de sufrir esta lesión y queréis probar, el contacto lo podéis encontrar en la web www.avanfi.com
Y colorín colorado ...
Un año después de escribir esto, volví sobre el tema en...
FASCITIS PLANTAR: ASÍ SALÍ DE LA LESIÓN ... OTRA VEZ
Además, mientras te recuperas puede que te sirva esto otro:
DECALOGO DEL CORREDOR LESIONADO
Y esto..
FASCITIS PLANTAR: CUANDO UN DOLOR DE PIES NO ES UNA FASCITIS
Y colorín colorado ...
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