domingo, 20 de enero de 2013

FOTOS DEL CROSS MEMORIAL JOSÉ SORIANO 2013. PRELIMINARES




Hoy se ha celebrado una nueva edición del Cross Memorial José Soriano, organizado por el club Ecosport de Ávila. Una gran carrera y otra vez una gran organización.
Otro año más me quedé fuera. Así que anduve haciendo unas fotillos con las que me estoy peleando ahora para "colgarlas" por si queréis veros.
Pero antes no me resisto a colocar  un aperitivo. Son un par de fotos, una del sábado por la mañana, cuando los organizadores comenzaban a trazar el circuito y otra del final, cuando lo estaban desmontando. 
Han sido meses de trabajo. Muchos de los que han estado desde primeras horas montando vallas, cintas, mesas y tenderetes, luego han participado en la carrera. 
Desde este blog les quiero dar las gracias por su esfuerzo, su dedicación y su desinterés.
También quiero animarles a que sigan adelante. Ellos son los deberían subir al podium. 

domingo, 13 de enero de 2013

QUIERO EMPEZAR A CORRER ... PERO NO SE CÓMO: LOS DÍAS SIGUIENTES



Foto: "El mundo"

Y …¿qué pasa con los siguientes días?
Saliste a correr el primero, saliste a correr el segundo y poco a poco has ido incorporando ese rato de deporte a tu rutina. Y ahora … ¿Qué? Pues ahora … muchas cosas. Lo primero que hay que tener en cuenta es que ese hábito necesita un tiempo  que estás quitando a otras actividades. Trata de buscar el momento del día en el que mejor se adapte a tu rutina habitual porque de otro modo, el “choque entre actividades” acabará por hacerte dudar y abandonar la carrera. Intenta hacer un hueco y respeta ese tiempo para correr. Igual que no puedes dejar de hacer otras cosas, llegará el momento en que correr sea una necesidad.
Otra cuestión que se plantea con frecuencia es si correr con alguien o correr solo. Como todo en la vida, cada cosa tiene sus ventajas e inconvenientes. Si corres solo vas a tu aire, sin apreturas de tiempo ni de ritmos, decides a qué hora sales, decides por donde vas, si subes o bajas o si te paras a ver el paisaje. Si corres acompañado vas más entretenido, sobre todo si das con alguien que te va contando chistes todo el camino. Sin necesidad de llegar a tanto, es divertido ir de charla, compartir historias, anécdotas, problemas…Entrenar con un grupo suele ser más eficaz desde un punto de vista meramente atlético. Por regla general el ritmo es más vivo porque siempre hay alguno que tiene “el día bueno”. Otro asunto es el de los “piques”, ya tratado en este blog y que da para muchas historias…
También es importante controlar el ansia por competir. Con relativa frecuencia, gente recién llegada se inscribe en una carrera de 10 km o incluso en una media marathón. Hasta ahí ningún problema, las carreras populares son para todos. ¡Faltaría más! El problema puede originarse cuando las expectativas que uno tiene sobre su rendimiento no se ve satisfecha por el resultado. La decepción suele ser grande. Algo así como un …”pues anda, después de tanto entrenar y ahora me sale así de mal…”. Una cosa es correr y otra es competir y, desde luego, no conviene comenzar pensando en que uno está capacitado para quedar entre los primeros. Ese privilegio lo tienen los que son muy buenos y además llevan años entrenando. Así que … prudencia y paciencia. Ya llegará el momento.
Y… ¿La ropa?. Para escribir un libro. Uno de la ropa y otro de los “archiperres” de correr. ¿Qué hace falta para correr? Unas buenas zapatillas, lo cual no es lo mismo que unas zapatillas caras. Hay muy buenas zapatillas por un precio asequible sin que se nos vaya la cabeza. El resto, la ropa, puede ser más o menos “técnica”, un concepto moderno muy empleado por las casas comerciales en el marketing de sus productos, puede ser más o menos bonita y puede ser más o menos cómoda. Pero todo vale. Un pantalón de chandall y un jersey viejo empleaba mi amigo Francisco Javier cuando yo empezaba a correr, frente a otros que empleaban ropa de marca más “pintona” y nos dejaba a todos “tiraos” en cuanto las cuestas se empinaban un poco. Una vez más … ya llegará el momento de acumular camisetas de manga corta, de manga larga, de tirantes, de competición, sudaderas, cortavientos, chubasqueros, forros polares, mallas cortas, mallas piratas, mallas largas, mallas de invierno, guantes, “bragas”, gorros, buffs, orejeras… hasta reventar el armario.
Por el momento… corre y disfruta.

miércoles, 9 de enero de 2013

SAN SILVESTRE VALLECANA 2012: DESDE EL OTRO LADO



Foto marca.com
Este año viví otra San Silvestre Vallecana diferente. Ni de corredor como tantos años, ni de espectador como algún otro, ni de “mochilero”. Este año me volví a quedar sin correr, así que otra vez estaría “en la orilla”. La huelga de los trabajadores del Metro de Madrid modificó todos los planes así que no tuve más remedio que improvisar sobre la marcha. El plan era acercarme lo más posible hasta la zona del Puente de Vallecas para ver pasar por allí (para intentar ver pasar por allí) a Mercedes y mi hijo debutante. El plan incluía a mi padre, la estrella anónima de la San Silvestre, que con sus 82 años volvía a estar inscrito, pero un inoportuno catarro le dejó en casa.
Así pues, armado de paciencia me fui acercando a mi objetivo. Mi conocimiento del callejero de Madrid no me garantizaba una aproximación sencilla. Mi proverbial sentido de la orientación no colaboraba en la tarea. Mi criticado esmero en buscar un aparcamiento legal sin pisar vados, aceras, carrilesbus y el propio tamaño del coche no permitía aparcar en “cualquier sitio”. La hora prevista del paso de mis corredores se acercaba y yo no paraba de dar vueltas y vueltas y más vueltas.
Cuarenta minutos después encontré aparcamiento. Me apresuré (dentro de mis actuales limitaciones) a la Avenida Ciudad de Barcelona … sin posibilidad alguna de verlos. Por allí ya habían pasado hacía un buen rato.
Entonces me di cuenta que detrás de la San Silvestre de los corredores hay otras San Silvestres: la de los conductores, la de los peatones, la de los trabajadores de los servicios públicos municipales …
Así, vi una pareja de la Policía Municipal junto a las vallas situadas para evitar el paso de vehículos en una calle que, con una paciencia infinita, una y otra vez explicaban a los conductores por qué estaba cortada la calle y qué alternativas tenían. Les vi retirar las vallas tantas veces como fue necesario para que pasaran vehículos que iban a los garajes de las calles próximas. Les vi aplacar las iras de algún conductor que debía de haber intentado cruzar la zona por algún otro lugar sin éxito.
Qué deciros de aquella mujer mayor, con un bolso colgado del brazo y una bolsa de la otra mano,  que salió del portal de su casa y no pudo dar más allá de dos pasos  antes de darse cuenta que, no solo la calzada, sino también la acera estaba invadida de una horda de alienígenas de color naranja (el color de las camisetas de este año). La pobre mujer, muerta del susto, tuvo el tiempo justo de retroceder de nuevo hasta el portal sin atreverse a poner un pie en la calle hasta muchos minutos más tarde.
O aquél papá con un niño cogido a cada mano intentando cruzar por un semáforo en mitad de la carrera cuando más corredores pasan, sin conseguirlo por más que el semáforo, ajeno a las circunstancias, tornase alternativamente del rojo al verde con puntualidad suiza. Ni la impaciencia del padre ni el desconsuelo o el aburrimiento de los niños eran herramientas suficientemente poderosas para abrir el rio de corredores como Moisés las aguas del Mar Rojo.
Y así … cuantas historias no se contarían en la cena de Nochevieja sobre esa maldita carrera “que me hizo llegar tarde a casa de mis suegros y que ya no me aguantan”, o “a casa de mi novia que me dijo que no admite la falta de puntualidad”, o “al trabajo, vaya día para tener guardia y encima llagar tarde”.
Y es que corriendo no nos damos cuenta de las que liamos…

jueves, 27 de diciembre de 2012

EL DIA DE LA MARMOTA




Hay una película, cuyo título en español es  “Atrapado en el tiempo”  (“Groundhog Day”, en su versión original, es decir, “El día de la marmota”) que protagonizan Bill Murray y Andie McDowell, en la que un meteorólogo acude a una localidad de Estados Unidos a cubrir, junto con una reportera de televisión, un acontecimiento anual: el momento en el que una marmota predice  cuando acabará el invierno. En la peli, el protagonista vive diariamente las mismas situaciones, una y otra y otra vez, hasta que … no cuento el final.
La base “científica” sobre la que se sustenta esta original forma de “hombre del tiempo” consiste en interpretar el comportamiento de la marmota el día 2 de febrero, de tal manara que si el animalito, se vuelve a su madriguera, entonces el invierno durará seis meses más. Por el contrario si al asomarse, abandona su refugio, entonces se adelantará la llegada de la primavera.
¿A qué viene esto? Pues a que yo estoy viviendo mi particular día de la marmota.
La última vez que os conté de mis pies fue para deciros que estaba recuperado y volvía a correr. Así fue. Un mes. Exactamente estuve recuperado un mes. Transcurrido ese tiempo volví a calzarme dos fascitis, una en cada pie. ¿Una recaída? ¿Una nueva lesión?
Esta es una cuestión importante, porque no es lo mismo no curarte del todo y que se reproduzca una lesión que estar curado del todo y volver a lesionarte. Sea lo que sea no viene al caso. De momento dejémoslo ahí. Estoy lesionado, me duelen los pies y no puedo correr.
La cuestión es la marmota.  
Yo tengo dos marmotas: mis dos pies. Me levanto. Apoyo los pies en el suelo y … me duelen. La lesión durará otras seis semanas más.
A todo esto, estoy empezando a sufrir lo que le pasaba a Bill Murray en la película: Se repiten situaciones que ya he vivido. ¿Cuáles son? Pues aquellas carreras a las que acudí el año pasado como espectador con la casi certeza de que este año las volvería a correr. Y sin embargo… ahí estoy en la orilla. La carrera de Navidad, La San Silvestre Vallecana …

Ya dije que no contaría el final, pero la cosa, en la peli …. termina bien. Yo tengo la seguridad de que esta otra, de la que soy triste protagonista, terminará de la misma manera y saldré de este “bucle infinito”. Un día me despertaré, apoyaré los pies en el suelo  y … saldré a correr.

viernes, 7 de diciembre de 2012

QUIERO EMPEZAR A CORRER ... PERO NO SE CÓMO. EL SEGUNDO DÍA




Si el primer día es importante el segundo… lo es aún más. Con dos diferencias grandes: que el segundo día ya sabes de qué va esto y… que del segundo día solo te acordarás eternamente… si es el último.
Si las cosas han ido bien estás de nuevo en tu habitación poniéndote la ropa de correr. Ya sabes elegante, práctico, sin estridencias. Gústate.
Sales a correr de nuevo por el mismo sitio que lo hiciste el día de tu debut en el mundo del correr. Primera cuestión a resolver: hoy no tienes por qué ir más deprisa que el primer día. No tienes que batir ninguna marca ni tienes que adelantar a tu sombra. De hecho entre el primer y segundo día no hay diferencias: sigues siendo la misma persona, no puede haber más diferencias que las que se están operando en tu cabeza. Estás decidido a correr y por eso estás ahí de nuevo. Pero el cuerpo, no te engañes,… sigue siendo el mismo.
Segunda cuestión: tampoco tienes que correr más distancia. Si el primer día hiciste quince o veinte minutos, puedes repetir durante ese mismo tiempo. Y si te apetece correr un poco más, hazlo. Pero de la misma manera, si te apetece correr menos también puedes hacerlo. Se trata de que estás a gusto contigo mismo y de que vayas olvidando ese "mantra" que durante tanto tiempo has forjado en tu mente como excusa: Correr es aburrido, correr es cansado, soy un pato, no sirvo para correr, me canso … Todas esas excusas que te han servido de barrera para evitar intentarlo, ahora tienen que desaparecer. Por eso póntelo fácil. Ya llegará el día, si de verdad así lo quieres, que te sometas a un plan de entrenamiento, que tengas en tu cabeza una competición y que hagas constantes cálculos de tiempos de paso. 
Para eso aún queda tiempo. 
Ahora simplemente sal, corre, vuelve y mírate al espejo. 
Sigues siendo el mismo… pero ya has salido dos veces … 

viernes, 30 de noviembre de 2012

QUIERO EMPEZAR A CORRER … PERO NO SÉ CÓMO




A lo largo de estas últimas semanas he oído esta frase en varias ocasiones. Empezar a correr. ¿Qué impide a una persona salir a correr un rato a la calle? La vergüenza, el miedo al qué dirán, el dolor de piernas, el no ser capaz de soportar más allá de unos minutos o unos centenares de metros, el pensar y volver a pensar que para qué voy a salir si total … Excusas. Somos artistas en buscar excusas.

Empezar a correr. En tantas ocasiones como surgió el tema me vi dando explicaciones, así que pensé … tal vez el blog debería servir de algo más aparte de contar mi vida, mis dolores y mis pasiones.

Empezar a correr … pero no sé cómo.
Una forma sencilla de empezar a correr es no pensar nada más que en el día en el que vas a empezar. Pongamos … hoy. No pienses en nada más. No pienses en si te va a doler algo o no.  No pienses en quién te vas a encontrar si sales. Si vas a tener que salir mañana o no.  No. Solamente piensa en hoy. Nada más que hoy. Repite conmigo: Hoy voy a salir a correr.

Ha llegado el momento. Tal vez no sea el mejor día (hace frio, se va a hacer de noche … ). No, no, no. No busques excusas. Has decidido que hoy es el día, así que no te eches atrás. Se valiente y sé consecuente. Hoy es un día diferente a los anteriores en los que te volviste al salón y encendiste la tele entre remordimientos. No. Hoy vas a salir. Abre el armario y busca la ropa de deporte que tengas. Entre todo lo que encuentres ponte lo que más te guste, la ropa con la que te sientas más a gusto. Vas a correr, tal vez no vayas a un desfile de Adidas, pero tampoco tienes que ir hecho un adefesio. Elegante. Gústate.

Ya estás en la calle. Primer Momento Clave. No hace falta que arranques a correr como si te persiguiera un batallón de orcos. Puedes caminar un rato. Ve a un parque o a una zona donde haya otros corredores. Una vez allí comienza a trotar un poco. Despacio. DESPACIO. Segundo Momento Clave. Comprende que tu cuerpo está haciendo algo que no ha hecho hace mucho tiempo (todos hemos corrido de pequeños, de manera que  no me vengas con que no lo has hecho nunca) así que corre despacito … diez, doce … quince  minutos. ¿Estás al borde del colapso? Probablemente no. Si has corrido DESPACITO diez o quince minutos sigues en el reino de los vivos. Tal vez un poco fatigado pero VIVO. Vale por hoy. Párate y regresa caminando a casa. Si tienes ganas puedes estirar un poco. SOLO UN POCO.

Y ahora mírate al espejo. Has corrido. Nadie se ha metido contigo. Nadie se ha reído. No te ha pasado nada grave. No te has caído de bruces contra el suelo. Te has demostrado que no eres tan pato como pretendías y con lo que te excusabas para no intentarlo… Ya has traspasado ese muro que te parecía insuperable. Enhorabuena. Has dado el primer paso para convertirte en un corredor. El paso más difícil y el más importante. Y ahora te duchas y sigues con tu vida cotidiana. Date el gusto de recordar de vez en cuando que hoy es el primer día que has salido a correr. En el futuro lo recordarás … durante muchos años.

Y ahora … ¿qué? Tercer Momento Clave. Habrá que repetirlo ¿no?…. ¿Cuándo? Pues … cuando quieras. Correr no debe convertirse en una obligación. Correr se convertirá en una necesidad, pero mientras tanto deberás superar una serie de adversidades. Mañana es posible que te duelan las piernas. O simplemente que no te apetezca. No te obligues a salir todos y cada uno de los días a correr. No tengas el temor de que … si no salgo mañana perderé la motivación… Si mañana quieres salir … simplemente sal y repite. Y si no es mañana y es pasado mañana … no pasa nada. Estás empezando, así que ¿Por qué empezar a torturarse con obligaciones y planes?

Próximo capitulo: EL SEGUNDO DÍA.

martes, 13 de noviembre de 2012

¡ATENCION! CARRERA SOLIDARIA EN AVILA



I CARRERA SOLIDARIA “AHORA MÁS QUE NUNCA” COLEGIO SANTÍSIMO ROSARIO

El próximo Domingo 18 de Noviembre tendrá lugar la I Carrera Solidaria Ahora Más Que Nunca, organizada por el Colegio Santísimo Rosario a Beneficio del proyecto “Ahora más que Nunca” de Cruz Roja.

Las inscripciones se pueden realizar hasta el próximo Jueves 15 de Noviembre en la Secretaria del Colegio (C/ Brieva nº1) o en La Cruz Roja (Plaza de San Francisco nº 3). El precio de la inscripción es de 2€ en categoría individual  o 5 € en categoría familias.

Las categorías son:
Pre-benjamín: Nacidos en 2005, 2006 y 2007
Benjamín: Nacidos en 2003 y 2004
Alevín: Nacidos en 2001 y 2002
Infantil: Nacidos en 1999 y 2000
Cadete: Nacidos en 1997 y 1998
Juvenil: Nacidos entre 1996 y 1992
Senior: Nacidos entre 1991 y 1977


Absoluta: Nacidos antes de 1977.
Familia: Categoría especial dónde los padres pueden correr con sus hijos.

Las categorías de pre-benjamín y benjamín correrán desde la plaza Fuente El Sol hasta la puerta del centro situada en la calle Brieva.

Las categorías Alevín, Infantil y Cadete recorrerán 1500 metros, partiendo de la Calle Marques de Benavites, Plaza del Mercado Chico, C/ Reyes Católicos, C/ Alemania, Plaza de José Tomé, C/ Don Geronimo, Plaza de Adolfo Suarez, Puerta del Alcazar, Calle San Segundo, Parque de San Vicente, C/  López Nuñez, Plaza de Mosén Rubí, Plaza del Fuente El Sol y Calle Brieva, dónde se encontrará la meta.

La categoría Juvenil hará el mismo recorrido, pero dos veces, corriendo un total de 3000 metros y las categorías  Senior y Absoluta darán tres vueltas, corriendo un total de 4500 metros.

La carrera tendrá lugar el Domingo 18 de Noviembre.

La entrega de dorsales comenzará a las 10.30, habiendo varias salidas, en función de las categorías, que comenzarán a las 12 horas.

Durante la duración de las carreras, la joven banda abulense Asterisk tocara en el patio del colegio y a los participantes se les dará un bocadillo y un refresco al finalizar la carrera.

miércoles, 10 de octubre de 2012

SERTRI MADRID 2012: ASÍ RESULTÓ




Y ahí estaba yo, otra vez con mi gorrito, esta vez de color negro y mis gafas, ya empañadas desde antes de tirarme al agua.
Antes tuve que superar unos momentos de tensión al bajar desde el aparcamiento del coche hasta la zona de dorsales con la bici y ver con terror que los cambios no solo no funcionaban correctamente, sino que siquiera era capaz de hacer entrar el plato grande. 
Solo al final de un ataque de nervios y un breve momento de lucidez, entendí que el problema estaba en la guía del plato, desviada por efecto del transporte de las bicicletas dentro del coche. 
Luego tuvimos que aguantar otro momento de tensión en la cola para el control de material… ¿cuándo aprenderemos a no colarnos haciéndonos los tontos o pensando que los demás lo son? 
Resulta que el chico (en singular) que estaba delante de nosotros con su bici (también singular) era de un club. 
Al rato se cruzó por allí un colega de su equipo y … se quedó. 
Unos minutos después vinieron otros dos que saludaron y se fueron para atrás a la cola pepsicola (Qué majos). 
Al poco rato otros tres "iluminaos" decidieron que para qué ir atrás pudiendo quedarse haciendo compañía a los dos primeros … así que ya eran cinco y, al ratito, los dos que se habían ido atrás debieron  pensar que cómo podían ser tan idiotas que, pudiendo estar delante con sus amigos, resulta que estaban tan atrás solitos. 
Y ya eran siete. Todos tan simpáticos hablando y mirando p’alante muy guais.
Pues eso. En el pantalán los cuatro: Angel, Mercedes y mi pánico y yo cuando suena el Mooooooc  y al agua patos. 
¡Cuánta razón me amparaba al pedir salir en la cuarta y última salida! 
Según entré en el agua mis pulmones hicieron un esfuerzo por salir de nuevo a tierra firme. Al no conseguirlo se negaron a trabajar. El agua no era tal. Un líquido frio, verde, espeso, en oleaje continuo batido por mil seiscientas extremidades… un medio hostil en el que los rezagados de las anteriores salidas y los de la mía propia buscaban las barcas salvavidas a grito “pelao” de socorro que me ahogo. Y entre medias yo medio nadando (¿?) como entre los restos del hundimiento del Titanic. Incluso a escasos metros por delante de mí una socorrista tuvo que lanzarse al agua a rescatar a un nadador. ¡Que tensión! Por descontado, a estas alturas el grueso del pelotón estaban camino de la salida mientras yo pugnaba por avanzar metro a metros en busca de la siguiente boya. ¡Qué inútil me resultaron los días de entrenamiento en la piscina! . Nadé (¿nadé?) a crol, a braza e incluso a espalda en un intento por avanzar más deprisa. Vano intento por cuanto puse la popa en dirección equivocada y cuando me quise dar cuenta no solo no estaba más cerca de la boya sino que me había desviado considerablemente.
Salí del agua. 
Por fin salí del agua. 
No me arrodillé a besar la tierra como los conquistadores tras una penosa travesía oceánica por no perder más tiempo, pero sí sentí un profundo agradecimiento al notar la solidez de la tierra firme. Corrí a por mi bici. 
No hice una transición muy rápida porque hay que ponerse muchos archiperres, pero en cuanto monté en la bici salí zumbando. ¿Zumbando? No acababa de bajar un tramo de cuesta cuando me pasó un ciclista a toda pastilla. Eso sí era ir zumbando. “Me voy con este”, pensé y, efectivamente cambió mi ritmo. ¡Ahora sí que iba deprisa! 
Los dos kilómetros y medio cuesta arriba se convirtieron en un cacería de competidores. Cada uno que pasaba me hacía lanzarme a por el siguiente. Al final de la cuesta adelanté a Mercedes. Cambiamos unas palabras que para ella fueron de alivio, puesto pensaba que yo era uno de los que pedía socorro en el agua. Me lancé cuesta abajo “a bloque” hasta la zona de transición. 
Ya solo quedaba correr. 
Las piernas no parecían muy contentas, pero poco a poco fueron adaptándose al cambio de ejercicio. En el camino de ida me crucé con Ángel que volvía unos minutos por delante de mí. Aún pude forzar un poco el ritmo para entrar fuerte en meta.
Habíamos terminado el triatlon. Los tres coincidimos en que la natación es la parte más difícil y más estresante de la competición.
En la clasificación Ángel fue el 101 y yo el 172 de los 288 que terminamos la prueba (salí del agua el 276), mientras que Mercedes fue la 17 de 41 en categoría femenina. Muy bien.
Y ahora … ¿Qué? Pues no parece que quede otra solución que entrenar el miedo al agua. Quizá cruzar el Lago Ness o algo así.



viernes, 5 de octubre de 2012

SERTRI MADRID 2012




Hace un año Mercedes y Angel completaban su primer triatlón supersprint en la Casa de Campo de Madrid. No sin dificultades: las aguas de la Casa de Campo, de aspecto “poco salubre”, un cierto desorden organizativo fruto del enorme éxito de la convocatoria y de la gran cantidad de público y un trazado repleto de competidores que en más una y más de dos ocasiones se molestaban entre sí. Al terminar me dijeron “tienes que hacerlo”… “Vale. Al año que viene”. Y el año que viene ya ha llegado. El domingo estaremos en la salida los tres juntos para la segunda edición del SERTRI de Madrid. Parto con la ventaja de haber experimentado ya la competición este pasado julio en Valladolid, es decir, ya no temo lo desconocido. Ahora temo lo conocido. Si leísteis entonces la ENTRADA EN EL BLOG, sabréis que la natación fue un calvario. Lo superé por pura cabezonería. Ahora voy algo más preparado. Mis entrenamientos en la piscina no han conseguido que nade casi nada, pero, al menos, soy consciente de que nado y, por tanto, puedo llegar  con cierta decencia. Esto quiere decir que baso mi éxito en llegar otra vez el último, pero esta vez a un metro del penúltimo. Ese es el reto. ¿ Cuánto estará de fría el agua? ¿Cuánto de verde? ¿Saldré con algas pegadas al cuerpo? ¿Tragaré mucho de esa mezcla cenagosa? Glup. Después la bici volverá a ser como en Valladolid: dar pedales todo lo deprisa que pueda, aunque esta vez con muchas cuestas. La carrera saldrá de cualquier manera porque hace más de un mes que no corro nada y mis dolores de pies me limitarán. No me importa. Por delante irán Mercedes y Ángel. Aunque … voy a por ellos.