lunes, 14 de septiembre de 2015

SOLIDARIDAD EN FORMA DE CARRERA

Con Roberto y, tras la cámara, JL Arribas. Osea, "rodeado" de miles de kilómetros.


Esta mañana me han preguntado en el trabajo por qué hay tantas carreras solidarias.

No lo sé”- He contestado. “Supongo que la sociedad de alguna manera se auto protege y trata de tapar los “agujeros” cuando la administración no es capaz de hacerlo.  Es una forma de ayudarnos entre todos. ¿No?

Y entonces han insistido. “Si, pero por qué son carreras”. Pues … “Tampoco lo sé” “Imagino que porque somos muchas personas las que corremos, podemos juntarnos en cualquier lado, no nos hacen falta instalaciones, nos basta con la calle y … porque somos solidarios”.

Y aún me han preguntado. "¿Pero se recauda mucho?" “Nunca es mucho. En dos semanas hay otra carrera solidaria. Todavía podéis apuntaros”.

Corrí mi primera carrera solidaria hace más de treinta años, en una época en la que no existían apenas carreras populares, si lo comparamos con la actualidad, apenas existían ONG’s y las pocas que había ni siquiera eran conocidas así.

La historia que motivó aquella carrera me impresionó tanto que todavía hoy la recuerdo perfectamente.

Se trataba de recaudar fondos para comprar una silla de ruedas. Resulta que un buen día (un mal día en realidad) un hombre se tiró por una ventana harto de la vida. A saber cuáles fueron  los motivos que le llevaron a tomar aquella terrible decisión. La mala suerte hizo que justo por debajo de aquella ventana y justo en ese fatídico instante,  pasara un corredor al que le cayó el cuerpo encima con unas terribles consecuencias. Aquél corredor era muy habitual de las carreras de Madrid. Uno de estos veteranos que no se perdían una. Duro, correoso, peleón. Yo le conocía solo de vista. Coincidíamos con frecuencia en competición.

 Aquél día quedó paralítico. Atado a una silla de ruedas para el resto de su vida. Fuimos muchos a la carrera solidaria que organizaron sus amigos. No sé si suficientes, pero la movilización de los corredores fue un verdadero gesto de solidaridad con un compañero. Tal vez todos pensáramos que nos podría haber pasado a cualquiera de nosotros y solo por eso debíamos ponernos en su lugar.

Nunca más volví a verle. Sin embargo, muchos días le recuerdo. Tanto es así que en mi memoria queda una cara asociada a su figura. No sé si se parece mucho o poco, tampoco importa, pero yo le he “dibujado” un rostro que guardo en el recuerdo. Y con él un cierto pudor siempre que paso corriendo cerca de alguna persona discapacitada. Y junto a esto, un fugaz momento de agradecimiento por poder correr.

Así que, desde entonces, sé que detrás de una carrera solidaria hay una necesidad a la que hay que responder.
En dos semanas volvemos a vernos por una causa solidaria. 


lunes, 7 de septiembre de 2015

13 DE SEPTIEMBRE: CARRERA 100% SOLIDARIA


Hay dos épocas del año que los publicistas consideran "periodos de iniciación". Una es cuando comienza el curso académico. Otra en la entrada del año nuevo. Se supone que en esos momentos, las personas hacemos una especie de valoración de nuestras actividades y en la mayor parte de las ocasiones, propósito de enmienda. Es el momento de apuntarse a un gimnasio, de hacer un curso de inglés, de alemán o de chino mandarín, una extraordinariamente útil e imprescindible colección de miniaturas de botijos o una enciclopedia del reino animal en fascículos coleccionables a todo color.

Estamos al comienzo del curso escolar.

Momento de empezar.

Un giro a nuestras vidas.

Tendría que atreverme a salir a correr. ¿A que lo estas pensando?

Pues bien. Tienes una oportunidad diseñada para ti. Tanto es así … que no tienes excusa.

Este próximo domingo día 13 de septiembre, a las 12 del mediodía en los Jardines de la Encarnación se celebra una carrera solidaria. Una vez más la sociedad civil se moviliza al servicio de los más necesitados. Una carrera con el fin de recaudar fondos para las personas más desfavorecidas. Todo el deporte abulense unido. 
Una carrera no competitiva con tres distancias diferentes para que nadie tenga excusas: 400 metros, 2.200 metros o 4.000 metros. A elegir.

El coste de la inscripción, de 3 euros, va a parar íntegramente a donaciones y puede realizarse en las tiendas de deportes: Alfonso, Moreno Sport, Deportes en Forma, Tiritoru, Deportes Sanchez, NYC y en la asociación Mater Mia.

¿Te lo vas a perder?

Por si te queda alguna duda lee con atención el lema de la carrera:


“Ayúdanos a ayudar”

domingo, 6 de septiembre de 2015

CARRERA DE LAS TRES CULTURAS 2015: HACIENDO UN "PERICO DELGADO"






Ganamos los cristianos, así que no se cambió la historia.
Si las disputas entre pueblos a lo largo de las civilizaciones se hubieran dirimido a carreras en vez de a golpes… ¿Cómo sería el mundo ahora?

En fin. El caso es que ayer se celebró la novena edición de la Carrera de las Tres Culturas en el marco del Mercado Medieval de Ávila. Con la salida en las proximidades de San Segundo, cerca del río y la llegada en el paseo del Rastro, la cosa estaba de subir cuestas.
Precisamente eso y que solo fueran 4 kilómetros de carrera me hizo dudar de mi participación. Después de lo mal que lo pasé en la Aldea del Rey niño, con un “pajarón” de espanto y de apenas haber entrenado tres o cuatro días desde entonces, no tenía muchas ganas de correr. Pero Ángel me convenció de hacerlo y ahí estuvimos.
Con el “jiji  jaja” de la salida y el despiste que estoy incubando últimamente, llegué tarde al disparo. Vamos que me hice un “Perico Delgado” en toda regla.

 Para los más jóvenes, habrá que recordar que el gran Pedro Delgado, en la etapa prólogo de la edición del Tour de Francia de 1989 en forma de contrarreloj individual, cometió el mayor despiste de su carrera deportiva al llegar 2 minutos y 40 segundos tarde a la rampa de salida, perdiendo así 2:54 que le colocaban último en la general. Por primera vez en la historia del Tour un campeón en defensa de su título comenzaba en último lugar de la clasificación. 

Yo ayer no llegué tan tarde, pero vi cómo todos los corredores enfilaban la ronda de la muralla antes de que yo llegara a la rotonda del puente Adaja.
Así que me lo tomé con calma y diversión. Incluso tuve suerte de no perderme en mitad de la carrera porque llegando a las proximidades del Chico no vi al corredor que me precedía entre la gente que ya comenzaba a transitar por las calles de Ávila y a punto estuve de meterme por donde no era. Afortunadamente un bondadoso ciudadano corrigió mi trayectoria.

Así que ganamos los cristianos, de lo que, por cierto, también me enteré tarde porque no llegué a tiempo a la entrega de premios.

¡Caramba!

¡Qué se repita la carrera! ¡Salida nula!

domingo, 23 de agosto de 2015

EN MEMORIA DE JOSÉ MARÍA HERNÁNDEZ TORRUBIAS



En la media marathon de 1997. José con el dorsal 465
En la mayor parte de las ocasiones conocemos a las personas por las breves conversaciones que podemos mantener a lo largo de los esporádicos encuentros que nos permite nuestro tiempo y nuestras actividades. Compartimos aficiones, proyectos, ilusiones y poco a poco, se van forjando amistades, unas más intensas, otras más distantes. Pero al final, las personas afines nos acabamos encontrando.

Conocí a José María Hernández Torrubias al poco de mi llegada a Ávila, a primeros de los noventa.
Era uno de los corredores más fuertes dentro del incipiente atletismo popular que se abría camino en la ciudad. Un tipo fino todo músculo. Por entonces no existían tantas carreras como ahora y apenas teníamos ocasión de enfrentarnos en tres o cuatro pruebas a lo largo del año, además de encuentros casuales en otras competiciones de Madrid.
José, Torru o Torrubias, como le conocíamos todos por entonces, corría mucho. Y cuando digo mucho quiero decir mucho, a pesar de que no entrenaba con un método muy ortodoxo. Pero era muy bueno. Siempre recordaré una media maratón en el circuito de entonces, de ida y vuelta a El Fresno. Fuimos en un grupo toda la carrera juntos, dejando atrás corredores que se nos habían pegado y cazando a otros que iban por delante. Íbamos deprisa, a un ritmo fuerte, pero en la cabeza yo tenía (y temía) la cuesta del Hospital. Así que le dejé a él que tirase. Con suerte, pensé, llega cansado al pie de la muralla y será momento de atacarle.
Llegamos al pie de la muralla y José cambió de ritmo en el primer tramo. Yo subía completamente atascado pero a su espalda sin ceder un metro. En el segundo tramo volvió a cambiar. Me mantuve tras él con las últimas fuerzas y llegando a la puerta del Rastro me atizó el cambio definitivo. Y me fundió.
Al llegar a la meta nos abrazamos y me puso de flojo y nenaza para arriba por no haberle podido seguir, me criticó no haberlo dado todo en las rampas del Rastro y haberle esprintado.
Yo no tenía fuerzas ni para contestarle. Así so forjó nuestra amistosa rivalidad.

Después vinieron sus lesiones de gemelos y no volvió  ser el mismo corredor. Y hace unos años la maldita caída en la cuesta del castillo de Mironcillo.

Pero José era un hombre tenaz. De los muchos rasgos de su carácter que yo admiraba el que más destacaba era su capacidad de lucha. José nunca se rendía. Igual que en aquella media maratón, él salía a luchar todos los días. A trabajar, a entrenar, a recuperarse… a lo que fuera. Con una envidiable capacidad para desafiar los reveses que la vida le ponía por delante.
Esa capacidad de no rendirse junto con su modestia, su humildad, su sencillez y su bondad, hacían de él una persona entrañable. Era muy fácil quererle. Tendría sus momentos malos como todos los tenemos y también sus defectos, porque, afortunadamente, no somos perfectos.
Pero José era un hombre bueno.
Era un hombre noble.

Me encontraba muchos días con José. Caminando, por la ciudad, en el Soto… . Y siempre nos parábamos a charlar un rato. De su salud, de sus planes y de los hijos. Siempre de los hijos. Con orgullo de lo que hacen y de cómo son. Siempre con orgullo. Y también en las carreras. Cada carrera en la que corría Jorge, ahí animándole, a él y a todos los demás conocidos.
Y exigiendo. Siempre exigiendo. “Vamos” “A por el de adelante” “Vamos” “No te duermas” “Puedes con él” “Sigue”. “Pero … sigue” ¿Qué haces?” Inclinado hacia adelante para hacer más fuertes sus palabras, apretando el puño con fuerza. Tengo la certeza de que él daría todo en el asfalto, en la pista o en la montaña. Con su constancia y su fuerza.

José, como todas las personas, tenía sus ilusiones, esas luces en la penumbra que nos hacen mantener un rumbo en la vida, que nos permiten superar adversidades y compartir con otros unos momentos que con los años, son inolvidables. Y José encontró en la montaña una razón más para levantarse y pelear, para reponerse de las operaciones de su pierna, para abandonar las muletas, para caminar sin miedo a una nueva fractura, para salir de expedición.
Y se levantó, se recuperó, caminó y volvió a una expedición.

Y lo hizo porque en la vida hay que ser valiente y dejarse llevar por los sueños y las ilusiones. El objetivo era el Pico Lenin. Pero la vida, a veces, es traicionera. Y José, allí, murió.

José se ha quedado en el camino de su sueño y nosotros, sus amigos, sus conocidos, sus compañeros, su familia, nos hemos quedado con las ganas de volver a compartir con él su ilusión.
Seguro que hubiera vuelto a correr y hubiéramos ido juntos a la montaña. Seguro que volvería de expedición con sus compañeros del Almanzor. 
Le quedaron muchas cosas por hacer. 
Quizá el mejor homenaje que le podamos hacer sea el recordar su afán de lucha, su fortaleza y su tenacidad y que eso nos ayude a superar las dificultades de la vida como él siempre intentó hacer.

José, descansa en paz. Aquí trataremos de seguir tu ejemplo.

Amigo. Te echaré de menos.

lunes, 10 de agosto de 2015

CARRERA VICOLOZANO BRIEVA 2015: EN TRES MIRADAS





Aquél hombre llevaba sentado ahí más de una hora. Igual que hizo ayer y que anteayer e igual que haría mañana. No era tiempo de desperdiciar el calor. Ya llegaría el invierno y no habría quien saliera al escaño a tomar el sol. A sus 87 años ya había pasado mucho frío y este verano estaba siendo un regalo para sus huesos. 
Apoyado en su garrota vio pasar a tres jóvenes corriendo, más tarde aparecieron otros, en pequeños grupos y luego un rosario de gente sudando y jadeando. “Cagüenlá. A estos les ponía yo a cavar pa que se esforzaran en algo útil”, pensó para sus adentros mientras se recostaba en la pared.

Mientras, el niño, pegado a la pared de la casa, sabía que no debía soltarse de la mano de su madre, pero no entendía cómo podría aplaudir a su padre cuando pasara. A lo mejor su mamá le soltase para que ella misma aplaudiera y así él también tendría la oportunidad de hacerlo. Además no pensaba separarse ni un metro de sus piernas. Eso era una calle por la que podían pasar coches y sabía que no podía pisar sin un mayor. 
Llegaron los primeros, destacados de los demás. 
No era su padre. 
Llegaron detrás un grupo de ocho o diez y después otros tantos. 
Y su padre tampoco estaba entre ellos. 
Mama… ¿Y papá? …
Papá viene ahora, ya verás
Y pasaron más corredores y más hasta que su madre, de pronto, le soltó la mano y comenzó a aplaudir. ¡¿A quién?! Él no veía a su papá entre tanta gente. Y por más que lo intentaba no le distinguía entre todos los corredores ¿de qué color era su camiseta?.
El grupo se perdió entre las calles y él sin ver a su papá. No sabía si ponerse a llorar o decir lo que siempre le había oído a su abuelo “Cagüenla…

La mujer se asustó al oír las pisadas de los primeros corredores. Giró la cabeza y vió avanzar a dos atletas por el camino. Se apartó y se quedó mirando. Detrás venían otros.
Sintió una punzada de envidia. Siempre le había llamado la atención salir a correr, pero nunca se había atrevido. Todo lo más a salir a caminar y una vez, bien segura de que nadie la veía, se atrevió a correr unos centenares de metros. 
La punzada se convirtió en latigazo cuando vio a las primeras mujeres y más aún a las últimas. Envidió y admiró a partes iguales su decisión y su fortaleza. ¿Por qué corren ellas y yo no? “Cagüenla como dice mi tío, tengo que atreverme, pero …¿Cómo empiezo?

Vicolozano a las 10:30 de la mañana. Parecía que la carrera la haríamos este año en fresquito, porque amaneció así, pero … qué va. Hizo calor. Calor y polvo: los primeros pisan fuerte. En seguida se escaparon Borja, Jorge y Arturo Mancebo. Detrás un grupo con Pedro Raez, Juan Rodríguez, Angel Luís González, David, Diego, que aparece de nuevo en las carreras sin bajar el pistón, Alejandro, Francisco Javier Gil, Vicen … Y más atrás Olivares, Jesús Toribio, Oscar, Cesar Galán, Diego, Roberto …

Al paso por Brieva, las posiciones estaban mucho más definidas. Por entonces yo iba acompañado de dos “Triavilas”, Cesar y Alberto y por David, tratando de mantener un ritmo fuerte a ver si cazábamos a alguno de los de delante. Al paso por el pueblo, un anciano apoyado en una pared y un niño, agarrado a su madre, cruzaron su mirada con la mía.

Dejando atrás Brieva la carrera se endurece.
La última cuesta se me hizo tan pesada como todos los años. Mucha animación de conocidos que saben que su apoyo es importante en ese último tramo y de desconocidos que pasaban por allí. Entre ellos una mujer. Su mirada la delataba: ¡Cuánto la gustaría estar dentro de la carrera!.

 Sin apenas fuerza para seguir a Cesar aunque sin nadie agobiándome por detrás me obligué a llegar a meta con  fuerza. Una cosa es no esprintar y otra hacer el “nenaza”.

Otra carrera muy bien organizada, con todo lo necesario para los corredores, las bebidas fresquitas, la sandía, el melón y con el detalle de las revolconas y la cervecita, que es un lujo.

Y ahora… vamos a por la tercera, a completar el circuito.

domingo, 2 de agosto de 2015

VII CARRERA NARRILLOS DE SAN LEONARDO: HACIENDO UN "ZIPI"





La séptima edición de la carrera de Narrillos de San Leonardo fue un éxito de participación, de ambiente y de nivel deportivo. Esta carrera ya se ha convertido en un clásico del verano atlético, así que es de justicia, en primer lugar, felicitar a la organización por su compromiso, a todos los voluntarios y a todos los colaboradores que nos permiten disfrutar de nuestra afición y compartir una tarde muy agradable. ¡Así da gusto!

Andaba yo poniéndome el dorsal de la carrera (de todo el circuito,… ¡que no se os pierda!) cuando en esto se me cayó un imperdible. Me agaché a cogerlo pero … no había manera de encontrarlo. ¡Se me ha perdido un imperdible!, pensé. Y de pronto me quedé enganchado a esta paradoja tan ridícula. ¡Valiente tontería! Tenía en la mochila otro diez o doce imperdibles y, sin embargo, era incapaz de levantar la vista del suelo rastreando en busca del dichoso alfiler como si se tratase de un tesoro. Pensé que debía encontrarlo a toda costa, aunque no sé muy bien a qué venía tanta obsesión. ¿Mal augurio? ¿Superstición? ¿Paranoia? ¿Me estaré volviendo rarito?  Afortunadamente, unos palmos más allá estaba “sonriéndome” con la boca abierta. Lo pinché en la camiseta con el dorsal y salí a calentar.

Muchos corredores conocidos y otros de fuera con planta de atleta de los de “dar guerra”, tanto que en la salida tomé la precaución de colocarme unas filas por detrás para no molestar a nadie, porque mi intención era ir tranquilo al principio. Las cuestas de esta carrera son largas y hay que guardar algo de fuerza.
Así que, tras el disparo, estampida. Debía ir más atrás del puesto 30 pero corriendo fuerte, esperando a que el pelotón se estirase, como suele ocurrir a la salida del pueblo tras la primera vuelta por sus calles.

Me disponía a subir la primera cuesta en compañía de dos grandes del mundo atlético de Ávila, Zipi y Encabo. Precisamente Zipi, Jesús Alberto Fernández Cecilia, da nombre a una forma de correr. Ángel y yo decimos “hacer un Zipi” a salir tranquilo, atrás, e ir remontando posiciones sin que nadie te adelante. Una forma clásica y muy inteligente de correr de Jesús, para la que se precisan grandes dotes de control y conocimiento de tus propias posibilidades. Y que Zipi siempre nos hace, todo sea dicho.

Así que mientras yo intentaba “hacer un Zipi”, Zipi, como siempre, me lo estaba haciendo a mí.
En la cuesta abajo de la primera vuelta alargó la zancada y se fue a por los siguientes.
Yo tardé algo más de tiempo, pero fui remontando posiciones, una a una pero controlando el ritmo.
Así llegó la segunda vuelta y en el horizonte aparecían otros dos históricos: Oscar y Alfonso. En la cuesta arriba les recorté metro a metro la distancia que me separaba de ellos, hasta llegar juntos al punto más alto, donde superé a Oscar y me lance cuesta abajo a por Alfonso.
Je.
Je je.
Alfonso lleva retrovisor.
Fue verme en uno de los giros del recorrido y sacó a relucir un potente cambio de ritmo. Ahí te quedas majete, debió pensar.
Desde allí hasta la meta no fui capaz de recortarle un solo metro. Ya le he dicho que me va a obligar a hacer series de 200 para echarnos un sprint algún día.
Por cierto, que al final no puede completar el “Zipi”. Perdí un puesto en el último kilómetro.

Como os decía mucho nivel en la carrera, con Luismi vencedor, intratable y sin rivales esta temporada, con Arturo Mancebo y Pedro Raez completando el cajón. Por detrás Iván, David, Alfredo, Alejandro, Vicen …
En chicas igual, Teresa Cerrada, Sonsoles Pérez y Pilar Álvarez las tres mejores de la carrera.

Y para el final… lo mejor de todo. Los niños pequeños corriendo por las calles del pueblo. Sus caras de sorpresa por ver los aplausos de la gente, las de satisfacción al llegar a la meta, las caras de los premiados en el pódium… divertirse haciendo deporte. ¿Hay algo mejor?


Vamos a por la siguiente.

viernes, 31 de julio de 2015

CAER, REBOTAR Y LEVANTARSE. Y VOLVER A CAER ...Y LEVANTARSE DE NUEVO



La mayoría de las personas nos pasamos la vida escondiéndonos de nuestros errores y justificando nuestros actos. La mayoría de los corredores también. 
¿Quién no ha escuchado en la salida de una carrera una retahíla de excusas … solo por lo que pudiera pasar unos minutos después? ¿Y quién no a otra interminable serie de justificaciones de por qué sí o por qué no hemos corrido como lo hemos hecho? Bien, mal o regular.

Mucho de nosotros somos cobardes. Tal vez nos de miedo mostrarnos como en realidad somos por temor a que los demás nos valoren menos de lo que pensamos que nos merecemos. Quizá pensamos que los demás deben saber cual es motivo de por qué hemos hecho tal o cual marca o hemos ganado o perdido contra algún otro atleta.

Y en el fondo … ¿A quién le importa? O mejor … ¿De verdad pensáis que le importa a alguien? Cada uno de nosotros corremos contra nosotros mismos, por mucho que exista una clasificación y tal vez unos premios. Quizá los mejores de la carrera puedan pensar en ellos. El resto de los corredores no. Corremos, disfrutamos, sufrimos, nos entregamos, llegamos a la meta y acumulamos una nueva experiencia.

Y ¿a qué viene esto?
Después de ver el vídeo de Bailey Matthews ocho veces he pensado que hay veces que en los sitios más raros te encuentras las lecciones más importantes.

Esas imágenes quedarán ocultas tras los millones de vídeos que cada día inundan la red. Y no querría perderle. En el fondo también este blog es mi caja de los recuerdos. Quiero ver caer a Bailey, rebotar contra el suelo y levantarse para volver a caer y volver a levantarse con una sonrisa de victoria.

Quiero guardarlo para que me ayude.

domingo, 26 de julio de 2015

FOTOS DEL TRIATLON DE AVILA 2015













Me falló la cámara. Y bien que lo siento porque las fotos serían mejores. Tampoco nada del otro mundo, pero al final no me quedó más remedio que tirar de móvil y ... no es lo mismo.

El caso es que quedan para el recuerdo algunas fotos de un triatlón que a mí me pareció extremadamente duro. Corro casi a diario por esa zona y conozco cada cuesta y lo que exige.

Ver a los triatletas subir el carril bici a todo gas fue espectacular.

Ya está dicho en este blog en más de una ocasión. Esta gente es especial. Son duros. Muy duros. Pero no físicamente, que también. No. Son duros de cabeza. Compiten al máximo esfuerzo es tres disciplinas que no permiten un respiro. Si acaso uno muy breve en las bajadas de bici, aunque la concentración ahí es extrema.

Compiten contra sí mismos. Aquí no hay marcas, no hay records. Y solo para algunos muy pocos, hay opción de podium. Y sin embargo se exprimen al máximo.

Mi máxima admiración por todos ellos. Por todos ellos desde el primero hasta el último. Puestos que aquí no tienen mayor importancia. Lo importante es llegar.

 Lamento que la calidad de la imagen no esté a la altura de vuestro esfuerzo.

viernes, 10 de julio de 2015

PISADAS. PISADAS. PISADAS.



Es verano. Y además este verano ha empezado con ganas de demostrarlo desde el primer momento a base de grados centígrados.
Es verano y por tanto, el entrenamiento es por la mañana temprano, antes de ir al trabajo. Y por los circuitos habituales del verano, de los que ya os he hablado en este blog.

Correr temprano tiene sus ventajas. No me refiero solo a eso de que pasas menos calor y hay menos gente. No. Eso ya lo sabemos. Correr temprano te permite llegar a ver cosas en la naturaleza que algo más tarde, desaparecen hasta el anochecer. Una mañana es una nutria, otra un zorro, ayer una carrera de persecución entre un conejo y un gato (el gato recortando distancias cuando aparecí yo y desvió su atención un segundo que resulto suficiente para que el conejo encontrara refugio). Hoy un visón descarado que se dejó fotografiar, mostrando tanta curiosidad por ese “bicho raro” de amarillo como la que yo sentía por él.


Y para terminar las hormigas.

El mundo de las hormigas siempre me ha resultado fascinante. Esos seres diminutos capaces de realizar portentosas hazañas amparándose en el trabajo y en la conciencia de grupo, en la solidaridad.

Llevaba tiempo sin pasar por ese camino. Tampoco tanto, pero hoy la luz del amanecer matizaba con colores las sombras que aún quedaban de la noche. Así que esta vez paré.

Esos senderos esculpidos transversalmente al camino por los miles de idas y venidas de las miles de hormigas de hormigueros cercanos: de casa al trabajo y del trabajo a casa. Trincheras excavadas a base de seis patas por cabeza. Zanjas inundadas por las ya lejanas lluvias, arrasadas por las ruedas de algún coche, por las pisadas de los paseantes o los juegos de los niños, reconstruidas una y otra vez por el paso diario de insectos movidos por el objetivo común de rellenar la despensa.

                                   

Pisadas. Pisadas. Pisadas.


Y yo corriendo un día y otro y otro por los mismos sitios y al día siguiente … ¡¡ni siquiera distingo las huellas de mis pasos del día anterior!!. 

domingo, 5 de julio de 2015

CARRERA POPULAR ALBORNOS SE MUEVE 2015


Jorge, David y Ángel en el podium absoluto de la carrera

Jorge, David y Alfredo con una guitarra, un clarinete y una flauta en el podium de la carrera

¿Qué haríamos sin las carreras de los pueblos en verano?
Entrenar menos.

Hoy se disputaban dos carreras cerca de Ávila, en Riofrio y en Albornos. Una pena que coincidieran,  porque esta vez no quedaba más remedio de decantarse por una de las dos al ser ambas el mismo día y a la misma hora.

Angel y yo nos fuimos a Albornos, casi con pena por no repetir en Riofrio como el pasado año, pero …

Y a pesar de las inevitables ausencias, al final nos juntamos un grupo bastante majo de corredores dispuestos a superar el intenso calor de la mañana y el polvo de los caminos.

La primera vuelta por el pueblo fue extrañamente tranquila, con David y Alfonso tirando del grupo, aún sabiendo que por allí andaba Jorge. Y este, aburrido del ritmo, no tardó en marcharse antes de que lleváramos un kilómetro. Por detrás se formaron dos grupos, uno con Alfredo, David, Ángel, Alejandro, Vicente, Alfonso y Roberto, que poco a poco se va recuperando y, por detrás, otro con Oscar, Fran, Jesús y un par de corredores más, tras los cuales me encontraba yo.

Mi intención era salir tranquilo y ver cómo me iban respondiendo las piernas. Y lo cierto es que, en ausencia de cuestas -¡¡¡Gracias!!!-, no me encontraba nada mal. 

Poco a poco los grupos se fueron estirando. Por delante Jorge se marchaba del todo. David y Alfredo le seguían y, algo más atrás, el resto. Y mientras, nuestro grupo también se fraccionaba. Fran tirando fuerte y yo intentando seguirlo a duras penas. Cerca del kilómetro 7 conseguíamos dar alcance a Alfonso, Fran superándolo con fuerza y yo quedándome con él.

Al final victoria de Jorge, seguido de David y Alfredo. Más atrás entraban Ángel y Roberto y tras ellos, Alejandro, Vicente, Fran, Alfonso y yo … mirando para atrás con poquita gasolina, por detrás -esta vez, que en otras me pasarán sin piedad- Raúl, Jesús y Oscar, contribuyendo a la victoria del Ecosport al ser el equipo más numeroso .

En chicas Pilar ganó seguida de Celia y Gema.

Y hacía mucho calor … pero ahí estaba medio pueblo dando agua en la meta y en los avituallamientos, acuarius, cocacolas, plátanos y bollos preñaos bien ricos. El otro medio aplaudiendo por las calles. Y una sombrita con una fuente bajo la que me metí no menos de cinco veces antes y después de la carrera para refrescarme.
Y de remate un sorteo con premios para casi todos.

Los que no habéis venido ... apuntadla para el año que viene.

Así que … ¿Qué haríamos sin las carreras de los pueblos en verano?

Aburrirnos.

Gracias por organizarlas.